Poesía Universal

César Moro

Biografía y amplia selección de poemas de César Moro. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

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Biografía y amplia selección de poemas de César Moro. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de César Moro

10 poemas seleccionados
1.

A vista perdida

No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de pelos

	              como fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables


	Los paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones de 
		
              
	plumas-fuentes

El tornasol violento de la saliva

La palabra 
	designando el objeto propuesto por su contrario

	
El árbol como una lamparilla mínima

La pérdida de las facultades 
	y la adquisición de la demencia

	
El lenguaje afásico y sus perspectivas embriagadoras

La 
	logoclonia el tic la rabia el bostezo interminable

	
La estereotipia el pensamiento prolijo

El estupor

El 
	estupor de cuentas de cristal

	
El estupor de vaho de cristal de ramas de coral de bronquios y de
                
	plumas

El estupor submarino y terso resbalando perlas de fuego 
	impermeable
                
	a la risa como un plumaje de ánade delante de los ojos

El estupor 
	inclinado a la izquierda flameante a la derecha de columnas
                
	de trapo y de humo en el centro detrás de una escalera
                
	vertical sobre un columpio

Bocas de dientes de azúcar y lenguas de 
	petróleo renacientes y
                 
	moribundas descuelgan coronas sobre senos opulentos bañados
                 
	de miel y de racimos ácidos y variables de saliva

El estupor robo -de 
	estrellas gallinas limpias labradas en roca y tierna
                 
	tierra firme mide la tierra del largo de los ojos

El estupor joven 
	paria de altura afortunada

	
El estupor mujeres dormidas sobre colchones de cáscaras de fruta
                 
	coronadas de cadenas finas desnudas

El estupor los trenes de la 
	víspera recogiendo los ojos dispersos en
                 
	las praderas cuando el tren vuela y el silencio no puede seguir
                 
	al tren que tiembla

El estupor como ganzúa derribando puertas 
	mentales desvencijando
                
	la mirada de agua y la mirada que se pierde en lo umbrío de la
                
	madera seca Tritones velludos resguardan una camisa de mujer
                
	que duerme desnuda en el bosque y transita la pradera limitada
                
	por procesos mentales no bien definidos sobrellevando 
                
	interrogatorios y respuestas de las piedras desatadas y feroces 
		
                
	teniendo en cuenta el último caballo muerto al nacer el alba de
                
	las ropas íntimas de mi abuela y gruñir mi abuelo de cara a la
                
	pared

El estupor las sillas vuelan al encuentro de un tonel vacío 
	cubierto
                
	de yedra pobre vecina del altillo volador pidiendo el encaje y
                
	el desagüe para los lirios de manteleta primaria mientras una
                
	mujer violenta se remanga las faldas y enseña la imagen de la
                
	Virgen acompañada de cerdos coronados con triple corona y
                
	moños bicolores.

La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el 
	hombro derecho
                
	crece el pasto pestilente y rico en aglomeraciones de minúsculos
                
	carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de árboles de
                
	fresca sombrilla con caireles y rulos

Los miosotis y otros pesados 
	geranios escupen su miseria

	
El grandioso crepúsculo boreal del pensamiento esquizofrénico

La 
	sublime interpretación delirante de la realidad

	
No renunciaré jamás al lujo primordial de tus caídas vertiginosas
                
	oh locura de diamante


	De "La tortuga 
	ecuestre" 1936-1939
2.

Abeja

negra

	
	
Más bien buscar hacia el cisne
Y los blasones cruzados son espadas

	Un puñal como almohada
Una lágrima eterna sobre la frente
Bajo el alto 
	tocado
El silencio entre las flores que hacen signos
A la puesta del 
	sol
Una golondrina cayendo verticalmente en un lago
La torre y las 
	cortes de amor
El mar que irrumpe con espuma en los labios
El 
	horizonte regular de una vida bajo la lámpara
Apagadas todas las luces es 
	posible
Escuchar gemir el ave nocturna
En su oído

	
De "Le château de grisou"1939-1941
3.

Batalla al borde de una catarata

Tener entre las manos largamente una sombra
De cara al sol
Tu 
	recuerdo me persiga o me arrastre sin remedio
Sin salida sin freno sin 
	refugio sin habla sin aire
El tiempo se transforma en casa de abandono

	En cortes longitudinales de árboles donde tu imagen se disuelve en
                
	humo
El sabor más amargo que la historia del hombre conozca
El 
	mortecino fulgor y la sombra
El abrir y cerrarse de puertas que conducen 
	al dominio encantado de
                
	tu nombre
Donde todo perece
Un inmenso campo baldío de hierbas y de 
	pedruscos interpretables
Una mano sobre una cabeza decapitada
Los pies

	Tu frente
Tu espalda de diluvio
Tu vientre de aluvión un muslo de 
	centellas
Una piedra que gira otra que se levanta y duerme en pie
Un 
	caballo encantado un arbusto de piedra un lecho de piedra
Una boca de 
	piedra y ese brillo que a veces me rodea
Para explicarme en letra muerta 
	las prolongaciones misteriosas
               
	de tus manos que vuelven con el aspecto amenazante de un
               
	cuarto modesto con una cortina roja que se abre ante el infierno
Las 
	sábanas el cielo de la noche
El sol el aire la lluvia el viento
Sólo 
	el viento que trae tu nombre.

	
De "La tortuga ecuestre" 1936-1939
4.

Carta a Antonio

Te quiero con tu gran crueldad, 
	porque apareces en medio 
		
de mi sueño y me levantas y como un dios, como un autentico dios, 
		
como el único y verdadero, con la injusticia de los dioses, todo 
	negro dios nocturno, todo de obsidiana 

	con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus manos salvajes y 
	tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro, 

	me arrastras y me arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones.
      
	Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres
el 
	espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno y el 
	volcán en cuyo abismo caí hace tiempo, 

	hace siglos, desde antes de nacer, para que de los cabellos me arrastres 
	hasta mi muerte. 
      Inútilmente me debato, 
	inútilmente pregunto. Los dioses son mudos; 
como un muro que se aleja, 
	así respondes a mis preguntas, a la sed 
		
quemante de mi vida.
      ¿Para qué 
	resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de 
rayo, contra tus 
	brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto, 
		
el polo que imanta mi vida. 
      Tu 
	historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia es el 
	zarzal ardiendo, el objeto 

	de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero. 
      
	Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres: 

	hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella, 
		
gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.
      
	Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;
cerca 
	de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de
tu 
	manos. Guárdame junto a ti.
      Seré tu sombra 
	y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel
punto luminoso que 
	se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu 
		
lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se 
	anudará 
		
e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran 
	descanso tomará tu cuerpo y al extender tu mano 

	sentirás un cuerpo extraño, helado: seré yo. Me llevas en tu sangre y en tu 
	aliento, nada podrá borrarme. 
       Es 
	inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte 
que mi amor; 
	ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos. 
		
       En el placer que tomas lejos de 
	mi hay un sollozo y tu nombre. 
       
	Frente a tus ojos el fuego inextinguible.

	
18 de junio de 1939
5.

Versión de Emilio Westphalen

Carta de amor


	Pienso en las holoturias angustiosas que a menudo nos circundaban al
           
	acercarse el alba 
		
cuando tus pies más cálidos que nidos 
llameaban en la noche 

	con una luz azul y tachonada de lentejuelas 
		

Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las supremas 
	montañas
           de 
	la única realidad 
		
con sus valles y sus sombras 
con la humedad y los mármoles y el 
	agua negra reflejando todas las
           
	estrellas 
		
en cada ojo 

¿No era tu sonrisa el bosque retumbante de mi 
	infancia 
		
no eras tú la fuente 
la piedra desde hace siglos escogida para 
	recostar mi cabeza? 
		
