Poesía Universal

Antonio Martínez Sarrión

Biografía y amplia selección de poemas de Antonio Martínez Sarrión. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Antonio Martínez Sarrión. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Antonio Martínez Sarrión

15 poemas seleccionados
1.

A ti, casi innombrable

Tierra que vas a los mares
                                                       
		de sólo tu luz vestida.
                                                                   
		Dámaso Alonso

Te llevo en los hondones de mi alma,

		aunque, en raros momentos, te asomes a mis labios
que, de niño, me 
		hicieron odiar tu simulacro.
Todos mis sueños llevan tus colores

		y, resonantes, vibran en mis oídos siempre
tus acordadas -suaves o 
		bullangueras- notas.
Cada orza de adobo, cada soga de esparto,

		cada jarro de vino me regalan tu aroma.
Creo estar sentenciado a 
		aquietarme en tu entraña,
creo que allí, todavía, disuelto en tus 
		terrones,
madre mía siempre agónica, repasaré tus letras,
las seis 
		letras que cifran tu siempre por hacer,
tu mal rehecho o del todo 
		improbable camino.
Mas frotaré ese oro tras pasarle mi aliento,

		tras limpiarle, de paso, el rastro de mi huella,
para que su fulgor 
		algún trecho me alumbre.
 

		"Cordura" 1999
2.

Ahora

es el momento


		en aquellos inicios de la vida discente
el amor: serpentinas

		próceres de latón en las altas columnas
		
por cierto trasnochábamos tila a veces
para el borracho de la 
		tuna rondábamos
amores poco claros
de putas
sí de putas buena 
		idea patios
mojados por el rocío palmeras
azuladas del alba 
		bandurrias o laúdes?
que más daba despierta
niña despierta se 
		distinguía el dorado de los ojos
desde las verjas amazonas
en 
		camisón florido ante la música
y el aroma la melodía salvaje la 
		salvaje
primavera del sur
por las acequias perros aulladores

		almendros y naranjos florecidos
diez noches sin dormir seguía la 
		fiesta
la ronda inacabable de las copas
la voz ronca el desmayo al 
		desnudarse
ahora
las lentas tardes las gastadas palabras
los 
		gastados abrazos unas frases cogidas
al vuelo sin nadie ya sin nada

		mantas raídas gestos esquivos ya ves
subieron el descuento y el banco 
		no aceptó
traición de la memoria barcos
de papel escorados en el 
		limo

		
perdidos


		"Una 
		tromba mortal para los balleneros" 1970 - 1973
3.

Arqueo navideño 1998

El Preso: Van a matarme... ¿Qué dirá mañana 
		
                                                                        
		esa prensa canalla?
                                                               
		Max: Lo que le manden.
                                                                                      
		Valle-Inclán

¿Cuánto,
antes y luego de las dulces fiestas

		-que no es intención de uno alterar digestiones
ni pulsos que belén o 
		árbol adornan-,
vale un niñín inglés o americano?

		
Mucho, en divisas fuertes.
Mucho, de clase media para arriba.

		Mucho, si cuentas lo que su familia
y otras instancias, públicas o 
		no,
invirtieron en él desde el primer vagido.

		
Ya le gustara, ya, a ese niño iraquí
mutilado o entero, pero aún 
		vivo
(nunca libre, pues sufre a un tirano bestial),
que le fuera 
		asignada, no digo aquella suma:
sólo la millonésima fracción
del 
		coste de un misil «inteligente»
que borró de su lado y para siempre

		al tibio compañero de pupitre o estera
cuyo hueco aullará contra 
		nosotros
hasta el fin de los tiempos
exigiendo venganza.


		
		"Cordura" 1999
4.

Arribada

¿Quién 
		habla de una fácil travesía?
Las noches se poblaban de sirenas,
de 
		cuartos donde ardía la revuelta,
de exilios que a tu cuerpo 
		devastaron.
Mi amor fuerte, mi amor loco y profético
con vestidos 
		que el puro azar cosía
y que eran desflecados por la bruma
entre 
		las carcajadas reprimidas
de una Europa siniestra y satisfecha.

		Son muchos los agravios, risueña. Pero algo
desatado y veloz, a mí te 
		trajo a flote,
indemne, victoriosa, con el floral tesoro
de tu 
		ternura oceánica, de tus ojos de miel.
Y en la tranquila tarde de 
		este día de mayo
cruzas serenamente por tu sueño y yo velo,

		mientras pasan los lentos veleros de la música,
tu tos de fumadora y 
		tu jersey grandón.


		"El 
		centro inaccesible" 1975 - 1980
5.

Carpe Diem

Qué dispendioso pulular de nombres,
de ateridas esperas mientras la 
		madrugada
difuminaba taxis en una sucia niebla.
Qué lástima de 
		tiempo barajando
naipes ya de textura ala de mosca
cuando el sol 
		meridiano, más de un punto granado,
no sabe de demoras, admite 
		alistamientos
sin requisito alguno,
por ahogado de sombra que 
		llegue el aspirante,
para entregar a cambio manos como paneles,

		ríos de campanillas, zureos de palomas,
terco mundo presente,
que 
		fulgura y se esfuma tan tranquilo,
negándose de plano -y con cuánto 
		derecho-
al deshonesto oficio de pañuelo de lágrimas.

