Poesía Universal

Chantal Maillard

Biografía y amplia selección de poemas de Chantal Maillard. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Chantal Maillard. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Chantal Maillard

13 poemas seleccionados
1.

Anduve por el dorso de tu mano, confiada...

Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las 
		colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,

		de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el 
		universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la 
		noche
como una gruta cálida.

		
Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente 
		en tu boca.

		
De "Hainuwele" 1990
2.

Axis mundi

Desciendo
desciendo al cuerpo y veo
la lombriz de mi espíritu

		alojada en mi vientre.
Subo, subo en espiral
hacia el motor del 
		mundo
huyendo
huyendo del mareo
del mal de ser sola
tan sola 
		entre las vísceras
subo al latido
me alojo
en su arritmia y 
		descubro
mi rostro de lombriz
adherida a las válvulas
y 
		asciendo
sigo ascendiendo en busca
de una razón que diera

		sentido a mi existencia
me deslizo en la tráquea
bloqueo las 
		palabras
asciendo
resbalo. Hay un agua
viscosa tras los ojos

		resbalo y se me pegan
imágenes de un mundo
apenas insinuado

		asciendo y al llegar
a la cúpula descubro
que sus paredes lisas

		transparentes, vacías
tienen la textura
carnosa de mi vientre.

		He bajado al espíritu
he subido al instinto.
La misma lombriz 
		tensa
el eje que mantiene
erguida mi cintura.
El nombre que le 
		ponga
ahora será el tuyo
pero su nombre es el
de aquellos que 
		he amado
de aquellos que amaré
es todos y ninguno
el eje que 
		mantiene
erguida mi cintura
me previene de ti 
		
te crea a mi medida
y asume el reto
de ser muchos
de ser 
		tantos
que da la impresión
que no cabrá mi espíritu
adentro de 
		este cuerpo
que no cabrá este cuerpo
adentro de mi espíritu
por 
		eso muero un poco
cada vez que te nombro
y sin nombrarte apenas

		alcanzo a definirme.
Mi vientre es quien pronuncia
las sílabas 
		secretas
que se inscriben arriba
en la cúpula.
Mi existencia es 
		señal
de un fuego
que arde eternamente
en sí mismo.

		
De "Lógica borrosa" 2002
3.

Deseé alguna vez que un poeta me amase...

Deseé alguna vez que un poeta me amase

Ahora duelen sus poemas en 
		mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen

		de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de 
		amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese 
		entre mis pechos‚
allí donde su aliento insiste en acallar
esta 
		tristeza antigua que siempre me acompaña.


		De 
		"Semillas para un cuerpo" 1988
4.

El

cansancio


		El 
		cansancio. De nuevo, el

		cansancio. El esfuerzo por

		sobrevivir. Reiterado

		

		Observar las nubes.

		Dentro.

		Barrer.

		Dentro.

		

		Elegir quedar.

		

		                                       
		Toda nube

		lleva una trayectoria. Asumir

		la trayectoria. Imposible

		barrer todo siempre. Está el

		cansancio.

		

		                              
		Aunque también el de

		las trayectorias. De ver pasar las nubes.

		También ese cansancio.

		

		                                                  
		Entonces,

		por un momento, ahora.

		Sin voluntad. Y casi está bien.

		Hasta pensar el estar bien y convertirlo

		en nube. En trayectoria.

		

		De "Hilos" 2007
5.

* * * * *

1. Memoria del viaje

		

		Miré al cielo. Dije

		un sueño espera ser soñado.

		

		Venía de otro sueño. 

		Compartido. Hermoso. 

		Me asfixiaba. Era tan 

		limpio el aire 

		que un grito de dolor hubiese

		resplandecido. 

		Miré al cielo. Cogí mis armas. 

		Las de ellos eran otras, pero

		no había diferencia: 

		de una verdad a otra, ¿cuánto dista?

		¿Cuánta ignorancia las separa 

		y cuánta las designa? 

		Es la verdad el nombre 

		que damos al impulso

		con que la vida quiere ser soñada.

		

		Cogí mis armas. Atrás quedó

		el hogar. Abierto, el horizonte.

		

		Fue hace mucho tiempo. Ahora…

		

		ahora ya no son tiempos de espejismos.


		* * * * *
6.

5.

El despertar

		

		En los bordes del sueño abre 

		los ojos. Sin abrirlos. Algo 

		despierta, 

		la conciencia de una 

		continuidad. 

		De otra 

		continuidad. Y, entonces,

		el milagro: la hierba.

		Bajo los pies, creciendo.

		¡La hierba!
7.

Heme aquí raíz...

Heme aquí raíz, 
		
savia de impulsos ascendentes, 
madre aún, 
posible siempre, 
		
anticipada gestación 
de un porvenir intruso, 
intrusa de un 
		presente 
		
que desestima 
el valor de nacer 
a sí mismo de nuevo. 

		Heme aquí clavando 
		
mis ojos 
de savia encarcelada 
en los troncos vacíos de los 
		árboles 
		
muertos, 
heme aquí creyendo, 
queriendo creer 
en la 
		impostura de las ruinas, 
		
en el candor del desastre, 
el valor de lo opaco, 
la calidez 
		del humo en los rescoldos. 
		
Heme aquí,
heme aquí, 
he aquí que me atrevo
a creer en las 
		ruinas.

		
¡Me atrevo a creer en las ruinas!

De "Conjuros" 2001
8.

Iniciaciã“n

Iniciación

		

		Estoy creciendo de la nada.

