Poesía Universal

Carmelina Soto

Biografía y amplia selección de poemas de Carmelina Soto. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Carmelina Soto. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Carmelina Soto

11 poemas seleccionados
1.

Almas

Aquellas 
	almas grandes que tuvimos
y estas de ahora, iguales y distintas,

	siguen ardiendo y consumiendo vida.
Ardientes almas nuestras...

	ávidas, delirantes, violentas, vengativas,
tenaces, hechizadas, 
	sedientas,
con sus flamas en rojo, negro y blanco,
en gris, en 
	amarillo y en violeta,
-iris y fuego-
sometidas al viento ineluctable,

	al incendio...
Con cauda de cometas locos,
con colas y con crines de 
	caballos apocalípticos
para imponer el miedo.
Ah! nuestras almas 
	jóvenes!
aquellas que tuvimos y tenemos,
fieles a la gran aventura 
	irreversible de la vida
y al signo irrevocable del acontecimiento,

	siguen viviendo
a través de la sangre inextinguible,
en hélices y 
	elípticas,
en el misterio.
Almas rudas,
flagrantes y filudas

	como lanzas de acero.
Nuestras almas de ayer, de nunca y siempre,

	ígneas, incandescentes, implacables,
ultravioletas, ultrarrojas, 
	ultrasolares,
ardiendo...
2.

Balada

del recuerdo


	Llueve una lluvia fácil... negligente.
Casi sin desazón. Casi sin 
	ruido...
Y en un sitio del alma... en el olvido
los recuerdos me 
	asaltan de repente.

	
Recuerdo cosas... cosas... todavía
como si todavía las viviera.

	(Aquel amor que tanto me mintiera
acaso sin saber que me mentía).

	
Una ciudad tan buena como el trigo
surge de pronto en tierras 
	desiguales.
Un calendario pulcro... sin señales.
(Voy por las calles 
	de anteayer contigo).
Nuestras miradas con amor -sin dudas-

	redescubrían cosas evidentes:
la tierra con sus árboles, las gentes,

	nuestras manos vacías y desnudas.

	
La lluvia por las calles recorría
con el sol enredado en sus 
	cristales.
-Noble ciudad de agudas catedrales
(Me cuentan que allí 
	vives todavía).

	
Todo nos separaba y nos unía.
Un gesto, una canción, una mirada.

	El amor era todo... y era nada...
y era eterno no más porque moría.

	
Y nadie puede sepultar sus muertos
tan verdaderamente sepultados

	que no puedan volver, si recordados,
a los brazos amantes y desiertos.

	
Las horas no se pueden devolver
ni lo que en ellas fue pasión o 
	grito.
(Aquí todo es igual porque está escrito
y ya no es cierto 
	porque está en ayer).

	
Aquí todo es igual. Nada envejece
al margen de las horas sin fortuna.

	El mismo grillo con la misma luna...
y todo como estaba permanece.

	
Y como en los recuerdos no varía,
el viento lleva aún sobre sus 
	hombros
de aquella nube grande los escombros.
(Y nunca acaba de pasar 
	el día).


	Nuestros 
	rostros se miran a través
de la lluvia o la luz recién nacida.
Aquí la 
	muerte pasa inadvertida
bajo el verde implacable del ciprés.

	
Los rostros de este sitio no regresan
jamás al ejercicio cotidiano.

	(Aquí mi mano vive entre tu mano.
Aquí los corazones no nos pesan).

	
Eres. Soy. Cuánta soledad en torno.
Aún vivo y vives. Sorprendente 
	llama.
Viajamos bajo el sol. Sobre la grama.
(Aquí en el calendario no 
	hay retorno).
3.

Canciã“n

Canción


	Iba mi corazón

	-caracol sin lamento-
impulsando, sangriento,
su pequeña canción...


	Y luego la 
	ilusión...
engaño...
ensueño...
La muerte grande...
lo demás, 
	pequeño.
Ah qué inútil empeño
Corazón! Corazón!
4.

Canción del amor fugaz

Envío:
              
	A ti de alma profunda como un bosque de pinos.

	
Cómo adoré tu gesto ilusionario,
tu gesto sin igual,
tu gesto de 
	ceniza y de metal
cómo adoré...

	
Tú y yo en la vida, en la muerte,
en la tormenta,
entre la 
	tempestad.
Yo sedienta
y hambrienta
y arrecida.

	
(S.O.S. de soledad a soledad)
Cómo no haber amado tu gesto 
	iIusionario,
si hacía tempestad
y la noche en tu gesto estaba 
	confundida
ilusoria y tenaz como la vida?

