Poesía Universal

Álvaro Valverde

Biografía y amplia selección de poemas de Álvaro Valverde. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Álvaro Valverde. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual, perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Álvaro Valverde

8 poemas seleccionados
1.

Ciudad de ceniza

Una ciudad es 
		todas las ciudades. 

Cruzas el mismo andén, las avenidas 
		
iguales y lejanas, tan inhóspitas 
como esos edificios que 
		proyectan 
		
su luz vítrea y opaca en el asfalto. 

Una ciudad es sólo un 
		sentimiento 
		
de euforia o de catástrofe, un círculo 
que es suma de otros 
		círculos 
		
igual de fantasmales. 

Es un azar, una ciudad; un tramo 

		entre dos direcciones de ida y vuelta, 
		
y un idéntico fin y un mismo origen. 

Con la mirada hundida, 
		el paso rápido, 
		
recorres sin cesar las mismas calles 
que desoladas cercan tu 
		destino. 
		


		De 
		"Mecánica terrestre" 2002
2.

De un viajero

Quise volver de donde no se vuelve.

Si el viaje duró lo que dura 
		una vida,
fue el destino culpable.
Nada hice que hoy me recuerde 
		el pasado.

		
Una bruma extravía los mares que cruzara
y en el puerto se cubren 
		las balizas de sal.
De las ciudades guardo la nostalgia del límite

		y ningún barco lleva el nombre de mi reino.

		
Demoré la llegada sin saber que perdía
esa clave dudosa que 
		dibujan los atlas.
Sólo sé que fue inútil. 
		
Viviré de olvidarme. 


		De 
		"Una oculta razón" 1991
3.

Desde

fuera

		

		Vivir es deslizarse, repetiste,

		captar nuestra existencia de soslayo

		o verla desde lejos, en lo alto,

		con la perplejidad del que contempla.

		Los que te conocieron aseguran

		que tu viviste así, que no hubo nada

		ni nadie que pudiera desviarte

		ni un ápice siquiera de ese trazo

		que le diste por fin a tu camino.

		Esa senda emboscada conducía

		a una casa perdida entre los páramos.

		Sobre aquel pedregal erosionado,

		bajo la ardiente luz de los veranos,

		una sombra precisa dibujaba

		el estupor final de tu extravío.

		En ese santuario estableciste

		una visión del mundo peligrosa.

		Rogabas a los dioses con frecuencia

		que no nos castigaran con desgracias

		(capaces en su ardor de destruirnos)

		sin antes enseñarnos lo importante:

		la frágil transparencia de la vida.
4.

Escrito

al alba


		Habrá estado esperando que la noche
cumpliera su sentencia contra el 
		tiempo,
el terco maleficio que la habita
y que a solas padece

		cada vez que en el sueño le despierta el temor
y, después, la vigilia 
		se establece imponiendo
una extraña alianza de excepción y costumbre.

		Habrá intentado acaso explicar el porqué
de aceptar sin ceder esa 
		ciega amenaza
que le cerca y, no obstante, él espera implacable.

		En la primera claridad tras la penumbra
que agota de la noche el 
		cauce oscuro,
la realidad ordena en sus contornos
la tregua en que 
		apagar otra conciencia.

		
De "Una oculta razón" 1991
5.

He llegado. Me acerco...

He llegado. Me acerco
con cautela a la orilla y distingo en las aguas

		una suerte de antigua y fugaz transparencia.
Queda al lado un 
		desierto, un lugar retirado
que una puerta franquea 
		preservando el destino
de los hombres que huyen. Una breve vereda

		que coronan cipreses nos conduce a la senda
reiterada, a los pasos

		que se llegan a Yuste -el otoño dorado
de la hiedra rojiza y el 
		estanque en penumbra-,
al jardín de Abadía -ruinas, mármol, canales,

		Lope, acantos y olivos-.
Es difícil saber
sobre qué edificamos

		la virtud. Qué lugares
-evocados o vistos- nos contienen.
Paredes,

		tapias, huertos, bancales,
muros hechos de piedras
colocadas 
		siguiendo cumplimientos idénticos.
Minuciosos remiten
a un estado 
		de cosas que se pierde.
Enseñanzas
de la edad sometidas
a un 
		complejo sistema en precario equilibrio.
Su presencia anticipa la 
		verdad de la historia.
No es extraño volver, sorprendido, la vista

		y caer en la cuenta: somos agua, y aun piedra;
árbol, río, retamas. 
		Somos tierra. Hago mías
las razones de Anteo.