		Mis ojos tantean 

		la claridad difusa

		mis manos

		se posan y tantean

		abro agujeros

		mi cuerpo agujeros

		en el cielo agujeros

		tanteo las estrellas

		agujeros que llueven

		y es dolor

		y el dolor penetra

		mi cuerpo tantea

		el dolor tal vez

		el gozo

		indaga

		descubre el mí

		mi boca dice

		vuelvo sobre mí

		misma y tanteo

		¡es tanta la ceguera!

		cierro los ojos

		lo cierro todo

		y de repente me abro

		veo

		veo lo que no hay

		veo

		estoy creciendo de la nada.
9.

Intermedio

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.

		En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta 
		tensión,
después de la descarga.

		
De "Lógica borrosa" 2002
10.

La otra orilla

Algún día, cuando el aire pese como tierra sedienta sobre los cuerpos 
		desnudos, 
		
tal vez alcance a ser la voz de aquel peregrino que enmudeció o el 
		agua que, 
		
gota a gota, resbala por su pecho. Él nunca estuvo en la otra orilla 
		pues sabe 
		
que allí los dioses duermen en el polvo. Y sabe que cuando un hombre 
		por azar 
		
se duerme en la otra orilla -ese lugar que siempre ocupó la mirada-

		ellos se despiertan y se contemplan en él. Si ese hombre, entonces, se 
		despierta, 
		
se convierte en espejo y estalla con el sol.

De "La otra 
		orilla" 1990
11.

Llevo acostada largo tiempo...

Llevo acostada largo tiempo 
en la orilla. Mis pechos 
son 
		colinas cubiertas de hoja seca. 
		
Levanto la cabeza y me contemplo: 
en mis muslos el vello a punto 
		de ser vello, 
		
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba, 
doy un paso y 
		despierto al agua 
		
a punto de ser agua, 
se asusta un ave negra a punto de ser ave a 
		punto 
		
de ser negra...
Un resplandor me ciega: 
el bosque me 
		contempla, a punto de ser bosque, 
		
a punto de ser tuya.


		De 
		"Hainuwele" 1990
12.

No

existe el infinito...

		

		No existe el infinito:

		el infinito es la sorpresa de los límites.

		Alguien constata su impotencia

		y luego la prolonga más allá de la imagen, en la idea,

		y nace el infinito.

		El infinito es el dolor

		de la razón que asalta nuestro cuerpo.

		No existe el infinito, pero sí el instante:

		abierto, atemporal, intenso, dilatado, sólido;

		en él un gesto se hace eterno.

		Un gesto es un trayecto y una trayectoria,

		un estuario, un delta de cuerpos que confluyen,

		más que trayecto un punto, un estallido,

		un gesto no es inicio ni término de nada,

		no hay voluntad en el gesto, sino impacto;

		un gesto no se hace: acontece.

		Y cuando algo acontece no hay escapatoria:

		toda mirada tiene lugar en el destello,

		toda voz es un signo, toda palabra forma

		parte del mismo texto.

		
		
		

		De "Matar a Platón" 2004
13.

Sin embargo...

Sin 
		embargo, 
		
sin embargo, 
sin embargo... No me
fío de mí. Nada es 

		permanente. Menos 
		
lo es la palabra. Esto 
tampoco, 
esto tampoco, 
esto 
		tampoco. No me fío, 
		
no te fíes de quien 
dice, de quien 
habla, de lo que se 

		dice, de lo que dices, 
		
de lo que digo, 
no me fíes, 
no te fío. 
La lucidez es una 
		chispa, un 
		
estado de conciencia 
en las multiplicadas estancias 
de la 
		conciencia o que hacen 
		
conciencia, las estancias 
que se alargan, se prolongan, se 

		continúan, y así 
		
se le llama conciencia 
a aquella continuidad. 
No me fío, no 
		te 
		
fíes de las estancias, 
se estrechan, 
se acortan, 
se 
		invaden, 
		
desaparecen, 
la lucidez es un instante 
entre estancias, 

		ventanas en la mónada que
		
si permanece bajo 
la luz del foco se hace estancia, 
también 
		ella, y sufre 
		
las mismas convulsiones. 
Sin embargo, 
sin embargo, 
sin 
		embargo... lo 
		
que intuyo ahora 
se borrará mañana, 
luego,
ahora, 

		apenas se haga pensamiento, 
		
conciencia: estancia. Atrapamos 
la sensación que invade las 
		entrañas, 
		
muy abajo, 
muy adentro, 
muy homogénea, la atrapamos 
y la 
		hacemos eso: "sensación", 
		
la nombramos, 
la describimos... la perdemos. Ya 
no es ella, 
		ya no es eso, ya no es. 
		
Aún está allí pero 
no es lo que digo, 
lo es apenas, 
no 
		es lo que oís, 
		
no es eso, no 
os fiéis, 
no me fíes, 
no te fío.

De 
		nuevo cae la tarde, 
		
mengua la luz. 
Los colores del otoño vienen del oeste, 
decía 
		aquel poeta chino. 
		
El mundo está en mí. 
No me apartaré. 
Acojo todos los 
		colores, el 
		
estío dentro de mi otoño, 
porque sé que no 
hay fin, que no 
		habrá término. 
		
Todo comienza y termina en mí. 
Yo soy el infinito proyecto de mí 
		misma
por encima de mí
me sobrevuelo. 
		

De "Lógica borrosa" 2002

Versos y pensamientos de Chantal Maillard

4 citas
« Anduve por el dorso de tu mano, confiada, / como quien anda en las »
Chantal Maillard · Anduve por el dorso de tu mano, confiada...
« Desciendo / desciendo al cuerpo y veo »
Chantal Maillard · Axis mundi
« Deseé alguna vez que un poeta me amase / Ahora duelen sus poemas en »
Chantal Maillard · Deseé alguna vez que un poeta me amase...
« cansancio. De nuevo, el / cansancio. El esfuerzo por »
Chantal Maillard · El
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