		
"Horizontes desde la rada" 1983
6.

Creciente ilusión inútil

Girar las llaves una y otra vez
con obsesión de orate
a fin, gesto 
		imposible sobre torpe,
de conjurar la fuerza y majestad
de un 
		sordo y ciego Azar que va rigiendo
cuanto en el universo alienta y 
		condiciona,
¿será instalarse en la cúspide misma
de la árida 
		ignorancia,
o ir clausurando, si se quiere así,
esos remansos, no 
		de felicidad,
de sosiego tal vez,
el «chispazo entre dos 
		oscuridades»,
metáfora suprema que condensa
la existencia y afanes 
		de la especie?


		
		"Cordura" 1999
7.

Crónica fabulosa de Fernando Pessoa

murió el oficinista tenía 
una hinchazón horrible paperas 

		de diagnóstico turbio un diván 
		
gayo papeles esparcidos 
por todos los alvéolos de su historia 
		
un jijo de cartón grifos corriendo 
que erizaban el vello de los 
		brazos 
		
murió fumando erraba ciertas noches 
por claveles de tinta por 
		finos mecanismos 
		
guarnecidos de piel por sellos antigripe 
acompañados de un 
		certificado inusitadas 
		
pirámides de polvo hallaron 
un orinal debajo de su mesa 

		postales pornográficas de indescriptible alcance 
		
un libro muy oscuro sobre el maestro eckhart 
una alcancía llena 
		de coñac 
		
según los más veraces testimonios 
solía mirar al alba los 
		enormes delfines 
		
las joyas y los cuernos que trajeron de goa 
una rodela del gran 
		navegante botes de humo 
		
mazmorras para herejes los despuntes 
del día le cogían en 
		éxtasis se llevaban 
		
su abrigo de mezclilla a su aterrador paraguas 
su personalidad 
		que vaya usted a saber 
		
y otra vez -sol muy tibio gaviotas- 
lo devolvían a su inútil 
		despacho 
		
mientras doblaban quejumbrosamente 
las verdes anclas del 
		almirantazgo.


		
		"Pautas para conjurados"
8.

Cuerpo

Se intentó lo posible, lo imposible:
negarlo, sublimarlo, resaltar su 
		vigor,
su decaimiento.
Soldar la intolerable dualidad,
exaltar 
		en las artes sus más bajas funciones
a fin de redimirlo una vez 
		cuando menos
de los grilletes de la opacidad.

		
Fue inútil. Ahí está marcando el paso,
imposible es poner cotos a 
		un fundo
lluvioso, soleado, sibilante, en silencio.
Es igual: 
		terco siempre y correoso,
reñido a muerte -sólo ésta fatal-
con 
		cuanto aspire a límite o a cifra.


		
		"Cordura" 1999
9.

De la inutilidad de conspirar

Afrontar el desastre con los sueños 
Halcones remachados a 
		los guantes volatería 
		
de los cuadros de género alas en las vitrinas 
emplomadas 
             
		(Campo interior Alondras recordadas en el alba 
             
		bajando de luchar del Guadarrama) 
Patetismo 
de las momias 
		rezando en los estantes 
		
la sorda letanía de la guerra 
del impudor de unos y las ganas 
		
de morir o matar de las milicias 
Aún están rodeando al viejo 
		pulcro 
		
al librero de viejo 
ante los anaqueles abrasados de polvo 

		acariciando con manos temblorosas los libros de botánica 
		
las mostrencas teorías de Kirotkin 
bajo la sucia luz de una 
		bombilla 
		
                                                        
		Historia 
ya tapiada viejo tiempo maldito 
con interrogatorios a 
		las sombras 
		
Dado caído inexorablemente 
pese al Gobierno de Negrín los 
		tanques recienhechos en Jarkov
		
los consulados del alcohol en el Hotel Florida 
el imbatido amor 
		a la verdad 
		
                                                   
		y de este modo 
el invisible mago de los libros 
el hombre de las 
		trenzas conservadas en talco 
		
recibe cada tarde las visitas sonámbulas de los viejos repúblicos 
		
de las muchachas de las sindicales 
mansamente vestidas ahora de 
		marrón Y se intenta 
		
remover la vergüenza Se convocan en sueños 
las cohortes brutales 
		de los senegaleses 
		
en las pocilgas de Argèles 
el culo al viento los torrentes 

		de lágrimas inútiles 
		
mientras la historia de los hombres sigue 
ante sus ojos 
		congelados. 
		


		De 
		"Pautas para conjurados"
10.

Derecho de conquista

Con qué empeño la luz
quiere arropar, velada, la paz de la mañana

		de manso mar y silenciosas calles
y de ese modo levantar el solio

		que te encierra y engasta cual zafiro
cuando, al fin, sonriente y 
		despeinada,
pasas revista a la enemiga tropa
y la encuentras 
		conforme a tus designios
en batallones de plumón tan tibio,
en 
		falanges de aljaba tan vacía
que proclamas, sin lucha, la victoria

		y el raigón derrotado de mi ejército
cargados de grilletes tras tu 
		carro se arrastra
traidor a su bandera, a su patria, a su dios.