		
Arrancada a la roca la ruindad de los huertos,
empeñados en darle 
		a las aguas su cauce,
embalsando su fuerza en los largos estíos,

		aguardando la nieve transformada en torrente,
afinando en la viga la 
		bondad de los troncos,
observando en las nubes la promesa de lluvia,

		¿no cumplirnos un ciclo necesario e idéntico?

		
De "El reino oscuro" 1999
6.

He temido el encuentro. Sí, supuse probado...

He temido el encuentro. Sí, supuse 
		probado
que esa ignota comarca encerraba secretos
que eran míos de 
		antiguo.
Que su mito era fruto de una aciaga mentira.
Sus leyendas 
		tejieron una red de emboscadas.
Cuando apenas conozco, hago mías las 
		huellas
de esos pasos que ahora
asimila la sombra.
Cada casa o 
		iglesia, cada muro o sendero,
participan del tránsito.
Suspendidos 
		proponen su ficción de promesas.
Junto al río, sentado, al pasar de 
		la noche,
he entendido lo inútil de ofrecerles batalla.
Paralelos 
		discurren dos viajes. A un tiempo,
retrocedo y avanzo. Peregrino a 
		las fuentes
y aun así permanezco.
Voy de paso. ¿Hacia dónde?
¿ 
		Qué remoto espejismo me depara el presente ?
¿Por qué yendo, regreso? 
		Trazo círculos, lanzo
-piedras planas al agua. En sus ondas intento

		apresar el que sea, para mí, convincente.
Con paciencia, persisto. 
		Fijo el pulso. Procedo.
Son ensayos fallidos. Darán cuenta algún día

		de la vida de un hombre: solo, ajeno, consigo.
7.

La sombra dorada

Abro la verja del jardín sin nadie.
Espera mi llegada el viejo 
		limonero
y al verlo me parece
que no hubiera pasado en parte 
		alguna
todo este largo tiempo,
que siempre hubiera estado 
		
sentado en esta sombra, silencioso,
viendo pasar los días
con 
		la mirada turbia de los que nada esperan,
pero al fin sobreviven.

		Con tanta asiduidad he recordado
este mismo lugar
que no es 
		extraño
sentir la vuelta a casa
como un hecho casual como si ahora

		volviera una vez más y simplemente
cerrara una vez más la misma 
		puerta.
La casa es hacia dentro el laberinto
que siempre he 
		perseguido. Permanece 
		
sitiada por los muros 
azules de la infancia,
por ecos de una 
		edad sobrevenida.
En la azotea, 
		
el puerto sigue siendo un sueño antiguo
y arriba en las estrellas

		leo de nuevo
el rumbo del viaje que comienza.

		
De "Una oculta razón" 1991
8.

La sombra fugitiva

Este viento tan cálido que recompone ahora
un verano tardío; la 
		luz anaranjada
del cuarto y la penumbra
de los libros que aguardan 
		
al lector del invierno.
Las breves y oscilantes líneas de sol

		dispuestas, la desdichada espera
de quien cifró en la huida
la 
		razón y el principio
y reconoce apenas que una ciudad le acecha
y 
		ésta será la única.
Aquél que en la distancia quiso amar lo recóndito

		y el tiempo le devuelve la certeza del sitio.
Aquél éste que ahora 
		-ya decía-
se empeña, y recupera en vano
lo que nunca ha existido,

		y en el viento que entra, cuando atardece, observa,
toma papel y 
		escribe. 
		
Yo mismo, el que contempla
el río entre las hojas, cierra la 
		puerta y vuelve
a ocupar su costumbre.
Aquél al que le basta la 
		sombra fugitiva, 
		
el instante, esa efímera razón de permanencia. 

De "Una 
		oculta razón" 1991

Versos y pensamientos de Álvaro Valverde

4 citas
« Una ciudad es / todas las ciudades. »
Álvaro Valverde · Ciudad de ceniza
« Quise volver de donde no se vuelve. / Si el viaje duró lo que dura »
Álvaro Valverde · De un viajero
« fuera / Vivir es deslizarse, repetiste, »
Álvaro Valverde · Desde
« al alba / Habrá estado esperando que la noche »
Álvaro Valverde · Escrito
Biblioteca poética

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