Poesía Universal

Carmen Díaz Margarit

Biografía y amplia selección de poemas de Carmen Díaz Margarit. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Carmen Díaz Margarit. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Carmen Díaz Margarit

13 poemas seleccionados
1.

De

"Gacelas de la 
		selva alucinada" 1991
2.

Gacela de la amistad

La amistad es una ráfaga de peces luminosos,

		y te arrastra

		hacia un océano feliz de mariposas.

		

		La amistad es un plañir de campanas

		que invocan el aroma de los cuerpos

		en un jardín amanecido de heliotropos.


		* * *
3.

Gacela de la caricia

Una duda infiel.

		Un torbellino verde.

		Un centímetro de ternura.

		Un peligro vacío de palabras.

		Un instante de cielo atropellado.

		Un cerezo en las hebras del olvido.

		Un arrullo, un roce de segundos...


		* * *
4.

* * *

Gacela de la cueva rumorosa

		

		No conozco cueva alguna

		que tengas más recovecos

		ni más ciervos, ni más hadas

		que la tuya, amor mío,

		que la mía.


		* * *
5.

Gacela de la mano tibia

Bruma o cielo blanco en la noche.

		

		En los párpados velados

		todo era nácar, luz, cristal nimbado.

		La mano, mariposa infantil, ardió silente.


		* * *
6.

Gacela de la muerte

La piedra intacta 

		se yergue en nudo negro de grasa y sangre.

		

		Los ojos, roedores de tinieblas,

		viven al fondo de un pozo iluminado.

		

		Marionetas y naranjas

		se deslizan por tumbas sin sonido.

		

		No hay cielo que resista el rayo y el incendio,

		y los muertos duermen ajenos a sí mismos.

		

		(El amor de los ataúdes tiene márgenes sensibles

		y flores violentas.)

		

		En los arrecifes duermen los nenúfares, Señor,

		y los muertos se creen culpables.

		

		Se ofician funerales en la línea de los tejados,

		y desde el cielo canta un tigre del color del olvido.


		* * *
7.

Gacela de la vida

Una lámpara tenue en la penumbra

		un minuto olvidado de los dioses

		un sueldo miserable a las palomas

		una yegua de lluvia enloquecida

		una oreja de toro ensangrentada

		un manojo de truenos tartamudos

		y un puñado de deudas a la luna.


		* * *
8.

Gacela del niño malva

Una serpiente blanca entre los labios.

		Los ojos -charcas firmes de morfina-

		miran sin alas a Thánatos.

		

		Un niño muerto es una metáfora malva.


		* * *
9.

Gacela

entregada

		

		Tu risa es una desbandada de aves azules.

		

		Tu cuerpo es la selva del universo,

		y en tu vientre duerme un pájaro blanco.

		Por tu espalda está bajando

		una bandada tierna de palomas.

		

		Eres todo de espuma

		como los niños muertos a las orillas del mar.

		

		Te pertenezco tanto

		que en mi pecho tu ausencia es sólo herida.


		* * *
10.

Gacela visionaria

Yo he sabido esconder musgo en el muelle.

		Vosotros no conoceréis nunca 

		cómo crece la mágica piel de la madera.

		

		Yo he visto llover a muertos

		sobre los muelles,

		y bajo los botes acurrucarse la angustia como

		leopardos.

		

		Cuando las rejas espiaban la madera

		y la bóveda del cielo era un túnel,

		yo he hecho un fuego de astillas con la noche

		cerrada.
11.

Autosirena

El plural del abanico

		se resolvió en un único destino.

		

		Resolví la leyenda de mi infancia

		con una forma ajena y humana,

		y a mis mayores debo mi amargura milenaria.

		

		Nunca vieron turistas mis pestañas.

		

		Con almendras fabrico pingüinos, collares.

		Mis libros son atletas

		y mi palabra antigua como la seda.

		

		En un ataúd blanco

		escondo una niña que es un arpa,

		y tengo tanta sed de amor

		que se estremecen cerezas 

		en los seres más extraños.

		

		Mi alergia al espacio

		y mi manicura siniestra

		son la curiosidad de mi magia.

		Me mantuve siempre libre

		de la ternura azul de los leopardos.

		

		Amé todas las entrañas marinas,

		amé incluso seres fatuos

		por si alguien tachaba de inmóviles mis pestañas.

		

		

		Desde entonces, un arpa da sombra a los senos en mayo.


		* * *
12.

Sirena de la selva

El agua inundó la selva alucinada

		y crecieron escamas en las yeguas.

		

		El paraíso anida hoy en nucas y barcas celestes.

		

		Pregúntale ahora a los brazos de los pájaros dormidos

		si el amor existe.

		Hoy quiero declararte mi amor.

		

		Murmullos de sirena sólo se escuchan cuando tu cuello se 

		abandona en mi hombro.

		

		Sólo tu ausencia es triste como los lagartos.

		

		Sólo quien te haya amado puede sentir

		porque sólo tu pérdida es inmensa como el océano del dolor.

		

		Pregúntale a la risa de los nardos si existe la alegría.

		Dirán que la alegría sólo la conocieron en tu pecho

		desvalido, dulce y tremendo.

		

		Yo te amo,

		Y ese amor se engendró en mi garganta.

		Tu amor es tempestad que estira de un barco

		hacia la inmensidad,

		pero también seguro, como el alivio del cielo.

		

		Eres como un pirata perdido en una selva de agua

		y tus párpados sólo son ternura.

		

		Tu voz suave es melodía de espaldas amarillas

		y de axilas que laten como rosas antiguas.

		

		Encántame.

		Cuéntame un cuento de lunares salvajes,

		y de Sevilla y Málaga entre rejas.
13.

Orlando,

hay miedo, miedo en las criaturas y en los cuerpos.

		Cruzan los pies de hueso el paisaje de doscientos ahogados.

		

		A los niños les crecen las rodillas

		en los estanques de mármol,

		Y por las noches huyen de las culebras en las corrientes

		donde se hunden todas las tristezas.

		

		Hay miedo, miedo en las criaturas y en los cuerpos.

		Sobre el océano habitan la lluvia y el petróleo.

		

		La desnudez humana se aleja de la playa anclada en la muerte-

		De pie en la popa los blancos esnifan lunas como sonámbulos,

		a babor se arrastran mulatas secretas como ciudades.

		

		Las lágrimas no brillan en los tobillos ni en las fronteras.

		

		Los ancianos son tan invisibles

		que no se ven ni en los espejos del agua,

		y si los edificios fueran cipreses

		la soledad sería un arroyo contra el cielo.

		

		Hay miedo, miedo en las criaturas y en los cuerpos.

		Se alquilan novias, pestañas y culebras desconcertadas.

		

		El veneno se vende en forma de poema,

		de liguero, de fruta, de pájaro, en calles solitarias de domingo.

Versos y pensamientos de Carmen Díaz Margarit

4 citas
« "Gacelas de la / selva alucinada" 1991 »
Carmen Díaz Margarit · De
« La amistad es una ráfaga de peces luminosos, / y te arrastra »
Carmen Díaz Margarit · Gacela de la amistad
« Una duda infiel. / Un torbellino verde. »
Carmen Díaz Margarit · Gacela de la caricia
« Gacela de la cueva rumorosa / No conozco cueva alguna »
Carmen Díaz Margarit · * * *
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