Poesía Universal

Antonio Cisneros

Biografía y amplia selección de poemas de Antonio Cisneros. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Antonio Cisneros. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Antonio Cisneros

8 poemas seleccionados
1.

De

"Monólogos de la casta Susana y otros poemas" 1986

		

                                                            
		 "Una mujer llamada Susana Hija de Helcías,

                                                                 
		hermosa en extremo y temerosa de Dios".

                                                                                                                           
		(Daniel 13, 2)

		

                                                                                    
		"Prorrumpió Susana en gemidos,

                                                      
		y dijo: Estrechada me hallo por todos los lados;

                                                                                  
		porque si hiciese eso que queréis,

                                                                   
		sería una muerte para mí, y si no lo hago,

                                                                                 
		no me libraré de vuestras manos".

                                                                                                                         
		(Daniel 13, 22)
2.

1.

Nunca tuve el menor 
		entusiasmo

		

		Nunca tuve el menor entusiasmo

		por una vida breve aunque gloriosa.

		Frecuentar ansío mis potajes

		(agridulces y fuertes) todo el tiempo

		posible. Amar también

		sin mucho esfuerzo). Ser amada

		como si fuese el único animal

		deseable en el planeta. Aburrirme.

		Maldecir. Desesperarme

		hasta pedir la muerte / conociendo

		que el infarto no acude por llamado

		(¿o sí?). Entonces te detesto

		chiquilla coronada con laurel

		o varas de apio fresco, lloriqueada

		en tierno funeral

		antes de los mareos y el bochorno

		del primer embarazo.

		Gloriosa tú. Yo en cambio

		llevaré esta belleza inevitable

		(¿cuánto más todavía?) que me ocupa

		como el relleno a un pavo.

		Huiré (sin excesos)

		del trato con la parca. Deseo

		(con fervor) un par de nietos

		sanos y presentables. Poco importa

		que los lustros me vuelvan

		triste o necia. Una carga

		(así suelen decir) para mis hijos.

		Poco importa.

		Es tarde de tormenta. El jardín

		luce bajo la lluvia como los pelos

		de una rata mojada. Hoy cumplí

		los treinta años de edad.

		He ganado (supongo) en experiencia

		y hasta en sabiduría. Mas la madre

		del llamado cordero (mala madre)

		está en estos pellejos

		que me sobran. las lonjas de jamón

		no comestible creciendo

		aún con disimulo. menos mal)

		entre mis muslos, mis caderas.

		mi vientre (la barriga)

		plegándose en mi pubis.

		Nunca tuve el menor entusiasmo

		por nosotras. Ni por ti.

		Ni por mí.


		

		* * * * *
3.

2.

Sé que hablan 
		de mí, sé que me espían

		

		Sé que hablan de mí, sé que me espían

		entre un macizo de altísimos papayos.

		El viento (despreciable) acumula las nubes

		contra el sol que calienta

		las aguas de mi baño. Reclinada

		en los bordes de la loza,

		rígido el cuello (la cervical nerviosa),

		lejos de la veranda junto a los chopos

		(¿qué es un chopo?) o los chanchos de tierra.

		Y las aguas que pierden su tibieza

		(mi carne de gallina). Incómoda

		con mi propio destino. Ya no quiero

		saber todas las cosas que sabía

		(las mejores recetas de pescado

		y el grito de las aves). Es mejor

		yacer cual un adobe en los escombros

		(que ninguno codicia bien o mal).

		Sé que hablan de mí, sé que me espían. 

		En este vaso verde como un prado

		(laberinto sin fondo)

		apachurro yo misma mi limón.

		Prefiero ajarme con ron y cola-cola

		que en la mano del viejo repelente.

		No es que ignore mi páncreas

		ni que cante (perro lobo a la luna)

		las sombras de la muerte. Amo la Vida

		y me gusta tocarla como tocan

		las sábanas de Holanda .

		mi vientre en los veranos y apretarla

		como aprietan en invierno

		las pieles de los osos. Ese viento

		(siempre despreciable) revuelve las mamparas,

		los toldos del jardín.

		Rescato la botella de ron, me bamboleo

		con las últimas noticias. Al nuevo día

		no me quiero hecha polvo en el espejo,

		no me quiero hecha polvo en el espejo,

		no me quiero hecha polvo en el espejo.


		

		

		* * * * *
4.

3.

Y de pronto un olor 
		suizo, malo

		

		Y de pronto un olor suizo, malo.

		Un cuerpo breve, verde, mantecoso

		y sin tratos mayores con el agua potable.

		Allá en los altos de San Juan Bautista,

		frente al gran pisonay. Sólo curiosa,

		sin pizca de humedad en mis estambres

		seguí el rancio ritual.

		Había luna llena (muy amarilla)

		y los comerciantes de ganado

		ebrios se despedían, tambaleantes

		en sus caballos peludos de Cangallo.

		Siete vacas, un buey, doce carneros

		fueron negociados con provecho

		durante la jornada. Yo no sé

		por qué demonios (o deidades)

		he terminado sobre esta cubierta

		de lana roja y marrón, con animales

		azules en los bordes y migajas

		y emplastos de caldos antiguos. Aterrada

		(aunque fingiendo mundo) ante las olas

		de su hambre repelente de cantón

		(suizo). sus rodillas heladas.

		Por curiosa. Mi amor desperdiciado

		me duele en el altillo de San Juan.

		Mañana he de lavarme con jabón

		de cristal y piedra pómez. Evitaré

		que vean mis miserias bajo el sol.


		

		

		* * * * *
5.

4.

Y van a decir que canto

		

		Y van a decir que canto

		desde la vanidad (o la ignorancia).

		Ya no me importa, ratas,

		lo que digan (aunque duela)

		ahora que he perdido el respeto

		de mis hijos, mi jardín,

		mis animales (el perrito y la calandria)

		por ocultar mis gracias de la envidia.

		Ahora que corté mi cabello, cubrí

		mis piernas de cobre con ceniza.

		Les voy a recordar que yo medía

		diez centímetros más que mis iguales,

		y era sabia y bella y bondadosa.

		Y a pesar de estos vestidos

		baratos y sintéticos

		(que casi nunca lavo) les recuerdo

		mis bellos camisones

		de algodón ovillado, mis sedas

		que guardo entre frazadas

		repletas de alcanfor, para la pena,

		el goce, el desperdicio

		(y la envidia otra vez).


		

		
		

		* * * * *
6.

5.

Y de Dios ¿qué más 
		puedo decir?

		

		Y de Dios ¿qué más puedo decir

		que Él no lo sepa? Casta soy

		pero no hasta el delirio.

		Me preocupé (como muchos)

		por los pobres del reino.

		Y veo como todos)

		el paso de la nave de los muertos.

		Y temo. Y bebo valeriana.

		Recíbeme con calma, mi Señor.


		De 
		"Propios como ajenos" Antología personal

		Editorial Inca, Lima, Perú 1989
7.

Cantiga

del Grünewald

		

		Agua de ajos tu sangre

		una alameda

		de tilos florecida

		un verdulero turco

		un edificio

		de piedras en salmón

		o lúcuma o melón

		donde nadie responde

		o bien

		de la estación

		al lago

		a trote por el bosque

		Grünewald

		ardillas comadrejas

		donde nadie otra vez

		y siempre igual

		el teléfono envuelto

		en una manta

		al fondo del cajón

		encerrado con llave

		entre ese closet

		(                             
		)

		te ofrezco un matrimonio

		maronita

		la bufanda escocesa

		o un cerdo de Ceylán.


		De 
		"Propios como ajenos" Antología personal

		Editorial Inca, Lima, Perú 1989
8.

I.

1. Primavera

		

		Cuando lleguen los tiempos

		de la fiebre del oro, qué felices

		seremos los pastores.

		Sin tormentas de arena.

		prósperos en el comercio del tocino

		de fina calidad

		y bajo precio.

		Inmortales seremos los pastores.

		Admirados.

		Hasta el fin de los siglos.

Versos y pensamientos de Antonio Cisneros

4 citas
« "Monólogos de la casta Susana y otros poemas" 1986 / "Una mujer llamada Susana Hija de Helcías, »
Antonio Cisneros · De
« Nunca tuve el menor / entusiasmo »
Antonio Cisneros · 1.
« Sé que hablan / de mí, sé que me espían »
Antonio Cisneros · 2.
« Y de pronto un olor / suizo, malo »
Antonio Cisneros · 3.
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