Poesía Universal

Álvaro Mutis

Álvaro Mutis es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras com...

Biografía lírica

Vida

Álvaro Mutis es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Álvaro Mutis

6 poemas seleccionados
1.

204

Para Fernando López


		I

		

    Escucha Escucha Escucha

		

		la voz de los hoteles,

		de los cuartos aún sin arreglar,

		los diálogos en los oscuros pasillos que adorna una raída alfombra 
		escarlata,

		por donde se apresuran los sirvientes que salen al amanecer como 
		espantados murciélagos

		

     Escucha Escucha Escucha

		los murmullos en la escalera; las voces que vienen de la cocina,

     donde se fragua un agrio olor a comida, que muy pronto 
		estará en todas partes, 

     el ronroneo de los ascensores

		

		Escucha Escucha Escucha

		

		a la hermosa inquilina del "204" que despereza sus miembros

     y se queja y extiende su viuda desnudez sobre la cama. 
		De su cuerpo 

     sale un vaho tibio de campo recién llovido.

		

     ¡Ay qué tránsito el de sus noches trem0lantes como las 
		banderas en los estadios! 

		

     Escucha Escucha Escucha

		

		el agua que gotea en los lavatorios, en las gradas que invade un 
		resbaloso y maloliente verdín.

     Nada hay sino una sombra, una tibia y espesa sombra que 
		todo lo cubre.


		Sobre esas 
		losas -cuando el mediodía siembre de monedas el mugriento piso- 

     su cuerpo inmenso y blanco sabrá moverse dócil para las 
		lides del tálamo y conocedor 

     de los más variados caminos. El agua lavará la impureza 
		y renovará las fuentes del deseo.

		

     Escucha Escucha Escucha

		

		la incansable viajera, ella abre las ventanas y aspira el aire queviene 
		de la calle. Un desocupado 

     la silba desde la acera del frente y ella estremece sus 
		flancos en respuesta al incógnito llamado.


		

		II

		

		De la ortiga al granizo

		del granizo al terciopelo

		del terciopelo a los orinales

		de los orinales al río

		del río a las amargas algas

		de las algas amargas a la ortiga

		de la ortiga al granizo,

		del granizo al terciopelo

		del terciopelo al hotel


		     
		Escucha Escucha Escucha

		

		la oración matinal de la inquilina

		su grito que recorre los pasillos

		y despierta despavoridos a los durmientes, 

		el grito del "204"

		¡Señor, Señor, por qué me has abandonado!


		De "Los 
		elementos del desastre"
2.

Ciudad

Un llanto

		un llanto de mujer 

		interminable,

		sosegado,

		casi tranquilo.

		En la noche, un llanto de mujer me ha despertado.

		Primero un ruido de cerradura,

		después unos pies que vacilan

		y luego, de pronto, el llanto.

		Suspiros intermitentes

		como caídos de un agua interior,

		densa,

		imperiosa,

		inagotable,

		como esclusa que acumula y libera sus aguas

		o como hélice secreta

		que detiene y reanuda su trabajo

		trasegando el blanco tiempo de la noche.

		Toda la ciudad se ha ido llenando de este llanto,

		hasta los solares donde se amontonan las basuras,

		bajo las cúpulas de los hospitales,

		sobre las terrazas del verano,

		en las discretas celdas de la prostitución,

		en los papeles que se deslizan por solitarias avenidas,

		con el tibio vaho de ciertas cocinas militares,

		en las medallas que reposan en joyeros de teca,

		un llanto de mujer que ha llorado largamente

		en el cuarto vecino,

		por todos los que cavan su tumba en el sueño,

		por los que vigilan la mina del tiempo,

		por mí que lo escucho

		sin conocer otra cosa

		que su frágil rodar por la intemperie

		persiguiendo las calladas arenas del alba.


		De "Los 
		trabajos perdidos"
3.

* * * * *

V. Desciendes 
		por el río...

		

		Desciendes por el río.

		La barca se abre paso

		entre los juncos.

		El golpe en la orilla

		anuncia el término del viaje.

		Bien es que recuerdes

		que allí esperé,

		vanamente,

		sin pausa ni sueño.

		Allí esperé,

		tiempo suspendido

		gastando su abolida materia.

		Inútil la espera,

		inútiles el viaje

		y el navío.

		Sólo existieron

		el áspero vacío,

		en la improbable vida

		que se nutre

		de la estéril materia

		de otros años.


		* * * * *
4.

Viii.

VIII. Lied de la 
		noche

		

                                    
		La nuit vient sur un char conduit par le silence.

                                                                                                              
		La Fontaine

		

		Y, de repente,

		llega la noche

		como un aceite

		de silencio y pena.

		A su corriente me rindo

		armado apenas

		con la precaria red

		de truncados recuerdos y nostalgias

		que siguen insistiendo

		en recobrar el perdido

		territorio de su reino.

		Como ebrios anzuelos

		giran en la noche

		nombres, quintas,

		ciertas esquinas y plazas,

		alcobas de la infancia,

		rostros del colegio,

		potreros, ríos

		y muchachas

		giran en vano

		en el fresco silencio de la noche

		y nadie acude a su reclamo.

		Quebrantado y vencido

		me rescatan los primeros

		ruidos del alba,

		cotidianos e insípidos

		como la rutina de los días

		que no serán ya

		la febril primavera

		que un día nos prometimos.


		

		* * * * *
5.

Ix.

IX. Lied marino


		Vine a 
		llamarte

		a los acantilados.

		Lancé tu nombre

		y sólo el mar me respondió

		desde la leche instantánea

		y voraz de sus espumas.

		Por el desorden recurrente

		de las aguas cruza tu nombre

		como un pez que se debate y huye

		hacia la vasta lejanía.

		Hacia un horizonte

		de menta y sombra,

		viaja tu nombre

		rodando por el mar del verano.

		Con la noche que llega

		regresan la soledad y su cortejo

		de sueños funerales.
6.

El

deseo

		

     Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una 
		vasta  soledad de delgadas orillas 

		en donde se extienda a sus anchas  el ronco sonido del deseo. 
		Abramos de nuevo todas las

		venas del placer. Que salten los altos surtidores no importa hacia 
		dónde.

		Nada se ha hecho aún. Cuando teníamos algo andado, alguien se detuvo en 
		el camino para ordenar sus vestiduras y todos se detuvieron tras él. 
		Sigamos la marcha. Hay cauces secos

		en donde pueden viajar aún aguas magníficas.

     Recordad las bestias de que hablábamos. Ellas pueden 
		ayudarnos antes de que sea tarde 

		y torne la charanga a enturbiar el cielo con su música estridente.

		

		De "Primeros poemas" 1948-1952

Versos y pensamientos de Álvaro Mutis

4 citas
« Escucha Escucha Escucha / la voz de los hoteles, »
Álvaro Mutis · 204
« un llanto de mujer / interminable, »
Álvaro Mutis · Ciudad
« Desciendes por el río. / La barca se abre paso »
Álvaro Mutis · * * * * *
« noche / La nuit vient sur un char conduit par le silence. »
Álvaro Mutis · Viii.
Biblioteca poética

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