	
Este recuerdo... Aurora boreal
este recuerdo...
hoja que al polvo 
	vuelve
y del polvo retorna irreductible...
abisal...
Así el amor 
	que fue.
Tu gesto de metal
cómo adoré!


	( S.O.S. de 
	tempestad a tempestad )

Mentira!
Como la hoja que en el viento 
	gira
y torna
y vaga
y treme
y vencida y fugaz
victoriosa y 
	vencida
el viento vengativo
en su brazo robusto la levanta,
así el 
	amor que fue...
ilusorio
vario
vano
banal
imaginario
como 
	en espejo ustorio repetido,
así el amor que fue...

	
(tu gesto de metal
cómo adoré)

Tu gesto distraído,
tu 
	dinástico gesto
y el olvido
que en tu gesto venía confundido. 
	

Tu gesto era tu voz que transcurría
fl como un agua cantando 
	hacia el olvido.
(y yo adoré tu gesto distraído)

	
Y era la eternidad!
La del momento...
eterno en su ansiedad
y 
	su osadía.

	
-Oyes el S.O.S. hambriento
que da mi soledad
en la iracunda noche

	de tu noche y la mía?

	
(Alegría... Alegría!
Ya todo lo perdimos.
Podemos ir sin miedo 
	entre la tempestad)
5.

Canción para iniciar un olvido

¿Y para qué quieres un tesoro sino para perderlo?
¿Y si no es 
	para perderlo, para qué quieres un tesoro?

	
Todo al ayer uncido.
Lo único que tengo es lo perdido.

	Propiedad absoluta del pasado.
Conciencia de haber sido
y no ser más 
	que aquel instante bello y preterido.

	
Yo soy aquella tan feliz criatura
que sintió la infinita quemadura

	de tu caricia inmensa y generosa
y el aire de tu voz triste y amiga.

	(Yo... yo... que soy tan pequeña
lo mismo que una hormiga)

	
Y si pasa la fuente rumorosa
lo mismo que un espejo que camina
y 
	en el jardín la rosa con su espina,
arde aún más constante y más hermosa,

	me digo: cuando muera...
la fuente seguirá
diciendo su mentira 
	verdadera
y la rosa arderá
con más ardor quizá
que en la nuestra 
	dorada primavera.

	
Otros días vendrán sin dejar huella,
sin ton ni son, sin gracia sin 
	sentido.
Pero tú y yo vivimos. Vivimos sólo un día
y aquel que vive un 
	día ya todo lo ha vívido.
(Larga vida tenemos como la mariposa
y una 
	historia tenaz como la rosa).

	
La fuente pasa sin pasar. La fuente
a su desnudo espejo caminante

	uncida va, sedienta y delirante,
de su gran albedrío prisionera

	diciendo su mentira verdadera.

	
(Sólo me quedas tú, como la fuente
presa de su albedrío).

Sólo 
	me quedas... porque te he perdido
y los duros espejos, blandamente,

	con azogadas lunas rememoran tu frente
y te salvan del tiempo y del 
	olvido.
(Indefinido
indefinidamente
tu rostro con mi verso 
	confundido).

	
Que soy la misma. La feliz criatura
que sintió la absoluta quemadura

	de tu caricia inmensa y generosa...
como quien dice: toda la dulzura,

	la razón de la espina y de la rosa.
6.

Cancioncilla

Cuando dejé de 
	verte era verano.
En la sangre caliente renacía
un racimo de besos, y 
	corría
un viento....un claro viento por el llano.


	(Bien lo 
	recuerdo amor...era verano)
Y quise retenerte.
¿Con qué lazo
había 
	de atarte para no perderte?
( Cuerpo de agua en el cristal de un vaso )

	Acaso...si te amarras mi lazo fue más fuerte....
que siendo tú la 
	ausencia ibas cercano
como vida en el pulso de la muerte.


	Al fin estoy 
	contenta y tú lejano.
Tan lejano de nieblas y de olvido
que mueres en 
	un verso arrepentido
en un tiempo de amor y de verano.


	(Quizá no era 
	el amor ni era verano).
7.

Confidencial

Para mi amor yo quiero cada día
el pan sin odio, el vino sin pesares.

	La voz cordial. La vida sin azares
y si se puede un poco de alegría.

	
Unos tuvieron el amor que pasa.
Otros tuvieron el amor que dura.