		
		"Teatro de operaciones" 1967
11.

Duchesse de Normandie

Con 
		lunares postizos como las Silenciosas
paseas por la vulgar barriada 
		de los ricos
vibrando en los incendios del color amarillo
fichando 
		marquesinas y criados
para la fiesta tentacular del fuego.
A pie 
		firme resistes el verano. Mientes
en danés. Acabas la noche ¡oh loca 
		de ojos húmedos!
en imposibles barras de bares periféricos

		pidiendo con voz ronca una copa no más la última copa
de espesa menta 
		y una mirada amable
que borre tanta llaga, tanta
bajada a los 
		infiernos, deseados lo sabes,
desde los días dorados de Palm Beach.

		
"Una tromba mortal para los balleneros" 1970 - 1973
12.

El cine de los sábados

maravillas 
		del cine galerías
de luz parpadeante entre silbidos
niños con su 
		mamá que iban abajo
entre panteras un indio se esfuerza
por 
		alcanzar los frutos más dorados
ivonne de carlo baila en scherezade

		no sé si danza musulmana o tango
amor de mis quince años marilyn

		ríos de la memoria tan margos
luego la cena desabrida y fría
y los 
		ojos ardiendo como faros


		
		"Teatro de operaciones"
13.

Eslabones idénticos

Como la tea, que sirvió una vez
para alumbrar en el festín de bodas

		y prender, de la novia, la pira funeraria,
con similar presura, 
		desfilaron tus años.
Ni siquiera una ráfaga de viento
concedió 
		tregua alguna a los instantes
que ahora, encadenados, se recuerdan.

		Fue, asimismo, ilusoria suspensión
amar, leer, escribir y viajar. Y 
		embriagarte.


		
		"Cordura" 1999
14.

Eula

Varner / Ornella Mutti

		
Acércate. No temas: irradia horror
pero siempre el horror

		hizo crecerse a los mortales. Hinca
tu hocico, hoza perfumes 
		inabarcables, roces
de hembra-delfín. Gasta tu tiempo: el vendaval

		es su propio elemento. Aspira: aquí está la entregada.
No temas al 
		volcán
de mantillo podrido y perfumado. Acércate: la gasa
se comba 
		sobre el seno palpitante. No escuece su zarpazo: es visitable,
casi 
		es acogedora desde que pisa el ruedo.
Acércate, su trono -es un 
		efecto óptico-
sólo a primera vista se orna de sangre y médula. 
		Estofada
de anchas volutas de organdí, irradia horror -te han dicho-

		transpira opacidad y calentura. Teme -te han dicho-
los nupciales 
		asaltos de la Reina: Eres
sólo el pulgón, sólo la larva zángana. Ya 
		ves ahora que no:
A veces opalina cual medusa,
a veces material y 
		reptante como un atroz ciempiés
arrastra su dulzura hasta tus labios, 
		besa
tus párpados, coge tus manos y las funde
a su espalda 
		arqueada por espasmos. Abre su trompa
-grácilmente retráctil- y la 
		embriaguez te anega.
Succiona, ahora entregada, caen sus toscos 
		vestidos
olorosos a tampax y a colegio de monjas. Apenas púber

		ofrécele tu polen, hazte con la Gorgona
un puñado de lava 
		incandescente. Ya sois indiscernibles
como el agua y las náyades. Ya 
		la espuma rugiente de los acantilados
se acerca a vuestras ascuas. Ya 
		reventáis erguidos y magníficos.
Ahora: Forma, Piedras profundísimas 
		huellas del deseo en terrazas basálticas,
aluviones de afirmación 
		ante el silencio hosco de los astros. Una vez más
el orujo apiñado en 
		los hondos lagares
conmemora que un día fuisteis dioses.

		
De "Una tromba mortal para los balleneros"
15.

Excelentes tiempos para la lírica

¡Qué delicia escarbar en la pelambre
hasta dar con el cuero 
		cabelludo
y allí cientos de liendres eruditas
ahítas de la sangre 
		eminentísima
de talo tal talento alejandrino!
Felices con sus 
		propias deyecciones
plasman en un papel los grumos últimos.
Como 
		un rayo lo imprimen en itálicas,
y tras uso de zafa y toalla sucia,

		y una vez ajustado busto y medias,
instalan su real cuerpo en 
		Boulevard Cavafis
y les ingresa en cuenta el señor March.

		
"Horizontes desde la rada" 1983

Versos y pensamientos de Antonio Martínez Sarrión

4 citas
« Tierra que vas a los mares / de sólo tu luz vestida. »
Antonio Martínez Sarrión · A ti, casi innombrable
« es el momento / en aquellos inicios de la vida discente »
Antonio Martínez Sarrión · Ahora
« esa prensa canalla? / Max: Lo que le manden. »
Antonio Martínez Sarrión · Arqueo navideño 1998
« ¿Quién / habla de una fácil travesía? »
Antonio Martínez Sarrión · Arribada
Biblioteca poética

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