Pienso tu rostro 
brasa inmóvil de donde proceden la vía láctea 
		
y esta inmensa desazón que me torna más loco que una lámpara 
	bellísima
            
	balanceada sobre el mar
      	
Intratable a tu recuerdo la voz humana me es odiosa 
siempre el 
	rumor vegetal de tus palabras me aísla en la noche total 
		
donde resplandeces con una negrura más negra que la noche 
Toda 
	idea de lo negro es endeble para expresar la vasta ululación de lo
            
	negro sobre negro esplendiendo ardientemente 

Ya nunca olvidaré 

	Pero quién habla de olvido 
		
en la prisión en que tu ausencia me deja 
en la soledad en que 
	este poema me abandona 
		
en el destierro en que me encuentra cada hora 

Ya nunca 
	despertaré 
		
Ya no resistiré el asalto de las inmensas olas 
que vienen del 
	dichoso paisaje que tú habitas 
		
Demorándome afuera bajo el frío nocturno me paseo 
sobre esta 
	encumbrada tabla de donde se cae de golpe 
		

Yerto bajo el espanto de sueños sucesivos y agitado en el viento 
		
de años de ensueño 
prevenido de aquello que termina por 
	encontrarse muerto 
		
en el umbral de castillos abandonados 
en el lugar y a la hora 
	convenidos pero inhallables 
		
en las llanuras fértiles del paroxismo 
y del único objetivo 

	este nombre antes adorado 
		
en el cual pongo toda mi destreza en deletrear 
siguiendo sus 
	transformaciones alucinatorias 
		
Así una espada atraviesa de parte a parte una bestia 
o bien una 
	ensangrentada paloma cae a mis pies 
		
convertidos en roca de coral sustento de despojos 
de aves 
	carnívoras 
		

Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del inefable 
	espectáculo 
		
Un hilo de agua que danza ante el telón de terciopelo rojo 
en 
	las llamas de las candilejas 
		
Desaparecidos los bancos de la platea 
acumulo tesoros de madera 
	muerta y de vivas hojas de plata 
		
corrosiva 
No se contenta ya con aplaudir se aúlla mil familias 
	momificadas 
		
tornan innoble el paso de una ardilla 

Decoración amada donde 
	veía equilibrarse una fina lluvia 
		
encaminándose veloz hasta el armiño 
de una pelliza abandonada en 
	el calor de un fuego de alba 
		
que intentaba dirigir sus quejas al rey 
así abro por completo la 
	ventana sobre las nubes vacías 
		
reclamando a las tinieblas inundar mi rostro 
borrar la tinta 
	indeleble 
		
el horror del ensueño 
a través de los patios abandonados a las 
	pálidas vegetaciones maniáticas 
		

En vano exijo la sed al fuego 
en vano hiero las murallas 

	a lo lejos caen los telones precarios del olvido 
		
agostados 
ante el paisaje retorcido en la tempestad 

De 
	"Lettre d'amour     Mexico, diciembre de 1942


	Versión de 
	Emilio Westphalen
6.

Como un piano de cola

A André Breton


	
	Como un piano de cola de caballo de cauda de estrellas

	Sobre el firmamento lúgubre
Pesado de sangre coagulada

	Arremolinando nubes arco-iris falanges de planetas
    (y miradas de aves

	El fuego indeleble avanza

	los cipreses arden los tigres las panteras y los animales 

	    nobles se tornan incandescentes

	
El cuidado del alba ha sido abandonado

	Y la noche se cierne sobre la tierra desvastada

	
La comarca de tesoros guarda para siempre tu nombre
7.

El

agua lenta el camino lento...


	El agua lenta el camino lento los accidentes lentos
Una caída suspendida 
	en el aire el viento lento
El paso lento del tiempo lento
La noche no 
	termina y el amor se hace lento
Las piernas se cruzan y se anudan lentas 
	para echar raíces
la cabeza cae los brazos se levantan
El cielo de la 
	cama la sombra cae lenta
tu cuerpo moreno como una catarata cae lento

	En el abismo
Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado

	Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros
Ahora sería fácil 
	destrozarnos lentamente
tu cabeza gira tus piernas me envuelven
tus 
	axilas brillan en la noche con todos tus pelos
tus piernas desnudas
En 
	el ángulo preciso
El olor de tus piernas
La lentitud de percepción

	El alcohol lentamente me levanta
El alcohol que brota de tus ojos y que 
	más tarde
Hará crecer tu sombra
Mesándose el cabello lentamente subo

	Hasta tus labios de bestia
8.

El dominio encantado

Ni un dedo se alza sin que fluya la amargura
Lágrima a lágrima en un 
	mundo de olvido
Sin que el ojo noche por noche cierre sus puertas al amor

	Sin que una falsa embriaguez descorazonada abra su herida
Sin que un hilo 
	se rompa por siempre jamás 
		

Por un tiempo acostumbrado por un tiempo desierto
De la 
	aventura no queda cuando deberían salvarse los restos
Sino polvo y sombra 
	de polvo
Y sed de tierra barrida por el hastió
Para que una vez al fin 
	se alce el reflejo sin encanto 
		
De una muerte sin enigma.

De "Le château de 
	grisou"1939-1941
9.

El olor y la mirada

El olor fino solitario de tus axilas

Un hacinamiento de coronas de 
	paja y heno fresco cortado con
         
	dedos y asfódelos y piel fresca y galopes lejanos como perlas

Tu olor 
	de cabellera bajo el agua azul con peces negros y estrellas de
         
	mar y estrellas de cielo bajo la nieve incalculable de tu mirada

Tu 
	mirada de holoturia de ballena de pedernal de lluvia de diarios de
         
	suicidas húmedos los ojos de tu mirada de pie de madrépora

Esponja 
	diurna a medida que el mar escupe ballenas enfermas y cada
         
	escalera rechaza a su viandante como la bestia apestada que
         
	puebla los sueños del viajero

	
Y golpes centelleantes sobre las sienes y la ola que borra las centellas
         
	para dejar sobre el tapiz la eterna cuestión de tu mirada de objeto
         
	muerto tu mirada podrida de flor


	De "La tortuga 
	ecuestre" 1936-1939
10.

Hay

que llevar los vicios como 
	un manto real, sin prisa...

	
Hay que llevar los vicios como un manto real, sin prisa. 
Como una 
	aureola que se ignora, que se aparenta no percibir. 
		

No tiene sino los seres viciosos cuyo contorno no se esfuma en 
	el barro hialino de la atmósfera. 

La belleza es un maravilloso vicio 
	de la forma. 

	
Y luego ¿qué? Uno ha desagradado se desagrada. Se desagradará. 


	Mi púrpura real está manchada; como los tigres, animales con piel y con 
	plumas. 
		

Convicción de no decaer, excepto, ay, físicamente. Uno puede 
	matar si no es a sueldo. Mi ambición es de este mundo 

	pero no del vuestro. 

Las trampas que tiende esta época son 
	doblemente infames. No es todo el no brillar: «con nosotros o contra 
	nosotros». 

	Habría que tener mil vidas por día e inmolarlas diariamente. 


	Precisamente ese pliegue de nuestra historia me desagrada soberanamente. 
	Digo nuestra para hacerme comprender, 

	no para confundirme (para participar allí). 

Geo Ostensoir, llamado 
	Royal Splendor.
	

Uno da todo para no tener nada. Siempre para comenzar de nuevo. Es 
	el costo de la vida maravillosa. 

La muerte es el término espantoso 
	del sol. El contrato que debe terminar. Costumbres de propietario. 


	Vuelve a mí fantasma de mis noches. Vuelve a verme para que yo me encuentre. 
		

19 de marzo de 1953

Versos y pensamientos de César Moro

4 citas
« No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de pelos / como fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables »
César Moro · A vista perdida
« negra / Más bien buscar hacia el cisne »
César Moro · Abeja
« Tener entre las manos largamente una sombra / De cara al sol »
César Moro · Batalla al borde de una catarata
« Te quiero con tu gran crueldad, / porque apareces en medio »
César Moro · Carta a Antonio
Biblioteca poética

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