	Yo tuve la canción. Sed y ternura.
(Pero quién por sus dones se solaza?)

	
Yo traía mi tiempo. El tiempo mío,
con atávicos sueños realizado.

	y de él el corazón me fue colmado
como a un golfo de amor un mar sombrío.

	
Ni un minuto le queda al calendario
de lo que pudo ser y no fue 
	nunca.
Mi historia en el pasar se queda trunca
y trunco queda el 
	tiempo del himnario.

	
Transito por la pávida ceniza
que otros dejaron porque yo viviera.

	He sido nada más una extranjera
asomada al desdén de la sonrisa.

	
Quise vivir mi vida en cada hora
exactamente, sin mayor alarde
y 
	dije: ya me voy porque es muy tarde
y en ese instante despuntó la aurora.

	
El aire no alcanzó para mi aliento
de agraz ternura. Campo renadío.

	Pues yo he vivido como vive el río
con limo, con estrella, con lamento.

	
Cómo volver el rostro de este olvido
que la lámpara anuncia sin 
	recelo.
Si en cada atardecer fui contra el cielo
y contra el viento 
	las palabras mido?

	
No disculpo mi nombre ni mi frente.
No me hago perdonar esta 
	presencia.
Mi rostro es nada más el de la ausencia
y mi ausencia es mi 
	rostro solamente.

	
Sin permiso de nadie, pienso y vivo
y paso por la vida que pasaba.

	La vida no me pesa y me pesaba
con su juego pesado y agresivo.

	
Inauguro el instante en acto puro
con el oscuro cotidiano esfuerzo.

	El verso no es trabajo pero es verso.
Vivir no es necesario y es muy 
	duro.

	
Bajo la luz del sol, fiera y filante
-la que mide mi tiempo con 
	cuidado-
yo voy pasando sin haber pasado
pues no pasa el pasado en un 
	instante.
8.

Del amor inocente

Por ti es la 
	vida diáfana y ligera
y el dulzor en el fruto diluido
y es el trino y 
	el viento en la pradera
y el perfume en el nardo preferido.


	Por ti tiene 
	razón la primavera
y la luz y la tarde y el sonido.
Y por ti el 
	corazón arrepentido
vuelve desnudo y casto hasta su vera.


	Por ti saben 
	los ríos el camino
que conduce otra vez hacia la nube
y el viñedo la 
	sangre para el vino.


	Y hasta el 
	lirio, sin índice ni huella,
por línea recta, sin saberlo, sube
su 
	fiel aroma a la lejana estrella.
9.

Esquema del amor en el tiempo

Estabas sin luceros en mi aurora de niebla
o en ansias marineras por 
	mis playas salobres?
O en los caminos ásperos? O en arrecifes duros?
O 
	en el tendido anhelo y el dolor de los hombres?

	
Porque en el día entusiasta de zumbidos remotos
ya presentí caricias 
	de miel desprevenida.
Yo llenaría de risas infantiles la tarde
y de 
	llanto creciendo mi confidencia ardida.

	
Estabas sin luceros -planeta soterrado-
amor puesto a la orilla de mi 
	voz en el tiempo.
(Ya todos los caminos eran tan familiares
que hasta 
	sabías la muerte de enredadera al sueño)

	
Transitabas confiado y yo te presentía
en las oscuras llamas de todas 
	las pupilas.
El tacto de tu aliento apenas me llegaba
-anzuelo al pez 
	de sangre por mis aguas tranquilas-

	
Dónde estarás ahora, raíz desenterrada:
detrás del metal trémulo de 
	mi silencio frío?
te dolerá en la sangre mi oscura cabellera ?
te 
	dolerá en los ojos este recuerdo mío?

	
En dónde estará ahora tu voz fija creciendo
sin que la pena viva de 
	mi canción la cante?
Te manchará los labios mi ausencia como un vino?

	Te dolerá en los huesos mi oscura voz distante?

	
O cruzaré tus aires como oscura paloma
con su muerte de cielo, de 
	nube y de rocío?
Te doleré en los hombros como una enredadera
o 
	seguirás pendiente de mi sed como un río?
10.

Imágenes

Imágenes del amor


	Yo te amo....

	Yo te amo y lo digo así sencillamente
como si ya el recuerdo transitara 
	tus años.
Como si ya mis ojos lloraran por tu ausencia
y como si tus 
	besos ya supieran mis labios.


	Yo te amo...

	Yo te amo con crueles tiburones de sangre
entre cristales duros vigilando 
	tu cuerpo.
Yo te amo en los arroyos calientes de mi vida
y en mis 
	poemas trémulos.


	Yo te amo...

	Yo te amo con violetas espirales azules
en donde hay mariposas de amor en 
	cautiverio.
En la frontera exacta que la caricia asume,
en el preciso 
	límite donde el gemido es beso.


	Yo te amo...

	Yo te amo con un suave sabor a miel anclada
en donde hay golondrinas 
	clausurando recuerdos.


	En donde sabe 
	el aire a atmósferas de frutos,
donde las manos corren caminos del 
	deseo...


	Yo te amo...

	Yo te amo por mil voces de venas enemigas.
Por el grito lejano de mi 
	sangre en el tiempo.
Por la ardorosa llama que se esconde en la nieve.

	Por las hondas palabras que están en mi silencio.
Yo te amo...
Yo te 
	amo por la rosa que guarda en sí la espina.
Por la muerte que apaga con 
	sus ojos mi sueño.
Por las rebeldes lianas que las voces me anudan.

	Por mi carne entusiasta, por mi vida y mis nervios.


	Yo te amo...

	Sufriendo...
11.

Interpretación de los motivos del barro de Omar Khayyam

I
De pronto dijo un vaso con insólito impulso:
-De mí todos se 
	burlan porque nací torcido.
Pues fue que al alfarero le tembló un poco el 
	pulso
y por tanto quien ría, primero se ha reído
de aquél que soy 
	substancia, medida y contenido.

	
II
-Hay un vaso torcido que se siente perfecto.
A mí me ven 
	correcto, pero me sé torcido.
Falla del alfarero? Salí favorecido

	porque puedo mirar más allá del aspecto
y saber mi defecto por más que 
	esté escondido.

	
III
-Soy barro o alfarero? Se pregunta otro vaso.
-Soy barro 
	algunas veces? Soy otras alfarero?
-Cuál de entre tantos vasos soy: 
	último? primero?
-Soy igual? Soy distinto? Soy obra del acaso?

	
IV
-Yo sé que no soy vaso perfecto, ni imperfecto.
Pues voy 
	torcido a veces por otras tantas recto.

	
V
Otro vaso reseco, sin ningún contenido,
escucha rencoroso los 
	diálogos y exclama:
-Yo fui feliz tan solo cuando no había nacido.

	Pues para ser un vaso, primero fui una llama.

	
VI
Otro replica al punto: -Yo espero un vino claro
con el cual me 
	colmaron en un lejano estío.
Desde entonces me llenan y siempre estoy 
	vacío
y estoy siempre sediento del dulce vino avaro.

	
VII
-Y si a mí me colmaran con un nuevo licor
fuera vaso perfecto. 
	Vaso de maravilla.
Vaso dilecto y puro de amor, no de rencor
y mi 
	virtual esencia pudiera ser semilla
de una arcilla más triste, pero mucho 
	mejor.


	
VIII

	-Según los que me miran, yo soy como ellos quieren,
No como yo me siento 
	por dentro ni por fuera.
Si beben de mi vino, les sabe al que prefieren

	y así cada cual toma mi gusto a su manera.

	


	IX
-A mí 
	muchos me juzgan medida y sentimiento,
capacidad y peso, calidad y 
	presencia.
Lo que son o aparentan, presumen que aparento.
Será que soy 
	un poco de todo en la apariencia?


	X
-Llegó el 
	amo una tarde que estaba haciendo frío
y me llenó hasta el borde de vino 
	generoso
y al beber muy despacio, fue recobrando brío
y yo me fui 
	sintiendo liviano y luminoso.
Así por muchas veces me escanció con anhelo

	hasta que al fin los dos rodamos por el suelo.
Después volvió a llevarme 
	con torpe movimiento
a los labios resecos y yo estaba vacío.
Me arrojó 
	de su lado con qué modo violento
y desde entonces, siempre, de todo 
	desconfío.

	


	(No sé que 
	gusto obtiene quien quiebra el vaso hermoso
donde hasta ayer bebiera del 
	vino generoso).

Versos y pensamientos de Carmelina Soto

4 citas
« Aquellas / almas grandes que tuvimos »
Carmelina Soto · Almas
« los recuerdos me / asaltan de repente. »
Carmelina Soto · Balada
« Iba mi corazón / -caracol sin lamento- »
Carmelina Soto · Canciã“n
« Envío: / A ti de alma profunda como un bosque de pinos. »
Carmelina Soto · Canción del amor fugaz
Biblioteca poética

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