« no es de las cosas que pueden durar. / Boscan »
Ángeles Mora · A mi buen amigo que se
fue a la playa dejándome en este desierto, calcinada
Biografía y amplia selección de poemas de Ángeles Mora. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Ángeles Mora. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
...que tanto gozar
no es de las cosas que pueden durar.
Boscan
Con estas palabras
y otras como éstas me consuelo
-no es cosa
de empeñarse
en el empeño-.
Busco a Boscán.
Pago el exceso
aprendiendo a templar...
Tú sabrás de eso,
si supiste alcanzar
la mar a tiempo.
Pero no te reprocho.
Sigamos al poeta -qué remedio-.
Antes que tú y que yo
compuso el
gesto:
Forzado es echar agua a tanto fuego.
De "La
guerra de los treinta años" 1989
Si esta noche la sombra cayó sobre la sombra, y el silencio su sello puso sobre labios ya mudos, qué puede sorprenderte. Si aquel calor es una historia antigua y sus cenizas las esparce el viento. Qué puede sorprenderte, si ya tanto llovió sobre mojado. De "Pensando que el camino iba derecho" 1982
La vida siempre acaba mal.
Siempre promete más de lo que da
y
no devuelve
nunca el furor,
el entusiasmo que pusimos
al apostar por ella.
Es como si cobrase en oro fino
la calderilla que te ofrece
y sus
deudas pendientes
-hoy por hoy-
pueden llenar mi corazón de plomo.
No sé por qué agradezco todavía
el beso frío de la calle
esta
noche de invierno,
mientras que me reclaman,
parpadeando,
sus
ojos como luces de algún puerto.
Por qué espero el calor que se fue
tantas veces,
el deseo
por encima de todas las heridas.
Pero acaso me calma una tibia tristeza
que ya no me apetece
combatir.
Todo sucede lejos o se apaga
como los pasos que no doy.
La
vida siempre acaba mal.
Y bien mirado:
¿puede terminar bien lo que
termina?
De
"Pensando que el camino iba derecho" 1982
As time goes by...
Entre
todos los bares de este mundo
he venido a este bar para encontrarte,
furtiva como siempre,
para rozar la piel de tus esquinas.
Y cómo me
hace daño tu cansancio
-ya sabes que mañana es cada lunes-
esa
vieja, tristísima, memoria
de buscarle sentido a algo que bulle
como se abre una flor,
así, de golpe.
Manías de la ausencia y tus nostalgias.
Te noto tan cansado...
Quiero dormir contigo. Busca sólo
un poco más de sueño y de tabaco.
Quiero morir contigo.
¿Por qué no me prometes un cumpleaños más?
Las arrugas ahí sí que son cosas serias
o el paso de los días,
con
mis pechos que bajan a acariciar tus manos.
Y luego cuando un labio
nos elude
en la piel de las ingles, ay, no muerdas,
y nos brinca
por dentro...
Pero ahora llega el tren
como un viejo caballo del National
qué
diestro en los obstáculos,
qué sucia su taberna,
qué mediodía
oscuro al despedirte.
Te veo tan delgado
con tus causas perdidas,
tus canas en la llama de la copa,
mi amargo luchador, .
sonriendo
lentamente, como si te murieras.
Como al decirme adiós.
De "La
canción del olvido" 1985
(Y en elogio de L. F. de Moratín) Y si tú fueras un hombre de bien (que no lo eres) vendrías a mezclarte conmigo en las afueras de Argel o de Venecia para besar "insieme il sacro piede e admirare le spaventose meraviglie superbe della antichitá..." como cantar solían los poetas. Pero no eres hombre de bien. Oh, si lo fueras. De "La canción del olvido" 1985
Las verdades son la única verdad, esas pequeñas huellas de nuestra historia. Si las verdades dijeran la verdad mentirían. Aunque las verdades también mienten con su verdad: la contradicción, ese nido de pájaros crujiendo. Las contradicciones parecen insufribles en nuestro mundo. Pero uno intenta huir de ellas como los pájaros: huir quedándose. De "Contradicciones, pájaros" 2000
espejo de los espías Estamos al fin hechos a cierta imagen y semejanza vana de esta violencia que se ha llamado vida. Que cada día nos arrastra de nuevo para llevarnos siempre al mismo sitio. Así el lenguaje acaba siempre siendo un animal herido, un topo que no zapa, mudo, helado espejo de los espías. De "Contradicciones, pájaros" 2000
No es fácil cambiar de casa, de costumbres, de amigos, de lunes, de balcón. Pequeños ritos que nos fueron haciendo como somos, nuestra vieja taberna, cerveza para dos. Hay cosas que no arrastra el equipaje: el cielo que levanta una persiana, el olor a tabaco de un deseo, los caminos trillados de nuestro corazón. No es fácil deshacer las maletas un día en otra lluvia, cambiar sin más de luna, de niebla, de periódico, de voces, de ascensor. Y salir a una calle que nunca has presentido, con otros gorriones que ya no te preguntan, otros gatos que no saben tu nombre, otros besos que no te ven venir. No, no es fácil cambiar ahora de llaves. Y mucho menos fácil, ya sabes, cambiar de amor. De "Elegía y postales" 1994
vano En vano te he buscado. Atrás quedan las horas que tanto fueron tuyas. Murieron. Se fueron para siempre con tu beso, tu beso perdido en la cuenca de mi mano, roto de frío, mientras que aquel portal sigue en su sitio, y la casa se cae, me dicen. ¿Sabremos algún día por qué no merecimos tanta dicha? De "Pensando que el camino iba derecho" 1982
Esta fría mañana tan cerca de diciembre no tomé el desayuno, no he leído el periódico, no me metí en la ducha después de la gimnasia (esta oscura mañana no quise hacer gimnasia) no subí la persiana para asomarme al cielo ni he mirado en la agenda las promesas del día. Esta dura mañana con su duro castigo he roto algunas cosas que mucho me quisieron y salvé algunas otras porque duele mirarlas. Me estoy haciendo daño esta mañana fría, quisiera destruirme sin salir de la cama o encontrar la manera de dormir un momento. Cuando menos lo esperas, suele decir la gente, la sorpresa aparece con sus dientes de anís. Cuando menos lo esperas, si te fijas un poco, verás que el aire lleva gaviotas y mensajes... mas ya no van conmigo esos viejos asuntos. El aire arrastra lluvias y tristezas heridas y yo no quiero verlo cruzar como un bandido tan guapo y tan azules sus ojos venenosos. Esta fría mañana tan cerca de diciembre cuando rozan los árboles de puntillas las nubes junto a tanta miseria, tan helada ternura, yo dejo mi impotencia, mi personal naufragio entre estos blancos pliegues olvidado... Aunque mi cuerpo caiga doblemente desnudo en ese traje roto que luego es un poema. Aunque otro sueño baje su luz por la almohada y ya no te despierte mi voz en el jardín. De "La guerra de los treinta años" 1989
« no es de las cosas que pueden durar. / Boscan »
« Si esta noche la sombra / cayó sobre la sombra, »
« La vida siempre acaba mal. / Siempre promete más de lo que da »
« Entre / todos los bares de este mundo »
Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: