Poesía Universal

Andrés Sánchez Robayna

Biografía y amplia selección de poemas de Andrés Sánchez Robayna. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Andrés Sánchez Robayna. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Andrés Sánchez Robayna

9 poemas seleccionados
1.

Deseo de verano

El verano alumbró las laderas de nuevo,
con otro sol más puro cegó 
		las hondonadas,
incendió la morera. Sobre el torso del día
dejó 
		sus secos signos, el fuego material.


		Ave, sobre 
		la tierra desnuda del verano,
muestra tu sombra breve. En el aire 
		callado,
o en el solo susurro de incesantes abejas,
enséñanos tu 
		vuelo contra la eteridad.


		De 
		"Sobre una piedra extrema" 1995
2.

El durmiente que oyó la más difusa música

Las delicadas espaldas del sueño
remontan rojas el océano,

		
nubes de densidad calurosa
al extremo del día abovedado,


		el mar en esta brisa de verano.
La más difusa música, en el sueño,

		
la visión más intensa,
las olas prolongadas y el sol y los pinos

		
giran con esas olas y ese aire que él sueña.
Las nubes son su 
		espalda.

		
Ni el sol ni la mañana serán ya que para él
un sol o una mañana o 
		un azul ilusorios.

		
De "Clima" 1978
3.

El libro tras la duna I

Ahora,

		en la mañana oscura del desceñido octubre,

		en que, umbroso y en calma, yace el mar

		entregado a la pura aquiescencia del cielo,

		al deslizarse de las nubes blancas

		que un gris ya casi mineral golpea,

		marmóreo, dilatado,

		ahora,

		mientras el tiempo gira 

		a punto de ser siempre alumbramiento, 

		sin dar a luz más que el instante cierto

		y siempre tembloroso, 

		y damos vueltas en su vientre ciego,

		y entrega solamente 

		un puñado de arena 

		que vemos escurrirse entre las manos,

		mientras un niño juega,

		después de echar los dados, 

		ahora,

		sólo ahora,

		el comienzo

		comienza.

 


		* * * * *
4.

El libro tras la duna

II

		

		Todo comienzo es ilusorio.

		Todo comienzo es sólo un enlazarse 

		del principio y del fin en la cadena

		del tiempo, es el instante

		en que creímos ver el nacimiento

		y el nacimiento es sólo un acto

		de lo incesantemente renacido

		—es decir, estas líneas semejan un comienzo

		pero el comienzo surge a cada instante,

		como la lluvia que esta tarde

		vi caer sobre el mar

		y esta tarde es tan solo una tarde del tiempo que renace

		en un eterno recomienzo

		y la lluvia y la tarde se han hundido en el tiempo

		en el que ruedan siempre las nubes agolpadas

		sobre los mármoles celestes 

		

		y la línea inicial es un comienzo

		y la línea final será un comienzo. 

		

		

		* * * * *
5.

El libro tras la duna X

Comenzaba a saber

		(pero sólo del modo en que ignorarlo

		es una forma de conocimiento)

		que, al igual que el silencio

		ha de ser una parte del decir, que al igual 

		que la visión del cielo 

		forma parte del cielo, 

		una nube interior, muy parecida

		a la que fluye quieta en la mañana

		hecha de transparencia entrecruzada,

		se alza hasta la visión

		de la nada que somos, y que es todo.

		Y la visión del hombre 

		se llega a transformar en la experiencia

		de esta nada que está en ninguna parte. 

		Es una nube. Sólo

		años después sabría que su nombre,

		entre otros nombres justos que la llaman

		y el nombre conseguido de los nombres,

		es la nube clarísima 

		del no saber, la nube

		interna del amor

		y la contemplación. Es una nube

		oscura y clara a un tiempo, 

		hecha de cegadora oscuridad.

		

		Por este tiempo comencé a sentir

		la sombra de esa nube

		ante mí, precediendo

		a menudo mis pasos, 

		y seguirla fue a veces 

		un acto de inocencia.

		Era sólo una sombra, y ya sentía

		su potestad, con todo. 

		Aquella nube, aquella

		sombra del no saber era un saber.
6.

El

vaso de agua


		                                                                                                                                                       
		A Ramón Xirau


		     
		El vaso no es una medida. El vaso en pleno mediodía. el vaso es de un 
		cristal ligero, muy delgado, delicadeza medida, estancia bajo el sol. El 
		vaso de agua es un ensayo de quietud.
      
		
     El sol bebe con un sorbo invisible. El sol 
		sin uñas, quieto y rasgado.

     El vaso está 
		en reposo bajo el sol. y bajo la mirada, erguido y soleado. El vaso es 
		la mirada. El vaso quieto bajo el sol rasgado.

     
		Todo sucede en una ausencia. El vaso de agua estaba. Pero puedo dejar de 
		pensar en lo que miro o escucho. Puedo dejar de decir lo que me miro o 
		escucho. Sólo existe la verja de hierro recorrida por flores perezosas, 
		al aire quieto, la terraza a esta hora crecida y plena.

     
		El sol confluye aquí y allá, y presencia y ausencia son formas 
		giratorias. En la terraza del sol quieto y vacío una hoja dibuja su 
		sombra y ésta le devuelve su presencia, y la luz entre y sale del vaso 
		de agua abatido por sombras dispersas, y el sol busca pulsar cada cosa, 
		y todo le devuelve
su ser -y cuando se detiene sobre el vaso, luz 
		recta y presencia obediente, el vaso no echa sombra alguna sobre la mesa 
		de la terraza de quietud.

De "La Roca" 1984
7.

El vaso de agua 2

el vaso no es una medida
sino su estancia solamente

		
una terraza pide al sol:
sólo la luz en que se basa

más 
		alto el vaso no es más alto
ni menos hondo si se alza


		terraza 
		alta en su mañana
o luz altiva ya le bastan


		lo que 
		reposa en él reposa
sin ser más cosa que mirada

		
De "La Roca" 1984
8.

Fluye, fluye sin fin...

Fluye, fluye sin fin, oh tejido invasor, oh red que ciernes.
		
Fluye secamente de toda ausencia oscura. Fluid, rayos ex-
tensos, 
		sobre los arenales. Salid densamente de la ausen-
cia, sed, ahí, 
		llamas en el trono del ojo. Oigo como un mur-
mullo en las dunas del 
		fondo y aún no hay hojas ni pasos
ni pensamientos en los pasajes del 
		espacio sediento. Que
venga rumor de fibras y de lacas en la hora 
		altiva sobre los
médanos. Ahí están los maderos, los corchos y las 
		planchas
de cobre bajo el cielo segmentado y rodante, y las olas, y

		el polvo; también ellos te aguardan. Da, luz, tu paso entero.
Llégate 
		hasta la lengua que jadea. Sé el agua de esta nada.

		
De "Tinta" 1981
9.

La abubilla

En la hierba del cielo, o de los mundos,
el animal levanta el vuelo 
		breve,
la cabeza incendiada, el cuerpo astuto,
la cresta reflejada 
		por los charcos del tiempo.

		
Lo vi en días de luz que no regresa,
pero un niño regresa. Un 
		niño, ahora,
cuida su pata herida junto a una casa blanca,
en el 
		tiempo sin tiempo y en el no de la luz.

		
De "Fuego blanco" 1992

Versos y pensamientos de Andrés Sánchez Robayna

4 citas
« El verano alumbró las laderas de nuevo, / con otro sol más puro cegó »
Andrés Sánchez Robayna · Deseo de verano
« Las delicadas espaldas del sueño / remontan rojas el océano, »
Andrés Sánchez Robayna · El durmiente que oyó la más difusa música
« Ahora, / en la mañana oscura del desceñido octubre, »
Andrés Sánchez Robayna · El libro tras la duna I
« II / Todo comienzo es ilusorio. »
Andrés Sánchez Robayna · El libro tras la duna
Biblioteca poética

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