« Acordarse de entonces, / de heridas que se saben de memoria, »
Carlos Pujol · Acordarse
Biografía y amplia selección de poemas de Carlos Pujol. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Carlos Pujol. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
de entonces... Acordarse de entonces, de heridas que se saben de memoria, abiertas como labios que callan porque el tiempo se avergüenza de su inútil lenguaje. Pero ésta es la pregunta: ¿con qué antiguo dolor se va a pagar lo poco que sabemos?
Aquí vivió un poeta, no parece... Aquí vivió un poeta, no parece que congeniase mucho con la vida. Debía de soñar con cosas raras tan fuera de su alcance, y paseó su andar meditativo, como ausente, por esta misma plaza que hoy sonríe bajo el sol de otros siglos atónitos de luz que él no verá.
se ve cómo madura el día... Casi se ve cómo madura el día y la piedra se dora igual que el pan, paseando se intuye el punto de sazón que logra el tiempo. Suenan como gozosos conjuros las palabras que no podemos entender, el frío es un buen compañero de modales algo ásperos tal vez. Éste es un universo en miniatura con fruteros, floristas v tahonas, amarillo de sol, que es el último toque que la plaza esperaba ansiosamente para su plenitud. Como si se cumpliese una promesa que al fin nos hace ser tal como somos.
con los árboles... Conversar con los árboles termina siendo una necesidad para saber un poco más del hombre. Cuando murmuran sus palabras rotas deshechas en el viento, aunque su lengua vegetal encierre más secreto que comunicación, hay que prestar oídos. Y hablarles quedamente en español, en el parque cuando la luz se va con la sobria elegancia de un lento y desdeñoso atardecer.
noche en los espejos... De noche en los espejos hay como cataclismos de tiniebla, se desmorona lodo lo soñado cuando apenas acaba de nacer. Y salimos al alba como ciegos que ven por vez primera. Amanece sin prisa, aún queda mucho tiempo por delante: entre dos luces pueden verse aún jirones de las sombras que llevamos.
Después de muchos años... Después de muchos años de tanta agitación, querer y no querer, la soledad de las palabras deja como un frío de invierno. Con esta compañía mido mis lentos pasos por las calles que siempre van a dar a la muralla.
« Acordarse de entonces, / de heridas que se saben de memoria, »
« Aquí vivió un poeta, no parece / que congeniase mucho con la vida. »
« Casi se ve cómo madura / el día »
« árboles / termina siendo una necesidad »
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