« Ausencia llamaré / al murmullo del mar sobre tu cuerpo, »
Antonio José Mialdea · Ausencia
Biografía y amplia selección de poemas de antonio josé Mialdea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de antonio josé Mialdea. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Ausencia llamaré al murmullo del mar sobre tu cuerpo, al cielo gris, a la golondrina que busca tu pecho cada tarde, a tu silencio cansado de morir en las esquinas del mundo. Ausencia llamaré a las manos de tu voz quebrando el aire en busca de las alas de mi voz que a ti te llaman. Ausencia llamaré a tus labios que rozan los cristales del tiempo para clavar en mis ojos melodías de sangre. * * *
Amar como tú amas con el cáliz de la soledad entre tus pechos es convocar la débil frontera del delirio. El mar es tu horizonte más cercano. Amar en el callejón oscuro de la espera con el corazón clavado en la memoria de los mínimos deseos: cuando amar era sólo dividir las flores en esferas e inventar de madrugada melodías. * * *
la sola mirada del deseo Ahora te seguiré queriendo aunque tu voz se haya escondido para siempre entre las olas y mi voz se haya convertido en un velero cansado. Hemos envejecido de repente con la sola mirada del deseo. Ahora te seguiré queriendo con ese amor que carece de palabras, ese amor que no tiene más memoria que la del mismo amor naciendo. * * *
Recuerdo del cuadro “Vista de la Bahía” de Juan Gris Tus sueños. Los míos. Construyamos un mundo. De guitarras y veleros de madrugada De ventanas de afuera y de adentro De lunas de jazmín. Tus ojos. Mi alma. * * *
Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas...
Pablo Neruda
Déjame que adelgace lo que me queda de amor
para
infiltrarme en tus labios.
Déjame saciar el hambre de deseo
en forma
de vuelo solitario que padeces.
Déjame que por la noche te despierte
pintando senderos de amor entre tus venas.
Déjame morir así soñando,
déjame morir, no me despiertes.
* * *
Si tuviera que elegir prefiero la distancia, los colores imposibles de la tarde. Prefiero estar perdido en medio de mis sueños. Si tuviera que elegir, elegiría tu silencio de amor que nunca llega. Así no me recordarás a nadie. Si tuviera que elegir preferiría la carne de tus labios, esa mezcla de futuro y de agonía, ese puñal suave que me clavas y que yo tan pronto olvido. * * *
el café y tu mirada... Entre el café y tu mirada algún verso escondido. Te llamo, me llamas y que decida este sorbo de sangre: si hoy es preciso morir moriré entre tu olor mojado de lirios y abrazado a tus pies descalzos. Mañana sólo es mañana. * * *
Porque he muerto de amor algunas veces sé que hoy estás muriendo de amor y sólo quieres respirar el perfume del naranjo anochecido. Porque he naufragado de amor algunas veces y he sido gris, y ola y mar y marinero en busca del sabor amargo de la tierra. Porque sé lo que es vivir desnudo en el invierno sin otra visión que mi delirio y de repente como de amor morir entre unos brazos. Porque he muerto de amor algunas veces entre fuentes de agua cristalina y arrayanes sé que estás muriendo de amor, amiga mía, como muere el azahar cuando amanece. * * *
Intentaré no dormir Después de tanto manantial de fuego encendiendo mi piel de atardeceres ebrios quién podrá sobrevivir a este silencio tan oscuro. Tu cuerpo, el aire y la palmera la música que calla en el latir de tu pecho mi voz que se ahoga si tu voz la llama. Intentaré no morir pero si muero que me entierren recostado en tu palabra y envuelto en azahar aunque sea invierno. * * *
Como ya no me quedan lágrimas en esta noche esperaré para llorar tu ausencia con la lluvia. Mientras tanto viviré en el último silencio que me dejaste derramado por tus labios para seguir amándote. Cuando ya no me quede dolor en esta noche entonces llegaré hasta tu balcón para morir convertido en el sol que ilumina y traspasa cotidiano tus ojos. * * *
the view
Liverpool, octubre de 1999
Te amo porque eres el otoño,
una
lluvia ligera y la hierba mojada.
Te amo y tú ni siquiera lo sabes:
apenas si mi boca se ha posado sobre la miel que derramas.
Sólo cuando la
luz de la tarde
detiene el tiempo para que sólo los dos existamos
creo
en la ciudad de los jardines y del aire,
creo en la ciudad de la memoria
y de los besos:
todos los sonidos del mundo se derraman por tus labios.
* * *
De ti sólo tu fuego, la palabra desnuda, la mirada de un océano y el silencio de un beso naufragando por la ribera del Sena en un cuadro de Chagall. Fíjate qué poco quiero: ser solamente un pincel sangrando madrugadas eternas en la carne temblorosa de tus senos. * * *
El universo son los últimos colores de la tarde y tus ojos infinitos. La palabra, en el lábil puerto de la espera para no quebrar ingenua ese mágico crepúsculo que eres, que siento. * * *
ves que te hablo y anochece... Si ves que te hablo y anochece... Si ves que te hablo y anochece y el reloj sólo señala el tiempo de la espera. Si tus ojos reflejan la soledad que existe en aquella noche de amor de tanto frío. Si los últimos perfiles de tu voz se ahogan en aquel mar que aquella noche recorrimos. No tengas miedo que así me has encontrado, justo en el destello blanco que la luna depositó sobre las orillas de tus labios, justo donde comienza la agonía. * * *
Te pareces al mar cuando me susurras y a través de ti me fugo de este mundo de sombras. En mi angustia te busco con amapolas negras. Te recorres mis sueños pero nunca me llamas. A veces te siento volar desde el infinito, pero tan en silencio... Que al recostarte en el atardecer de mis labios siempre acabas quebrándome el lenguaje. Sólo tus grandes ojos fijos en los míos ausentes Sobreviven la noche, juntos, insomnes. * * *
Soñarte así Ya sabes que te sueño en los perfiles del mundo. Allí esperaré tus besos cada tarde. Soñarte es morir, lo sé, pero no importa. Morir así es como rescatarme del sueño de tener que vivir clavado en la memoria de aquellos besos -¿recuerdas?- que lloraron en el aire. * * *
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