« Abrazando a tu sombra en un sueño mis huesos se arqueaban como flores. »
Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik (Avellaneda, Argentina, 29 de abril de 1936 – Buenos Aires, 25 de setiembre de 1972) fue una escritora argentina.
Poemas de Alejandra Pizarnik
1.
A la espera de la oscuridad
A la espera de la oscuridad
Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordar angustias de antaño Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas en el canto de los helados campanarios. Ampáralo niña ciega de alma Ponle tus cabellos escarchados por el fuego Abrázalo pequeña estatua de terror. Señálale el mundo convulsionado a tus pies A tus pies donde mueren las golondrinas Tiritantes de pavor frente al futuro Dile que los suspiros del mar Humedecen las únicas palabras Por las que vale vivir. Pero ese instante sudoroso de nada Acurrucado en la cueva del destino Sin manos para decir nunca Sin manos para regalar mariposas A los niños muertos
2.
Amantes
Amantes
una flor no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío De "Los trabajos y las noches" 1965
3.
Anillos de ceniza
Anillos de ceniza
A Cristina Campo Son mis voces cantando para que no canten ellos, los amordazados grismente en el alba, los vestidos de pájaro desolado en la lluvia. Hay, en la espera, un rumor a lila rompiéndose. Y hay, cuando viene el día, una partición de sol en pequeños soles negros. Y cuando es de noche, siempre, una tribu de palabras mutiladas busca asilo en mi garganta para que no canten ellos, los funestos, los dueños del silencio.
4.
Árbol de Diana
Árbol de Diana
1
He dado el salto
de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la
tristeza de lo que nace.
2
Estas son las versiones que nos propone:
un agujero, una
pared que tiembla...
3
sólo la sed
el silencio
ningún encuentro
cuídate de mí
amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con
el vaso vacío
y de la sombra de su sombra
4
Ahora bien:
Quién dejará de hundir su mano en busca
del tributo
para la pequeña olvidada. El frío
pagará. Pagará el viento. La lluvia
pagará.
Pagará el trueno.
5
por un minuto de
vida breve
única de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el
cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mudo
6
ella se desnuda en
el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus
visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe
7
Salta con la
camisa en llamas
de estrella a estrella,
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.
8
Memoria iluminada,
galería donde vaga
la sombra de lo que espero. No es verdad
que
vendrá. No es verdad que no vendrá.
9
A Aurora y Julio Cortázar
Estos huesos brillando en la noche,
estas palabras como piedras
preciosas
en la garganta viva de un pájaro petrificado,
este verde
muy amado,
este lila caliente,
este corazón sólo misterioso.
10
un viento débil
lleno de rostros doblados
que recorto en
forma de objetos que amar
11
ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de
mi mirada
12
no más las dulces metamorfosis de una niñ3; de seda
sonámbula ahora en la cornisa de niebla
su despertar de mano respirando
de flor que se abre al viento
13
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un
barco llevándome
14
El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser
dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.
15
Extraño desacostumbrarme
de la hora en que nací.
Extraño
no ejercer más
oficio de recién llegada.
16
has construido tu casa
has emplumado tus pájaros
has
golpeado al viento
con tus propios huesos
has terminado sola
lo
que nadie comenzó
17
Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos
días
sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se
encanta,
se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me
danzo y me
lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo
incendiado, su
espera en hogueras frías, su elemento místico, su
fornicación de nom-
bres creciendo solos en la noche pálida.)
20
a Laure Bataillon
dice que no sabe del miedo de la muerte
del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el
amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice
que no sabe
21
he nacido tanto
y doblemente sufrido
en la memoria de
aquí y de allá
22
en la noche
un espejo para la pequeña muerta
un espejo
de cenizas
23
una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del
mundo
la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse
los ojos
32
Zona de plagas donde la dormida come lentamente
su corazón
de medianoche.
33
alguna vez
alguna vez tal vez
me iré sin quedarme
me iré como quien se va
34
la pequeña viajera
moría
explicando su muerte
sabios animales nostálgicos
visitaban su cuerpo caliente
35
a Ester
Singer
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de
fuego,
de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche,
déjate caer y doler, mi vida.
37
más allá de cualquier
zona prohibida
hay un espejo para nuestra triste transparencia
38
Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas'
este canto me desmiente, me amordaza.
5.
Caminos del espejo
Caminos del espejo
I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual
es cierto.
II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi
miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.
III
Como una niña de tiza rosada en un
muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la
ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.
VI
Cubre la memoria de tu cara con la
máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII
La
noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los
alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en
el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de
revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida.
Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al
negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y
escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo sol y luna y
estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi
cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó
pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio.
Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El
agua tiembla llena de viento.
XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una
mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a
la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
6.
Cantora nocturna
Cantora nocturna
Joe, macht die Musik von damals nacht... La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.
7.
Cenizas
Cenizas
La noche se astilló de estrellas mirándome alucinada el aire arroja odio embellecido su rostro con música. Pronto nos iremos Arcano sueño antepasado de mi sonrisa el mundo está demacrado y hay candado pero no llaves y hay pavor pero no lágrimas. ¿Qué haré conmigo? Porque a Ti te debo lo que soy Pero no tengo mañana Porque a Ti te... La noche sufre.
8.
Cold in hand blues
Cold in hand blues
y qué es lo que vas a decir voy a decir solamente algo y qué es lo que vas a hacer voy a ocultarme en el lenguaje y por qué tengo miedo
9.
Caroline de Gundorode
Caroline de Gundorode
en nastalgique je vagabandais
par l'infini.
C. de G.
a Enrique Molina
La mano de la enamorada del viento
acaricia la cara del ausente.
La alucinada con su «maleta de piel de
pájaro»
huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.
La que fue
devorada por el espejo
entra en un cofre de cenizas
y apacigua a
las bestias del olvido.
10.
Cuarto solo
Cuarto solo
Si te atreves a sorprender la verdad de esta vieja pared; y sus fisuras, desgarraduras, formando rostros, esfinges, manos, clepsidras, seguramente vendrá una presencia para tu sed, probablemente partirá esta ausencia que te bebe.
11.
Despedida
Despedida
Mata su luz un fuego abandonado. Sube su canto un pájaro enamorado. Tantas criaturas ávidas en mi silencio y esta pequeña lluvia que me acompaña. De "Los trabajos y las noches" 1965
12.
El despertar
El despertar
A León Ostrov Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios Qué haré con el miedo Qué haré con el miedo Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones queman palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay monstruos que beben de mi sangre Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada. Señor Tengo veinte años También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue ¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco me esperaría con las luces encendidas? ¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche? El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde Señor Arroja los féretros de mi sangre Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos Señor La jaula se ha vuelto pájaro y ha devorado mis esperanzas Señor La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo De "Las aventuras perdidas" 1958
13.
El sol, el poema
El sol, el poema
Barcos sobre el agua natal. Agua negra, animal de olvido. Agua lila, única vigilia. El misterio soleado de las voces en el parque. Oh tan antiguo.
14.
En
En
un ejemplar de "Les chants de Maldoror" Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres como los niños de la medianoche. El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados; triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me sobrevuela como una dinastía de soles. De "El infierno musical" 1971
15.
Exilio
Exilio
A Raúl Gustavo Aguirre Esta manía de saberme ángel, sin edad, sin muerte en qué vivirme, sin piedad por mi nombre ni por mis huesos que lloran vagando. ¿Y quién no tiene un amor? ¿Y quién no goza entre amapolas? ¿Y quién no posee un fuego, una muerte, un miedo, algo horrible, aunque fuere con plumas, aunque fuere con sonrisas? Siniestro delirio amar a una sombra. La sombra no muere. Y mi amor sólo abraza a lo que fluye como lava del infierno: una logia callada, fantasmas en dulce erección, sacerdotes de espuma, y sobre todo ángeles, ángeles bellos como cuchillos que se elevan en la noche y devastan la esperanza.
16.
Fronteras inútiles
Fronteras inútiles
un lugar no digo un espacio hablo de qué hablo de lo que no es hablo de lo que conozco no el tiempo sólo todos los instantes no el amor no sí no un lugar de ausencia un hilo de miserable unión.
17.
Hija del viento
Hija del viento
Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencias, a llanto. Pero tú alimentas al miedo y a la soledad como a dos animales pequeños perdidos en el desierto. Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero tú te abrazas como la serpiente loca de movimiento que sólo se halla a sí misma porque no hay nadie. Tú lloras debajo del llanto, tú abres el cofre de tus deseos y eres más rica que la noche. Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan.
18.
Invocaciones
Invocaciones
Insiste en tu abrazo, redobla tu furia , crea un espacio de injurias entre yo y el espejo, crea un canto de leprosa entre yo y la que me creo.
19.
La enamorada
La enamorada
ante la lúgubre manía de vivir esta recóndita humorada de vivir te arrastra Alejandra no lo niegues. hoy te miraste en el espejo y te fuiste triste estabas sola y la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió enviarás mensajes sonreirás tremolarás tus manos así volverá tu amado tan amado oyes la demente sirena que lo robó el barco con barbas de espuma donde murieron las risas recuerdas el último abrazo oh nada de angustias ríe en el pañuelo llora a carcajadas pero cierra las puertas de tu rostro para que no digan luego que aquella mujer enamorada fuiste tú te remuerden los días te culpan las noches te duele la vida tanto tanto desesperada ¿adónde vas? desesperada ¡nada más!
20.
La
La
mesa verde El sol como un gran animal demasiado amarillo. Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda. Pero a mi noche no la mata ningún sol. ¿Tendré tiempo para hacerme una máscara cuando emerja de la sombra? Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el peso de mis muertos. El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo tiene que quedar abajo.
21.
La última inocencia
La última inocencia
Partir en cuerpo y alma partir. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta. He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más fila para morir. He de partir Pero arremete ¡viajera!
22.
La única herida
La única herida
¿Qué bestia caída de pasmo se arrastra por mi sangre y quiere salvarse? He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra.
23.
L'obscurité des eaux
L'obscurité des eaux
Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis aguas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han dado un silencio pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada como el único pájaro en el viento.
Frases y pensamientos de Alejandra Pizarnik
17 citas« A la hora de morir uno canta para sí, no para los demás. »
« El agua apaga. El fuego y el semen encienden. »
« Hay amor de la misma manera en que recién salí a la noche y dije: hay viento. »
« He pensado en la locura. He llorado rogando al cielo que me permitan enloquecer. No salir nunca de los ensueños. Ésta es mi imagen del paraíso. »
« He sentido amor y lo maltrataron, sí, a mí que nunca había querido (...) Nadie se parece a mi sueño. »
« La incapacidad de amar me ha de llevar a un conocimiento más o menos completo de mí, a una individualidad fuerte y productiva; mi temperamento artístico crecerá considerablemente. »
« La jaula se ha vuelto pájaro y ha devorado mis esperanzas. »
« La soledad es no poder decirla (...) Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan. »
« ...las palabras / no hacen el amor / hacen la ausencia / si digo agua ¿beberé? / si digo pan ¿comeré?. »
« Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños. »
« Nada más intenso que el terror de perder la identidad. »
« No quiero saber. No quiero saberme saber. »
« Soy un ser triste vestido por error de euforia. »
« Soy una cobarde. Lo sexual, para mí, es el único camino de iniciación. Yo a veces lo abandono por miedo. Así como para otros el ascetismo, para mí lo sexual. »
« Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte. »
« Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc. Claro es que lo importante es aquello que hacemos con nuestras desgracias. »
« Abrazando a tu sombra en un sueño mis huesos se arqueaban como flores. »
« A la hora de morir uno canta para sí, no para los demás. »
« El agua apaga. El fuego y el semen encienden. »
« Hay amor de la misma manera en que recién salí a la noche y dije: hay viento. »
« He pensado en la locura. He llorado rogando al cielo que me permitan enloquecer. No salir nunca de los ensueños. Ésta es mi imagen del paraíso. »
« He sentido amor y lo maltrataron, sí, a mí que nunca había querido (...) Nadie se parece a mi sueño. »
« La incapacidad de amar me ha de llevar a un conocimiento más o menos completo de mí, a una individualidad fuerte y productiva; mi temperamento artístico crecerá considerablemente. »
« La jaula se ha vuelto pájaro y ha devorado mis esperanzas. »
« La soledad es no poder decirla (...) Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan. »
« ...las palabras / no hacen el amor / hacen la ausencia / si digo agua ¿beberé? / si digo pan ¿comeré?. »
« Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños. »
« Nada más intenso que el terror de perder la identidad. »
« No quiero saber. No quiero saberme saber. »
« Soy un ser triste vestido por error de euforia. »
« Soy una cobarde. Lo sexual, para mí, es el único camino de iniciación. Yo a veces lo abandono por miedo. Así como para otros el ascetismo, para mí lo sexual. »
« Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte. »
« Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc. Claro es que lo importante es aquello que hacemos con nuestras desgracias. »
Poemas y obras destacadas
Antología de poemas inmortales
Reúne las composiciones poéticas más aclamadas de Alejandra Pizarnik, donde la maestría del verso y la hondura del sentimiento alcanzan su máxima expresión.
Sus versos exploran la belleza de la naturaleza, el anhelo del amor verdadero y la búsqueda de sentido ante los enigmas del destino.
Una antología indispensable que demuestra por qué su poesía sigue viva y resonando con fuerza en el corazón de los lectores actuales.
Algunos libros de poesía de Alejandra Pizarnik:
Edición física recomendada para disfrutar de su obra lírica: