« Desde las márgenes del negro al blanco, / desde el aire a la tierra, »
Alejandro Duque Amusco · Análisis de la luz
Biografía y amplia selección de poemas de Alejandro Duque Amusco. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Alejandro Duque Amusco. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Desde las márgenes del negro al blanco, desde el aire a la tierra, con qué vestidura sigilosa, con qué dureza ruedas por un manto de porosidades, azar, entretejida estrella, dardo solar, lengua de luz huidiza hacia las letras claras del vacío. En la hodierna de la necesidad tu nombre cede al ser, y eres la piedra ardiente, la cosmogonía de la llama, el balbuceo del origen, pulsión y anulación, la flor que suma todos los colores, la palabra que no tiene sílabas, la liturgia profunda de la carne, la serpiente de la anamorfosis. Azar, azar, rosa vital, espectro fugitivo. De "Del agua, del fuego y otras purificaciones" Ed. El Bardo, 1983, Barcelona
Si la aridez es la caída, la belleza está en ella. Habita entre tinieblas un lugar escondido y en lo profundo duerme como el oro en la ciénaga. Si la aridez engendra, monstruo de mil cabezas, la herida de lo hermoso, danzando sobre esta luz de pesadilla las palabras se ceban de despojos. Violetas empapadas del ayer. Residuos. Farsa quemante. Sé que aquí hay un rostro, en el agua estancada, está herido y me escucha, le toco y desaparece. Flotan leños podridos en la charca. De "Donde rompe la noche" Visor, 1994, Madrid
Como una extraña rosa del desierto árida y fría, los años ya vividos. Más fluida y ligera la muerte cada vez -graciosa perla al fondo del estanque, ... y alargamos la mano. De "A la ilusión final" Renacimiento, 2008, Sevilla
Ahora que he visto y he tocado, en medio del invierno, la llaga devorante, el festín de la muerte, no me pidáis metáforas de luz. Madrid, ciudad de amor, rosa de sangre. Oigo con pavor el silencio de los que no gritan. De "Lírica solar" Omicrón 2008
Brot und Wein
F. Hölderlin
Mientras fue seguro el sol
por lo más alto, en mis días de niño,
lo fuisteis todo para mí, serenas potestades,
resplandor y creencia, los mensajeros
de la divinidad invadiendo mis juegos.
Después, tras la alborada viva
de la espera,
desperté
y ya no estabais,
fluyó la luz
y solamente vi, en la tiniebla roja,
vuestras sagradas alas alejándose.
De "Donde rompe la noche"
Visor, 1994, Madrid
Crece la marejada negra del olvido. Sus aguas llevan del ayer al nunca. El nunca es el lugar más habitado. De "Donde rompe la noche" Visor, 1994, Madrid
(Arroyo del Rey, 1952) Ella vino hasta aquí, a este puente tendido entre las márgenes de un río sin caudal, sobre un lecho de rocas, buscando los brazos fieles, ellos sí, de la tierra. En el borde dejó sus zapatos cansados y unos renglones torpes en un triste papel: palabras puras, evidencia sombría de que el amor es flecha feliz y luminosa, mientras dura en el aire, suspensa por el soplo ligero del deseo. Pero roedor tormento cuando, muerto su impulso, acaba por clavarse en el centro más vivo. Cual memoria de piedra el puente sigue erguido, pero algo más que las rocosas márgenes de un río sin caudal separa y une. Una orilla de vida, otra de muerte se entrelazan en él; al fondo rocas, duro lecho de rocas, olvido a un desengaño, contra el que una mujer cae, invisible, desde lo alto del amor. De "Donde rompe la noche" Visor, 1994, Madrid
¿Cuántas veces morimos? ¿Cuántas veces, desde que caímos del precipicio de la eternidad, hemos muerto? Muerte tierna y florida fue nacer, ser engendrados por el tiempo. Como una exhalación entramos a otra muerte, dulce y punzante, con el primer amor, nunca olvidado. Y el valle de la juventud pronto marchito por borbotones de deseos y sombras, y el exterminio tibio de los días: un río que se cumple al no cumplirse por todas las edades, arrasando y menguando, añadiendo más muertes a la muerte. No, no es verdad: en el último día no morimos. La muerte encuentra sólo los brazos del vacío, la sombra de una ausencia. De "Donde rompe la noche" Visor, 1994, Madrid
