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Aníbal Núñez · 2.000 light years from home
Biografía y amplia selección de poemas de Aníbal Núñez. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Aníbal Núñez. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
The Rolling Stones
Náyade imperceptible
emerges poco antes
del desayuno en sueños imposible
de guardar en
las páginas del libro
de cabecera
Sota de la baraja rota
en la que mato el tiempo haciendo solitarios
gritando soliloquios trazando planetarios
viajes para los dos en un
metro cuadrado
Nereida suburbana flor entre los escombros
sé de sobra el color
que no tienen tus ojos
sé de sobra el sabor que tiene la presencia
de dos guardias civiles en cualquier estación
y fauno ciudadano sigo
y sigo tu pista
y la pierdo en un charco de luces de... mercurio
o
en una mala esquina que da a ninguna parte
En un astro lejano a dos mil años luz
hay dos platos dos velas y
champán para dos
No sé cómo decírtelo dónde se meten las
cosas que ya te iba a
decir y no digo...
...aunque de todos modos es igual:
he olvidado
el camino
y el champán bostezando -no llegamos- explota
y las
velas ya queman el mantel y los platos
-ya platillos volantes-
cansados de esperarnos
se han largado y han vuelto
cada uno por su
lado a su antigua alacena.
Enero, 1971
Aquí, al volver el sol, han confluido
mi sangre con tu sangre de
noviembre:
verde seco es vasija de otro verde
seco que abarca toda
la costumbre
de renacer -cenizas son
los días diecinueve y cada noche
en que Saturno manda en las
estrellas-
No hay lugar para ti y para mí juntos
en esta ciudad rota en la
que somos
tú y yo, no lo mejor de cada uno
sino tú y yo. No hay
sitio.
Hay una esquina
que, aunque lugar de citas imposibles,
es el único
punto que nos queda
para que la belleza del encuentro
y el dolor
consecuente a la belleza
dignifiquen al menos nuestra ausencia.
Noviembre, 1974
lusi indescai uiz daiamons tus dos trenzas nostálgicas del colegio de monjas caserón donde el amor tendiera sus acechos en los libros de misa las señales que te dejó en la frente varicela te veo la boca amor acantilado donde rompe tu voz... y como veo también las señales del tiempo consumido a mi lado -la música cesó- recojo la mirada y la vuelvo pasando por tu brazo por tu muñeca donde son las siete de la tarde y la llevo hasta el cielo inanimado que hoy amenaza lluvia. Marzo de 1970
Espera en
aquel banco
que llegue hasta ella un ángel
-soy el único
(y no soy de este mundo)
que se sienta a su lado y
no pregunta nada-.
vuelve y ya no está ella:
y le hace reverencias a su ausencia
brillante.
música que nunca...
Aquella
música que nunca
acepta su armonía es armonía:
arpegios que se
miran en la luna,
trinos que se regalan el oído
son sucia miel, no
música
Tienes ejemplos en las olas
que saben que su próxima batida
en
el acantilado no es la última
ni la mejor de todas
y en la lluvia
que da su aroma a tierra agradecida
y no puede
sentirlo
De la lucha
contra tus propios ídolos
nace toda, la única
armonía celeste: lluvia, olas
son insatisfacción, son melodía,
inagotable música.
De Definición de savia
Bien que te gustaría confiésalo lanzarte de bruces al abismo devorar para siempre esas terribles ganas que humedecen tus sueños y en tus pechos habitan enjauladas... Dale suelta a ese inmenso poder embalsamado momia viviente abre las compuertas: verás cómo florecen dos volcanes en el lugar que el hielo cerrara la clausura y perdiera la llave... Encárate al ariete que reclama en tu puerta la entrada por lo menos en cada primavera: verás cómo te llenas de caballos salvajes y de luz que produzcan tus turbinas de sangre... Pero, antes, mastica la medalla de dirección prohibida que cuelga de tu cuello. Marzo, 1970
-¿Pandora volverá?
-Pandora vuelve:
polvo de plata esparce el viento
por bosques y abalarios.
Un esquife resbala
por el lago inclinado:
Otra especie
que se nos va: el saberlo
no oculta al sol: Que sea bienhallada
la hija de lo múltiple.
Más cerca
ya el azul sin reproches, el todo sin dolor:
el paraíso
Nunca se hubo perdido. La memoria nos
sobra
cuando vuelve, regresa
la que sembró de mal el pensamiento-
Tibio yeso tus ojos tienden sobre mi corazón en ruinas: rapidísima reconstrucción de un templo a ti advocado. "Taller del hechicero" 1979
para la foto del baile: Un fotógrafo fue quien cogió, al vuelo de los pasos del rock, como un espía de convenios de amor, la simetría reciente de tú y yo: baile en un cielo. Ya frente a la inminencia del pañuelo del adiós prometimos: sólo había que esperar que picase en el anzuelo la hora de recobrar la compañía. Mas todo se ha quedado en el tintero: nuestro común proyecto de alegría y el concertado rumbo compañero. Hoy yace nuestra fiel fotografía en un cajón -yo fui el sepulturero-: 6 x 9 de muerte de aquel día. Mayo, 1963
Felicidades ante todo te
elijo a ti la de la fila
tercera casi al
centro
un poco a la derecha
desde el espectador
cabello rubio
ni
largo ni corto no
es buena pista claro ni asimismo
la de los
dientes de conejo todas
las yankis los tenéis no te lo tomes
a mal
la de los ojos
la de los ojos tiernos
de carnero miopes que yo
ayer
en el segundo banco a tu derecha
con gabardina clara
y
cara de zapatos
nuevos qué más te da:
tú estarías a lo tuyo
siguiéndole las yemas a miss eva...-
que yo ayer y tu boca
quisiera haber tenido
para no mancillar.
Sí, tú, la misma
que vestía como todas
pero de otra manera blusa
blanca
y falda hasta los pies
Nobody knows ni tú que te miraba
yo -el de la voz tomada
el descreído
el sádico el mordaz el asesino-
con miradas furtivas
sin embargo
cuajadas casi sólidos
vistazos que yo quise
fueran
bolas de nieve
almohadones de plumas como esas de vosotras
cuarenta y siete ángeles de carne
y hueso como todos los que han
sido.
Gracias por vuestras voces por tu voz
unida entrelazada
en la polifonía el oleaje
que en la concha rompía del ábside
románico.
Gracias por ese amén
que despertó mis hematíes
estancados y gracias
por ese aire que ahuyentó el incienso
los
rastreros madores
de la pobre parroquia:
las matabais cantando
como quien lava albas
con alegría manípulos
amitos corporales
sobrepellices sucios de santidad de mira
me y no
me toques Áuf!
acallando los quiries gorigoris
de feligreses
cluecas con incluso
el miserere que cerró la parte
primera y me
dejó tan boquiabierto.
El miserere más alegre
que jamás escuché
pues te miraba
y no queria perderme (por nada de este mundo)
tu
tan ingenuo júbilo escolar
con el que me engañaste que aún me dura
tu sonrisa canora y me contagia.
Marzo, 1973
Tu represión de niña emancipada te hace empuñar con asco amortiguado la boquilla del rubio que apresuras en consumir para quemar el tiempo de la espera -la pantera se aburre en el acecho a cuestas con su espléndido pelaje- para llenar las tardes de volutas como tejía Penélope la ausencia de su hombre el mal presagio SINTIENDO ESE PLACER DEL HUMO EMBRIAGADOR QUE ACABA POR PRENDER LA LLAMA ARDIENTE DEL AMOR para acabar volviendo con una arruga más en el anzuelo a tu tiniebla íntima -te agarras a la almohada- superpoblada de hojas amarillas (nadie viene a quemarlas a incendiar el cuarto de los trastes abrumado de irremediables juanas de arco a edulcorar tus ganas de salirte de madre de que salten las lunas del asediante armario) y no divisas moscas -como último recurso- dispuestas a quedar presas de patas en la miel cenagosa de tu rimmel.
1 Soterradas semillas cenizas hácense bajo cimientos rotos 2 Gesto de la doncella en quebradizos pomos; sangre la mano de los asaltantes 3 Harina calcinada. impronta de azulejos, huella de las vasijas; el perfume voló cuando entraron los cuervos 4 Bóveda del aljibe; los jóvenes cadáveres por el brocal cayeron 5 Recogidas señales para bajar al rio un día sin merodeos que no llegó 6 Mimbres y sedas: todo ardió en la cruel alba, nítida la victoria en el signo del garfio 7 Los remaches del yelmo, el pecho de los mozos saltaron. Dura muerte escribió la inicial del viento inconsolable. 1982
He metido las manos en el fuego por saber si era cierto su suplicio y supe -el si era o no lo supe luego- que el saber esperar ya no es mi oficio. Y lo es desesperar, quiera o no quiera, y es el seguir no hallándote en lo oscuro de esto que llaman llanto por ahí fuera y yo de que es mi vida estoy seguro. Y aunque tu mano tarda, a mí me duele como si no llegara nunca. ahora me entretengo en trenzar melancolía. Después vendrá la pena como suele venir: para avisarme que es su hora; y el estar solo a hacerme compañía. Enero de 1962
"Hermosas
ninfas que en el río metidas
contentas habitáis en las moradas
de
relucientes piedras fabricadas
y en columnas de Vidrio sostenidas..."
...echad la llave no salgáis ya más a la ondulada piel de
la
corriente grabad deprisa y para siempre el rumor de
las aguas -hoy
contar podéis con aparatos de alta fidelidad-
haced acopio de
imágenes de márgenes -sugiero que utilicéis
color en vuestras fotos-
encerraros por siempre en
la morada dondo el jaspe sustenta
diamantinas bóvedas
daros prisa mucha prisa
que vamos a soltar los sumideros
y el río sera ya en pocos segundos
dominio de la espuma detergente.
Y
seguirán diciendo es primavera
diciendo es primavera seguirán
es
primavera seguirán diciendo es
lo más seguro pese a todo.
del poeta
didáctico
La rosaleda del chalé mantiene
relaciones cordiales con la baja
maleza del camino
Esto bastaba
para hacer una fábula, un cuento edificante
sobre la
abolición de las barreras
sociales por amor. Añadiríamos
que una
abeja dorada es la correveidile
y que sin que lo sepa el jardinero
ha brotado un rosal al otro lado
La sola exposición de estos detalles
de por sí moraliza: de su
mera
contemplación surgió la moraleja,
la urgencia de escribirla
y un precoz sentimiento de sonrojo
intentando variar sin conseguirlo
el vuelo de la musa moralista
Esperemos...
que el lastre de verdad que la corona
la haga
precipitarse y vuele libre
cuando haya perdido la cabeza
...sentados.
De Definición de savia
1
Mira
de los tres ríos
ese nudo que forman confundiendo
aguas y nombres
y depón la pértiga
de la barca en las jambas de la puerta arruinada.
Habrá nacido -dime- amarga hiedra
o trepadora correhuela
por los
muros. Quién fuera
capaz de sostener al hacha y -ya ofreciendo
este sudor urbano a las aguas sagradas
o al viento que hace hablar a
los álamos blancos-
tallar la viga firme, el puntal rezumante
para
iniciar la obra.
Dime dónde
hubiéramos hallado barro bueno
para hacer los adobes.
Necesito
la imagen del corral, una fotografia
de las viñas
perdidas, una leyenda -aun breve-
sobre el poblado antiguo.
No haya nunca
tareas sin horizonte, ni entre los dos, palabras
de
desaliento. Álzanse-
no sólo trigos- muros en la isla
de la casa
invisible que tu solo deseo
levantó.
Una bandada
de palomas lo dijo.
lo escribió con reflejos irisados
sobre el cristal del dulce regadío.
2
Di si a tu corazón abarrotado
responden los vilanos tras el
deseo y el soplo.
Mira si están ahí de cualquier forma
dispuestos
por los prados en número cualquiera,
inertes ante agosto los que
quedan, distinta
su configuración a las constelaciones
todas, aun
disponibles
los infinitos puntos de vista. Necesito
que arranques
uno o que lo caces
al vuelo y, si no sabes
un conjuro, es igual:
sóplalo y pide
lo imposible. Sabré por lo que digas
cuando
levantes el teléfono
si se ha cumplido tu demanda, aunque
me
imagino que no ha de ser rotunda,
tímida como sigues, medio escondida
aún
detrás del chopo aquél
de cuando tú querías ser bailarina.
Pide
-¿será lo que hayas hecho?- ser bailarina; tiempo
tienes.
Yo sé que aunque te pesen
tanto veneno y golpe sobre tu cuerpo
-tantas
veces compuesto y astillado-
hemos de verlo grácil,
volador,
danzar sobre las penas sobre el estrado, puestas
a tus
pies como pétalos.
Caza, caza un vilano,
agarra al vuelo un diente de león.
Agosto, 1984
Tus ojos
de ese verde
que no sube la bolsa ni los corceles pastan
-corceles
son caballos guerreadores-
Tus ojos
que me cuentan de fértiles inundaciones cíclicas
"Taller del hechicero" 1979
Morir soñando, sí, mas si se sueña Ilusión es la muerte, fe la vida, Guerra la paz; y si la paz se olvida El tiempo al fin de eternidad se adueña. La desgana de ayer ¿qué nos enseña Deshaciéndose en hoy? Abierta herida El empeño de hacer que la aprendida Ventana dé al vacío que se sueña. No se matan los sueños con la muerte. ¿A qué representarla con tal ceño? Morir es aprender lo ya sabido, Vivir la vida no es negar la suerte. No sabemos, Miguel, si es que te has ido O sigues con nosotros en el sueño. 1986
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