Poesía Universal

Álvaro Cunqueiro

Álvaro Cunqueiro es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras...

Biografía lírica

Vida

Álvaro Cunqueiro es una voz imprescindible de la lírica en lengua española cuya obra destaca por su autenticidad y honda sensibilidad humana. Desde sus primeras composiciones, cautivó a los amantes del verso gracias a una mirada poética singular capaz de transformar las emociones cotidianas en arte universal.

Su poesía explora con elegancia el paso del tiempo, el misterio del amor y el anhelo de trascendencia ante los enigmas del destino humano. Hoy en día, su legado lírico sigue conmoviendo a nuevas generaciones de lectores por la belleza musical de sus estrofas y la sinceridad de sus palabras.

Lírica y Versos

Poemas de Álvaro Cunqueiro

19 poemas seleccionados
1.

* * *

1. Este es el punto 
		exacto...

		

		Este es el punto exacto.

		                                                
		Aquí

		-entre la cuerda rota

		e inmóvil de las horas-

		                                              
		se para

		                                              
		cristalina

		                                              
		la rueda de la noche.


		Aquí

		-la luna entre salas desiertas

		de madurez-

		                                              
		comienza

		                                              
		silenciosa

		                                              
		la rueda del alba.


		* * *
2.

2. Luz mojada le llegaba del mar...

A Ricardo Carballo

		

		Luz mojada le llegaba del mar.

		¡Qué claro el tiempo

		para verla en la playa

		con presencia de cosa!

		¡Qué sencilla la tarde

		para besarla en el pelo

		con caricia animal y pura!

		¡Luz mojada de sus ojos

		llevaba el mar!


		* * *
3.

3. Parque- Final- Elegía

Era era.

		

		Sus manos nacían al lado de cada cosa

		y de cada flor.

		

		Temíase siempre su rotura

		y a ella parecían converger los números y las estrellas.

		

		El amanecer encontraba sus cabellos perdidos

		y sus ojos depositados en sus propias orillas.

		

		La noche la sorprendía siempre entregada a

		sus oficios más antiguos

		acompasándose de un corazón nuevo y silencioso.

		

		Era solícita y tempestuosa

		y no se parecía en nada a la luna.


		* * *
4.

Sol:

4. Puerto

		

		Sol:

		         Cinco ventanas colgadas

		         de la misma alba rosa:

		         vivas,

		                     
		intactas,

		                                       
		desnudas,

		         con anhelos de manos,

		         como espejos de 
		mástiles.

		

		Sombra:

		          Cinco ventanas 
		colgadas

		          de la misma alba 
		turbia:

		          calladas,

		                             
		llanas,

		                                          
		duras,

		           sin afanes 
		de presencia,

		           sin afanes 
		de huida.

		

		Siempre:

		           Cinco 
		ventanas: sólo.


		* * *
5.

5. Sin que nadie lo supiera...

Sin que nadie lo 
		supiera


		hubo un momento puro

		en el que nada hubo.

		                                          
		Ahora,

		en la palma del agua,

		de la sombra el fruto del instante aquel.


		* * *
6.

6. También el mar, hoy...

También el mar, hoy,

		tiene el alma llena de madurez.

		-Se le oye la adolescencia

		en el vidrio del aire

		llena de fragmentos de vísperas

		y de intactas navegaciones oscuras.-

		Así. Más allá. Ahora de la sombra:

		¿No te duele el canto,

		-redondez tibia de beso preciso-

		del sol en la sombra?


		* * *
7.

7. Un muslo tibio...

Un muslo tibio: así

		-entreabierto-

		que se sienta pasar

		intacto y clásico: imagen

		                    
		suma breve,

		gozo de clara visión.

		Lancha.

		

		* * *
8.

Versión de

9. Yo no la vi nacer...

		

		Yo no la vi nacer. Me la dieron

		porque yo ya lo sabía: ¡qué blanca! ¡qué bien!

		                                 
		¡qué niña más bien plantada!

		De surtidores de luz

		la compraban vientos claros.

		Me la dieron porque yo ya lo sabía:

		Si era lado del mar

		seco de serenidades,

		                                          
		azul,

		                                                    
		rosa,

		                                                              
		lirio,

		¡columpio de piedra dura!

		

		De "Mar ao norde" 1932

		Versión de 
		Vicente Araguas
9.

Poema 1

Sabían los cerezos el secreto de sus oídos

		llenos del verde puro de la acústica de las ventanas

		y los  jardines se llamaban por el nombre de las palomas que

		bebían agua en sus surtidores.

		

		Ella comenzaba a andar.

		

		En cada ojo le había nacido una trasmigración de palomillas,

		y al marcharse dejaba vocales fuertes en su sitio.

		

		Ella tenía nombre de pastor.


		* * * * *
10.

Poema 2

Inaudita presencia

		los peces venían a crear el azul de los ojos en su regazo

		y las ciruelas a madurar su verde entre la

		paja indeclinable de sus cabellos.

		

		Ella hacía un ángulo agudo con las puntas de

		sus mismos pies.

		

		Cósmica creciente

		el arco iris era el ala frágil de sus cantigas

		y en cada labio le sonreía un sonido de piedra oscilante.

		

		Ella ya no cabía en una tarjeta postal.


		* * * * *
11.

Poema 3

Ella se dedicaba a unir su soledad a las cosas.

		

		-Los recovecos llovían su oscuridad alrededor de su

		talle pensativo,

		y había un miedo de manos abiertas bajo los ojos

		afilados de la medianoche.

		

		Ella se dedicaba a repicar en los vidrios con su frente

		naciente.

		

		La calle sospechaba el paso de aquel hombre asesinado

		en la otra esquina,

		mientras el silencio inventaba una pequeña canción

		de amor.

		

		Ella olía al moho chispeante de los espejos

		hundidos y era el tiempo cabal de la emigración

		de las musarañas.


		* * * * *
12.

Poema 4

Ella andaba al lado de su ventana, ¡tan cursi!,

		que tenía naranjas verdes y un abanico con pájaros.

		-¿Qué vidrio nació en aquella gotera que toda la música

		le suena a vals?

		Ella tenía un alma sencilla llena de puntas de dedos

		y en el blanco de los ojos llevaba un horizonte de tangos 

		de acordeón.


		Ella estaba enamorada.


		* * * * *
13.

Poema 5

En medio de su pecho los veleros habían armado una red tímida

		que tenía una voz llena de lámparas y eclipses

		y un párpado tejido por los vientos.

		

		Ella seguía siendo universal y nítida.

		

		Una garganta llena de distancias

		era la flauta que encantaba los ecos olvidados en el fondo de las

		corrientes marinas,

		penetradas de cauces desde las islas negras de sus ojos.

		

		Ella estaba lejos de todo. Todo estaba al lado suyo.


		* * * * *
14.

Poema 6

Ella vestía los trajes cortos de la primavera.

		

		Andaba con paso de ribera o torso yacente

		dejando caer los brazos por entero a lo largo de sus manos más

		imprevistas.

		

		Alumna desprendida del aire

		la mañana llevaba su color igual que los vidrios la llevan a ella.

		

		Ella seguía enamorada.


		Versión de 
		Vicente Araguas
15.

Poema I

Él tenía los ojos hechos a tronzar la hostilidad

		que depositan los relojes y los desvanes,

		sus miradas iban derechas a desligar el sueño

		sus mismas intimidades.

		

		Él se dedicaba a escuchar.

		

		Las ventanas aún no habían creado el secreto

		                                                               
		del color del tiempo

		y ella  no tenía tampoco de manera precisa un labio 

		                                                                
		más arriba otro.

		Era el tiempo de olvidar.


		* * * * *
16.

Poema II

Era también el tiempo de crecer la hierba

		y de las sonrisas verosímiles de las infancias

		escondidas entre una pared y una palomilla.

		

		Todo tenía la dulzura y la inexactitud del rosario 

		                                                                                  
		de la aurora

		y dormía en el aire una gracia postrera de

		anochecer de invierno.

		Él se quedaba dormido siempre a la misma hora.

		

		* * * * *
17.

Poema III

Transpuesto su mirar brotaba por entero

		y los vientos orientaban anteojos y vals.

		

		Se afirmaba al lado de cada esquina y de cada mano.

		

		Había una viveza de tierras anheladas

		y todo tenía gracia y nada de melancolía.

		

		Él se dedicaba a andar.


		* * * * *
18.

Poema IV

A lo largo de su frente dormían los cipreses.

		

		-Ella andaba como viva

		espiando iniciales y ojos renacientes.

		

		Nadie aguardaba aquel amanecer en la línea insuficiente

		de los cipreses.

		

		-Él estrenaba un corazón dilatado

		que causaba sorpresas dolorosas.


		* * * * *
19.

Poema V

Había pendientes como meridianas resueltas,

		indecisiones respondidas como roturas,

		fábulas como amables semblantes,

		tempestades como algas antiguas,

		cuadros como platinos,

		números como sueños.

		Era el tiempo del tiempo y nada había que hacer.


		* * * * *

Versos y pensamientos de Álvaro Cunqueiro

4 citas
« Este es el punto exacto. / Aquí »
Álvaro Cunqueiro · * * *
« A Ricardo Carballo / Luz mojada le llegaba del mar. »
Álvaro Cunqueiro · 2. Luz mojada le llegaba del mar...
« Era era. / Sus manos nacían al lado de cada cosa »
Álvaro Cunqueiro · 3. Parque- Final- Elegía
« Cinco ventanas colgadas / de la misma alba rosa: »
Álvaro Cunqueiro · Sol:
Biblioteca poética

Libros de Álvaro Cunqueiro recomendados

Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: