Ana Ajmatova

Selección antológica de la obra poética y versos inolvidables de Ana Ajmatova.

Antología lírica (8 poemas seleccionados)

A la ciudad de Pushkin

1
¿Qué puedo hacer? Ellos te destruyeron,
¡Qué encuentro más cruel que
el separarse!
Aquí hubo un surtidor, allá alamedas,

Más a lo lejos verdecía el parque...
La aurora más rosada que ella misma

Fue aquél abril. Olor a húmeda tierra,
A primer beso...

2
Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron,
Para
brillar cien veces más lozanas en la forma de un verso.
Las rosas se
trocaron en purpúreas rosaledas silvestres,

Pero los himnos de la escuela siguen brotando sin desánimo.
¡Medio siglo
pasó! Fui premiada por la divina suerte

Y en los días violentos olvidé el fluir de los años.
¡Ya no voy por allí!
Pero a la orilla del río de la muerte,

Yo llevaré mis trémulos jardines de Tsárskoie Seló.

Versión de Rafael
Alberti

Ana Ajmatova

Cuando escuches el trueno me recordarás...

Cuando
escuches el trueno me recordarás
Y tal vez pienses que amaba la
tormenta...
El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí

Y el corazón, como entonces, estará en el fuego.

Esto sucederá un día en Moscú
Cuando abandone la ciudad para siempre

Y me precipite hacia el puerto deseado
Dejando entre ustedes apenas mi
sombra.

Ana Ajmatova

Versión de María Teresa León

Cuando la luna es de melón...

Cuando la luna es de melón una tajada en la ventana
Y en redor es
la calina cerrada la puerta y la casa encantada

Por las azules ramas de glicinas y en la fuente de arcilla hay agua fría

Y la nieve del paño y arde una bujía de cera
Tal que en la niñez,
mariposas zumban

La calma, que no oye mi palabra, retumba
Entonces de lo negro de rincones
rembrandtianos algo se ovilla de pronto

Y se esconde allí a mano, pero no me estremezco, ni me asusto siquiera...

La soledad en sus redes me hizo prisionera
El gato negro el alma me mira,
como ojos centenarios

Y en el espejo mi doble es tal vez mi contrario.
Voy a dormir dulcemente,
buenas noches, noche.

Versión de
María Teresa León

Ana Ajmatova

Dedicatoria

Las
montañas se doblan ante tamaña pena

Y el gigantesco río queda inerte.
Pero fuertes cerrojos tiene la
condena,

Detrás de ellos sólo "mazmorras de la trena"
Y una melancolía que es
la muerte.

Para quién sopla la brisa ligera,
Para quién es el deleite del
ocaso -
Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,

Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
Y del soldado el
pesado paso.

Nos levantamos como para la misa de madrugada,
Caminábamos por
la ciudad incierta,

Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
Bajo el sol o la
niebla del Neva más cerrada,

Mas la esperanza a lo lejos canta cierta...

La sentencia... y
las lágrimas brotan de repente,

Ya de todo separada,
Como arrancan la vida al corazón,
dolorosamente,

Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
Pero marcha...
vacila... aislada...

¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
De mis años de
infierno desnudo?

¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
Qué imaginan en el
círculo lunar?

A vosotras os envío mi adiós y mi saludo

Versión de
Jorge Bustamante García

Ana Ajmatova

El poeta

Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada

Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada.

Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos

Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.

Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver

Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.

Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno

Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno.

Versión de
Rafael Alberti

Ana Ajmatova

Estamos

tan
intoxicados uno del otro...

Estamos tan intoxicados uno del otro

Que de improviso podríamos naufragar,

Este paraíso incomparable

Podría convertirse en terrible afección.

Todo se ha aproximado al crimen

Dios nos ha de perdonar

A pesar de la paciencia infinita

Los caminos prohibidos se han cruzado.

Llevamos el paraíso como una cadena bendita

Miramos en él, como en un aljibe insondable,

Más profundo que los libros admirables

Que surgen de pronto y lo contienen todo.

Versión de Jorge Bustamante García

Ana Ajmatova

Fragmento

Me pareció que las llamas de tus ojos

Volarían conmigo hasta el alba.

No pude entender el color,

De tus ojos extraños.

Todo alrededor palpitaba

Nunca supe si eras mi enemigo, o mi amigo,

Y si ahora era invierno o verano.

21 de junio de 1959 Moscú

Versión de Jorge Bustamante García

Ana Ajmatova

Versión de Jorge Bustamante García

La canción de la última cita

Se enfriaba, desvalido, mi pecho,

pero eran ligeros mis pasos.

Me puse en la mano derecha

el guante de la mano izquierda.

¡Me pareció que había muchos peldaños

aunque sabía que eran sólo tres!

Un murmullo otoñal entre los arces

me pidió: “¡Muere conmigo!

¡Oye: una suerte penosa,

inconstante y mala me engañó!”

Le contesté: “¡Querido mío:

a mí también. Contigo moriré!”

Esta es la canción de la última cita.

Eché una mirada a la casa sombría.

Tan sólo en la alcoba ardían las velas

con una llama indiferente y mustia.

1912

Versión de Jorge Bustamante García

Ana Ajmatova

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