« Abre tus ojos de barro / tus ojos de cielo y de noche interrumpida »
Aldo Pellegrini · Alguien que despierta
Biografía y amplia selección de poemas de Aldo Pellegrini. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Aldo Pellegrini. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Abre tus ojos de barro tus ojos de cielo y de noche interrumpida tus ojos de alfombra, tus ojos pisoteados ábrete a la luz y ala sombra y a los vientos a la sombra negra que arrojan los cuerpos. Árbol de la ceguera, de las muertes, camino de las desapariciones, marchas hacia los ojos abiertos del tiempo hacia el agua pura del instante que corre cuando te detienes te tornas invisible cuando andas te destruyes sólo eres la sombra de la idea de ser pero con el hueco de tu mano ves todo por el hueco de tu mano te derramas, cuerpo ávido de caricias de atmósferas, mil veces impasible, mil veces tierno pero finalmente absorbido por la nada que corroe lentamente el agua del tiempo
En voz muy baja para poder atravesar la fragilidad de tu sueño te haré la revelación de las formas te contaré la belleza de lo que nunca se vive las maravillas que nacen imprevistas de la intensidad del ardor te enseñaré a caminar con firmeza en la oscuridad a iluminar la noche con los deseos a investigar el secreto inmortal las aventuras galantes alineadas por orden cronológico de la vigilia las borrará el sueño que busca la mujer que todos rechazan la mujer que enciende su espíritu caída en las maravillas del amor Yo despierto predico la absurda técnica de la irresolución inmóvil en voz muy baja te revelo que el mundo es una graciosa mentira inventada por el buen humor de los mártires.
Mírame busco en el fondo del pozo la cantárida dorada y para salvar a la noche asesino a los noctámbulos mírame hasta el agotamiento de las fuentes donde el temblor se deshace en la inmovilidad de tus ojos ¿desde qué día señalado por la ausencia de horas has dejado de creer en la noche? el amor es una forma de la maduración de los ríos es un pasatiempo vertiginoso al borde del abismo y tú has comenzado a caminar por la cuerda de mis sueños a embellecer la muerte de los pasos. Para que sólo tu luz me ilumine ordena que hoy sea el último día ordena que se derrumben las alturas arranca la blanca mancha del sol de otros ojos extraños que pasan. Mírame mírame en la luz de un universo sin mundos en la luz de esa aurora feroz mírame con tus dientes y a través de la espuma de océanos interminables que nos acechan.
Con paso tranquilo los transeúntes avanzan hasta el umbral de las pupilas amantes negros ahuyentan a los perros enfurecidos es la hecatombe de la lujuria que se agita detrás de los rostros demudados con paso tranquilo amantes policromos se cruzan en la alameda de la angustia en su alcándara el espectador perfecto estudia impasible las señales de vértigo el fuego latente de las vírgenes el semblante inmaculado de las puertas una voz se entreabre para mostrar su oscuro deseo el amante negro sube las escaleras arrebatado por la danza frenética las ventanas se cierran silencio de la noche de la carne los desconocidos se estrechan la mano una conversación interminable descansa en el extremo límite de la sombra desde la fría pupila los gimnastas ruedan por las escaleras destrozadas ¿cómo llegar hasta lo que de ti no se ve? ¿cómo hacer brotar el deseo ardiente de tu carne entreabierta? a sus pies los perros enfurecidos ladran ojos implacables en ellos se pierde el lenguaje de los deseos el ahorcado se balancea al eco de los ladridos buenas noches todo termina los perros aterrados huyen del horizonte ardiente y líquido palidece el vigor de los brazos ávidos una noche tranquila para el desconocido que se aleja una noche de olvido negro.
casa La casa es una sombra del vértigo que agita las manos de los moradores de la espera un único juguete la máscara delante del gato inexplicable el ente que detiene las horas la apacible inexistencia de la noche del tiempo vive la multitud en uno ¿a quién puede sorprender el gato inmóvil que contempla la espera? las sombras cubren el muro de la pequeña ausencia no existe la multitud no existe uno sólo las manos que se sumergen cada vez más en la sombra para beber con extraña avidez el cálido licor nocturno ¿a quién puede sorprender la visita de la pequeña ausencia envuelta en su repetido vértigo? la única vigilia de la máscara que despierta a los ausentes que detiene la hora del gato inexplicable un rayo de luz hace más profundas las sombras la casa cesa de girar la inmovilidad se arranca la máscara.
Nadie podrá olvidar la voz velada del arqueólogo en cuclillas buscando entre antiguas ruinas las huellas de la angustia de los siglos hundidas en la arena sólo prosperan las prostitutas petrificadas que conservan a través de los siglos un inagotable deseo de amor la voz velada y lejana busca lo viviente en lo muerto a la sombra de la voz la más deliciosa de las doncellas se desnuda de sus heridas piadosamente cae una noche rota piadosamente sopla sobre los antiguos mármoles el gran viento de los acoplamientos en cada instante nacen y mueren de un modo infinito seres invisibles que fecundan al tiempo la voz lejana llama al misterio derramado entre los monumentos arqueológicos una tempestad de mordiscos hace sangrar los mármoles sangre coagulada del tiempo inalcanzable sangre inalcanzable del vacío.
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« En voz muy baja / para poder atravesar la fragilidad de tu sueño »
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« tranquilo / los transeúntes avanzan hasta el umbral de las »
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