La madrugada llega como una barca de luz a la deriva. Emerge la ciudad de entre los restos negros de la noche. El rostro fatigado por la vigilia, la lectura, el pálido insomnio. Los ojos, que han hurgado dentro del vacío y las palabras, vagan sobre la mesa, la lámpara, los estantes borrados por la débil penumbra, el ventanal -sus cristales empañados por la respiración y la noche... La calle empieza a ser un inquietante laberinto móvil, como lenta serpiente se retuerce bajo el brillo metálico de las farolas. Hace frío. Se oye el viento latir por las rendijas. Sobre los tejados, finas columnas de humo. Nubarrones. La claridad mate del día. En el papel (el libro yace abierto, abandonado) escribo: "La aurora atraca en la ribera verde". Todo lo que el corazón calla, ¿cómo lo diremos? Huyó otra noche. Huyó otra noche más con su negro silencio, con sus estrellas invisibles. De "Del agua, del fuego y otras purificaciones" Ed. El Bardo, 1983, Barcelona
He visto la luz, su aullido blanco en la mañana, la ternura de la noche revestida de fatuos centelleos, he visto el mar con su rizada lengua y la boscosa tarde a punto de enmudecer en un invierno embravecido. He visto un jardín abriéndose a un desierto- el desierto era sólo la soledad del hombre. Y más. He visto la obra limpia: la llama y la belleza -refulgían las dos como un único fuego. Fuego verbal para mi noche escrita. De "Donde rompe la noche" Visor, 1994, Madrid
Todo lo que el corazón calla nos conduce a la muerte. Todo lo que la vida calla, con sus lumbres despiertas, es asombro y silencio para la muerte. ¿Pues qué es la muerte sino la gran perplejidad, la insólita extrañeza, al filo mismo de lo real? No el sonoro joyel, no la espirituosa pulpa: el hueso, sólo el hueso con su seco silencio al que ninguna pregunta sucede o inquieta. Perplejidad y silencio. Vacío de un vacío fluyente por debajo del tiempo, granada abierta, hermosa fuga, lebrel de ardor- eso es la muerte. Lo que rodea a la vida como una llama pavorosa, y la acalla por siempre. Lo que esperamos siempre. Ãseo silencio de perplejidad. De "Sueño en el fuego" Renacimiento, 1989, Sevilla
(Tumba de Il tuffatore, Paestum) Una tumba, una lápida fúnebre y en ella, como perro guardián cerca del amo, el dibujo de un joven lanzándose al vacío ?finas hebras del aire. Espirales. Columnas. Un mar lo acoge. ¿Un mar o un cielo adormecido? El joven cae con lentitud ingrave igual que una promesa que no termina nunca de cumplirse: nadador que levita en una zambullida hacia la luz. Ay, tuffatore, estás y siempre vuelves, rebrotas con el Árbol Cenital de inmarchitables ramas que regalan sus frutos prodigiosos para salvar los dones de la tierra, el nudo de las noches y los días, la espiral del azar, el amor y la música ?dos formas diferentes de llamar a lo mismo, el latido del sol entre el cielo y el mar, la caída y el éxtasis. Con tu salto la muerte has traspasado. Todo el espacio abre ante tu vuelo inmóvil. Profunda tumba azul. De "A la ilusión final" Renacimiento, 2008, Sevilla
En el principio Dios creó el infierno. Y dijo luego hágase la luz y apuntaron los primeros rayos del sufrimiento. Separó en días sucesivos los cielos de la tierra, la tierra del océano, los cimientos que amorosamente prietos estaban en uno, y multiplicó la vida en los reinos del aire y sobre la tierra y bajo el crespo manto del océano en torturantes e infinitos cuerpos. Y viendo Dios aquel perfecto infierno sonrió y dijo: "Hagamos ahora un ser noble y bueno capaz de expresar el horror de este averno". Y tomando en sus manos de supremo Arquitecto la arcilla más pura, hizo al hombre y sus sueños. Desde el odio de Dios crecía el universo. De "Sueño en el fuego" Renacimiento, 1989, Sevilla
« Desde las márgenes del negro al blanco, / desde el aire a la tierra, »
« Si la aridez es la caída, la belleza está en ella. / Habita entre tinieblas un lugar escondido »
« Como una extraña rosa / del desierto »
« y he tocado, / en medio del invierno, »
Ediciones recomendadas para disfrutar de su obra poética completa y estudio crítico: