Poesía Universal

Amalia Iglesias

Biografía y amplia selección de poemas de Amalia Iglesias....

Biografía lírica

Vida

Biografía y amplia selección de poemas de Amalia Iglesias.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Amalia Iglesias

11 poemas seleccionados
1.

Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata...

Amanece en el tren. Un 
	rumor de raíles desata 
la cremallera de un paisaje. El cielo abre sus 

	párpados, instante en que no sabes si acabas de 
	
partir o estás a punto de llegar. No sabes si 
el mundo huye de ti o 
	eres tú velocidad de fuga 
	
entre sus fauces. Te abandonas al presagio de una 
selva lejana, 
	esperas el placer de su espesura.


	De "Dados y dudas" 1996
2.

Cavar

una fosa...


	Cavar una fosa.

	Edificar una casa.


	Sobre las ruinas de las 
	ruinas,

	ahora y siempre por los siglod de los siglos,

	la vida siempre en obras.


	Un basurero atesora

	la indiferente memoria de los días.

	Quién reciclará nuestros despojos,

	quién regalará fascículos

	con nuestra colección de instantes,

	qué teletipos darán noticia

	de la simulación de un sueño,

	quién archivará cuidadosamente nuestros nombres

	y hará el penúltimo inventario,

	en qué autopista o hiperespacio habitaremos.

	

	Qué Internet hacia Dios por si lo escucha.

	

	Entre derribo y derribo,

	cavar una casa,

	edificar una fosa.


	De "Dados y dudas" 1996
3.

Ceniza

Sólo aguas en tregua
nacidas para ser ceniza múltiple del viento.

	
Ya ves qué paradoja
                                     
	amor, qué despropósito,

quería ser ave fénix,
                                   
	amor, qué engaño,
                                              
	qué fraude sustentaba mi proyecto,

quería volver como un corcel 
	glorioso,
                                               
	como un crepúsculo de llama
                                                                                        
	recurrente
y amanecer contigo en lo absoluto.

Me he muerto tan 
	despacio como el humo
y mis alas de barro no sabían volar.


	De "Un lugar para el 
	fuego" 1985
4.

Certidumbre

de ausencia

	

	Regreso al mismo café.

	Las horas lentas que pasaron en vano

	atraviesan conmigo la puerta giratoria.

	Y al fondo, entre las mesas,

	una sonrisa tuya me mira como entonces.

	

	Pero otra vez esos labios extraviados

	tampoco son tus labios,

	no hay sonrisa y el mármol de esta mesa

	certifica en mis manos un mensaje de frío.
5.

Cuando quise leer la caligrafía de las brasas...

Cuando quise leer la caligrafía de las brasas,
las palabras sin certezas 
	hacían un ruido de celofán
entre los dedos, ya entonces alguna brecha 
	abierta,
arrugas que no supe interpretar. Las manos de un
alfarero 
	loco modelaban mi sombra y el orfebre puso
a secar mi corazón encima de 
	la empalizada.

	
De "Dados y dudas"  1996
6.

De luna acuática y ballenas

A Unica Zürn
                                                                                             
	y Luisa Castro

	
Noche profunda de luna acuática y ballenas.

Escuchas
cómo 
	nutre a las piedras esta luz aturdida;
el viento tiembla
-tremor de 
	lecho sobre el lomo del mar-
entre sus lentas fauces
otras voces rozan 
	apenas tu pozo de ansiedad,
                                                                    
	leve murmullo.

Profunda luna de noche acuática y ballenas.

La 
	claridad renace como una grieta en la penumbra,
tal vez desciende del 
	otro lado
                                                     
	de unas manos abiertas para ti,
la densa irrealidad que tibia ondea
                                                       
	tu sueño más anónimo.

Y aún seguirás en la playa
a la hora en que 
	se duerman los albatros,
predestinada a recoger eternamente la lujuria 
	del agua
y un laberinto de algas ascendiendo a tus sienes
cuando toda 
	la sed es muerte inaplazable.

	
Oyes tu desnudez,
oyes nadar más lejos su imperio ensimismado
-la 
	luna está besando sus grandes ojos tristes-
y susurras un nombre: "Moby 
	Dick"
con el agua en los labios,
ahora que todavía sabe a sal su piel 
	de luna

	
más profunda de noche acuática y ballenas.

De "Memorial de 
	Amauta" 1988
7.

Desasosiego de otoño

Tampoco tienen fecha las hojas de este otoño

	y acaso no es verdad que su mundo agonice.

	Ni queda amargura en sus grietas

	ni sus arrugas aguardan la soledad del invierno.

	

	Es sólo levadura, madriguera,

	lazada de luz cuando reposa,

	cuando cierra los ojos

	para buscar los nombres de lo oscuro.

	

	Pergaminos, venas izadas,

	nervios que han excavado la piel,

	los profundos ríos de montaña

	que se dibujan en tus manos.

	

	No hay desembocadura en este instante

	detenido en la pared de un día,

	en los muros de una casa que no existe,

	el limbo del soñador y sus iconos.

	

	Caminos superpuestos,

	desde el Austral al Ártico,

	sólo el imán del útero en letargo,

	el jirón de inquietud que te faltaba

	para soñarte sin gravedad.


	De "Lázaro se sacude 
	las ortigas" 2005
8.

Desde

el piso 
	diecinueve de un rascacielos...


	Desde el piso diecinueve de un rascacielos
el lago Michigan helado, 
	lápida de cristal,
un blues para la noche desde arriba.
Pensar si no 
	habré muerto a miles de kilómetros
y el purgatorio sean diez grados bajo 
	cero,
esos puentes alzados como cruces
o esta soledad de nieve contra 
	el rostro.

	
De "Dados y dudas" 1996
9.

Desde nunca te quiero y para siempre...

Desde nunca te quiero y 
	para siempre,
desde todo y quizá y para siempre,
desde el rotundo rayo 
	que sube por la acequia de las horas
al látigo crecido en mis pupilas 
	ponientes,
veloz mi voz, mi viento:
vértigo de desembocadura
y el 
	más ingrato delta para acabar el viaje.

	
Hasta la nada espero,
hasta lo lejos de la memoria inútil y el cráter 
	sin crepúsculo,
hasta la duda embriagada de rótulos celestes,
en la 
	fiebre y la luna imantada de agosto.


	De "Un lugar para el 
	fuego" 1985
10.

El gran teatro del mundo

Caen,
dices,
devotos labios de nácar descreído
y hace mucho que la 
	lluvia
sembró algunos silencios
escandalosamente invisibles.

	
Pero hemos estado siempre en este instante
donde todos los pájaros 
	ensayan una fuga,
donde ensayan esta cúpula que cierra
el tiempo de la 
	ofrenda
                                        y la derrota.

Pero 
	hemos estado siempre en este instante
de palabra ancestral
y desolada,

	como inventando un cuadro eternamente
en el espejo turbio de la escena.

	
De "Un lugar para el fuego" 1985
11.

El sueño de los caballos muertos

A Sylvia Plath

	
La noche esconde espuelas, atesora secretos
para el viajero que se 
	aventura a solas hacia rutas insomnes;
cuando el sueño se acuesta a la 
	deriva
y una embriaguez antigua vuelve a cercar los ojos
-caballos que 
	se despeñan cada noche
y luego recobran vida para volver a suicidarse- .

	
Alta bóveda abierta
sobre la cicatriz que deja el golpear de los 
	cuerpos remotos
y el galopar penúltimo pradera adentro,
semejante al 
	ruido aquel de las puertas abatidas contra el otoño.

	
Y preguntar a dónde van cada día sus ojos aún calientes,
el alucinado 
	mirar de los adioses
si desde algún lugar
suplicando su gemido 
	inaudible.

	
Por la grieta del aire
-cerradura del mundo donde la muerte acecha

	apostada en el umbral del sueño útil-
el galopar de los caballos que van 
	a despeñarse
y caen desfiladero abajo,
arrastran la impotencia,
la 
	ingravidez de mis muslos apretados.

	
Por el alma se adensan los recuerdos en ámbar,
la resina que 
	desprenden pesadillas de entonces,
sólidas como la sangre del cristo 
	crucificado
donde se clavaban mis ojos de niña al salir de la siesta;

	gigantescos helechos golpeándome el rostro
mientras mis manos temblorosas 
	apartaban las nubes
para encontrar el mundo
que nunca estaba al otro 
	lado de la niebla.

	
Detrás vendrá el abismo con su imán desatado,
presiento en el galope 
	su voz más poderosa:
la palabra embrujada, las palabras rotundas
y el 
	galopar constante en los cristales,
su galopar constante...

	
Luego el vacío, el cenit.

Por la órbita de los caballos muertos

	un sopor sin escrúpulos me conduce hasta el alba.


	De "Memorial de Amauta" 
	1988

Versos y pensamientos de Amalia Iglesias

4 citas
« Amanece en el tren. Un / rumor de raíles desata »
Amalia Iglesias · Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata...
« Cavar una fosa. / Edificar una casa. »
Amalia Iglesias · Cavar
« Sólo aguas en tregua / nacidas para ser ceniza múltiple del viento. »
Amalia Iglesias · Ceniza
« de ausencia / Regreso al mismo café. »
Amalia Iglesias · Certidumbre
Biblioteca poética

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