Adonis Ali Ahmad Said Esber

Selección antológica de la obra poética y versos inolvidables de Adonis Ali Ahmad Said Esber.

Antología lírica (15 poemas seleccionados)

Deseo

Si me abriera sus
brazos

un cedro,

entre las arboledas de honduras y de años.

Si me guardara

de las perlas y velas tentadoras.

Si yo tuviera sus raíces,

y se anclara mi rostro tras su triste corteza.

Me haría entonces nubarrones y rayos

en lontananza,

este país de confianza.

Mas todo ramo en las arboledas

de honduras y de años, viviendo yo,

es fuego sobre mi frente,

fuego de fiebre, de perdición,

que devora la tierra que me guarda.

De "Canciones de
Mihyar el de Damasco" 1961

Versión de Pedro Martínez Montávez

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Diálogo

¿Quién eres tú?

¿Qué luz, bajo los párpados,

te llora?

¿Dónde estuviste?

¡Enséñame lo que has escrito!

Yo no le respondí,

no podía decir ni una palabra.

Había roto todos mis papeles,

por no haber encontrado

estrellas en las nubes de la tinta-

¿Qué luz, bajo los párpados,

te llora?

Dime, ¿dónde estuviste?

Y no le respondí.

La noche era una choza beduina.

Las lámparas,

la gente de la tribu.

Y yo, tan solamente

un sol enflaquecido,

bajo el cual la ancha tierra

había cambiado de sitio las colinas.

Mientras el descarriado se encontraba

con el largo camino.

De "Canciones de
Mihyar el de Damasco" 1961

Versión de Pedro Martínez Montávez

Adonis Ali Ahmad Said Esber

El

extravío

Perdido, tiro mi rostro al polvo

y a la mañana,

lo arrojo a la locura.

Mis ojos son de yerba y son de incendio.

Mis ojos son banderas y emigrantes.

Perdido, tiro mi rostro al polvo

y a la mañana.

Nazco al fin del camino. Grito.

Y que griten conmigo el camino y el polvo.

¡Qué hermoso es que mi rostro, oh Dios,

se pierda en mí! ¡Qué hermoso que me pierda

yo, colmado de fuego!

¡Oh tumba! ¡Oh final mío

al comenzar la primavera!

De "Canciones de
Mihyar el de Damasco" 1961

Versión de Pedro Martínez Montávez

Adonis Ali Ahmad Said Esber

En

la sombra de las cosas

Yo prefiero quedar en
la penumbra;

quedarme en el secreto de las cosas.

Me gusta introducirme en las criaturas.

Errar como una idea.

Extraño como el arte.

Anónimo,

incierto

y olvidado.

Naciendo, nuevamente,

en cada día.

De "Canciones de
Mihyar el de Damasco" 1961

Versión de Pedro Martínez Montávez

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Espejo

de una pregunta

Pregunté y me dijeron:

la rama cubierta de fuego es un pájaro,

y me dijeron que mi rostro era una ola

y el rostro del mundo espejos,

suspiros de marinero y faro.

Y vine.

Tinta era el mundo en mi camino

y cada estremecimiento una frase.

No sabía que entre nosotros

había un puente de hermandad,

de pasos de fuego y profecía.

No sabía que mi rostro

era un barco navegando en una chispa.

De "El teatro y los espejos" 1988

Versión de María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Versión de María Luisa Prieto

Espejo del cuerpo del amante

Cada día, el cuerpo del amante

se disuelve en el aire,

se convierte en perfume,

gira, convoca a todos los perfumes

a que se reúnan en su lecho,

cubre sus sueños,

se evapora como incienso,

vuelve como incienso.

Sus primeros poemas son sufrimiento

de niño perdido en el torbellino de los puentes,

sin saber mantenerse en el agua

ni cruzarla.

De "El teatro y los espejos" 1988

Versión de
María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Homenaje a ella

...CUERPO-

la más bella morada de la imaginación.

Placer-

resurrección del cuerpo.

...Sus lágrimas-

arroyo en el que navega el deseo.

Mi mirada se pierde en las regiones de su cuerpo.

El
mayor océano

es el
cuerpo de una mujer enamorada.

Cuando me ve

su rostro se enciende.

Yo soy su fuego interno.

-El corazón del amante está entre sus labios.

El corazón de la amante está bajo su ombligo.

N o, no puede ver en la rosa

más que un cuerpo de mujer.

¿Por qué tu recuerdo no
me deja?

Ni el viento me escuchó

cuando dije: te quiero.

Se levanta en su cuerpo,

duerme en el cuerpo de ella.

La línea recta

es círculo en el amor.

El hombre para la mujer es un libro

que ella sólo puede leer con todo el cuerpo.

El perfume es el más bello traje

que puede vestir una mujer.

No entrarás en la noche del cuerpo

a menos que te entregues al sol de la locura.

Para el cuerpo, el presente

es la forma del tiempo.

Sé modesta, lengua.

Sólo el cuerpo puede escribir al cuerpo.

El perfume de mujer es creado:

para ser lecho y falo del aire.

Sueña, sueña-

dice la rosa marchita.

He visto a la mujer

que vio la golondrina

que creó la primavera:

eres tú.

De "Homenajes"
1988

Versión de María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Homenaje a ellos

¡QUE VELOZ es la bala!

No obstante, jamás llegará.

Están sentados-

sus pestañas son velas,

sus manos restos de navíos.

De vez en cuando

el cielo envía un ángel para visitarlos

mas éste se pierde por el camino.

Avanzo en su dirección.

Entre ellos, muerta, una mujer a la que amé.

Entre ellos, un niño que se parece a mí.

Aprenden el alfabeto de las olas

para leer las playas.

Tu pálida imagen

relumbra nuevamente en ellos:

¡Salve! Feminidad de la tierra.

Sin embargo...

No veo en sus heridas ninguna rosa

y las estrellas, sobre ellos, permanecen blancas.

Intentó cruzar la calle:

no pudo andar por la sombra

ni pudo andar por el sol

ni halló, entre ambos, camino.

El día se inclina,

el cielo se acurruca

y el sol

se contenta con ser bastón

para el viejo vendedor de fruta.

Se ahoga al recordar.

Se ahoga al intentar olvidar:

es un infierno que se devora.

El humo es tinta

que escribe el tiempo.

Calle-

templo que se apoya en las muletas de sus oraciones.

De las ventanas cuelgan espectros

que no son ni cuerpos ni ropajes.

Preguntad a la silente misa

que flota sobre los escombros.

El tiempo corre a mi lado

en una pesadilla que improvisa el camino.

La ceniza

que ha devorado a los muertos

no se acuerda de ninguno.

El cielo afirma que
desciende

y camina entre la gente.

Tal vez sea cierto

mas yo no lo veo.

Con hilos de rosa

amarraban la muerte

y la arrojaban al regazo del agua.

Despojos de figuras en el cuerpo del aire:

son los hijos del Líbano

que embellecen el libro de la tierra

y enmiendan el horizonte.

Si el mar envejeciera

elegirá Beirut como recuerdo.

A cada instante la ceniza demuestra

que es el palacio del futuro.

Desesperado,

hasta el aire se dispone

a tender el cuello a cualquier asesino.

Rebaños de sangre

pastan por la superficie de la tierra.

¿Cómo podrá cicatrizar esa herida?

¿Y cómo podría alumbrarse de otra?

De "Homenajes"
1988

Versión de María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Homenaje a la soledad

SOLEDAD - jardín

con un sólo árbol.

Desde la infancia

por este camino vamos

mi amigo el poeta y yo.

¡Qué extraño!

Sus pasos todavía vuelan con el polvo.

Mi amistad es para el narciso.

Mi amor es para otra flor

que no mencionaré.

Sediento

sólo me saciará

un agua que no puedo alcanzar.

El que no tengas secretos

también es un secreto.

Sé ausencia

para permanecer como pregunta.

Amo la lluvia

que ama la palidez de la tierra.

Si no actúas

más que para realizar aquello que deseas,

¡qué ínfimo es lo que haces!

Prefiero la traición de la palabra a la palabra,

que la fidelidad de la piedra a la piedra.

¿Tras la altura el descenso?

No lo creo-

Lo alto lleva siempre hacia lo más alto.

Lo que te dices a ti mismo

se lo dices al otro-

aunque no te lo propongas.

No conozco de lo que conozco

más que mi ignorancia

de lo que aún desconozco.

Dicen: lo fácil es imitar.

¡Ah! Si pudiera imitar al mar.

Siempre olvido lo que poseo

para poder liberarme

de lo que me posee.

El individuo es unidad de lo infinito.

La multitud es el infinito de la unidad.

A veces

el sol no puede alumbrarte

y una vela te alumbra.

Mi deseo- que mi
capacidad de deseo

sea mayor que mi capacidad

de realizar mis deseos.

Un hombre solo: un ala.

Una mujer sola: un ala rota.

Saldré de mi soledad

mas ¿para ir adónde?

Me pongo frente al espejo

no para mirarme

sino para asegurarme:

¿de verdad eso que veo soy yo?

El arco iris juró

vagar eternamente

porque perdió su primera casa.

Ayer , al despertarme,

vi al sol frotarse los ojos

en el cristal de mi ventana.

Afirmo que el sol es otra sombra,

mas no tengo pruebas.

Afirmo que la luna es otro fuego-

tengo muchas pruebas.

Mis días pasados tienen una tumba

sin cadáver.

¡Qué extraña es mi memoria!:

Un jardín repleto de toda clase de árboles

y no veo ni un sólo fruto.

Las palabras que
conozco se han tomado

en un bosque de tristeza.

A veces siento

que el abismo al que me asomo

no es lo bastante amplio para mis pasos.

Confieso mi error-

creo que era acertado.

Siempre que pregunto

me divido en dos:

mi pregunta y yo-

La pregunta busca respuesta,

yo busco otra pregunta.

¿Por qué aquella noche sentí

que el cielo era la guitarra de la noche

y las estrellas sus cuerdas rotas?

¿Será porque dormí solo?

Ahora sé por qué

alaban, a veces, a las tinieblas

los que no sueñan más que con la luz.

Escucho en las palabras campanadas

que anuncian mi tercer nacimiento.

Todo lo que no he escrito

lo he olvidado.

Y ahora es lo que me escribe.

Escribe-

esa es la vía suprema

para leerte a ti mismo

y escuchar al mundo.

Dale los buenos días a
tu camino

si quieres que el sol te acompañe.

Me rebelo contra la llama que me guía.

La llama a la que guío

se rebela contra mí.

Abro un lago para el olvido

y ahogo en él mi historia.

Demasiado tarde

para que seas tú mismo y para saber quién eres-

se te escapó la infancia.

Me das tu rostro,

te doy mis pensamientos.

El rugido es nuestra promesa:

puedes guiarme, mar.

Para ser hermano de la mañana

debes confraternizar con la noche.

¿Qué hacer por este cielo

que se marchita en mis hombros?

Para que ardan en ti los bosques de imágenes

basta con calentarte al fuego del sentido.

Al principio fue la pareja,

luego el primer pecado

que se llamó el solo,

el único.

Así escribiré la palabra pareja,

como si excavara una fuente,

y la pronunciaré

como si fuera a brotar agua.

Todo arde en tomo a él-

fuego en el aire,

fuego en el agua.

¿De dónde viene entonces este frío

que penetra en sus miembros?

Puedes protegerte contra todo

menos contra el tiempo.

De "Homenajes"
1988

Versión de María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Homenaje al claroscuro

MUJERES:

nubes que llueven lágrimas.

La vida es el elixir de la muerte.

Por eso la muerte no envejece jamás.

La desesperación tiene dedos

que no recogen

sino mariposas muertas.

Árboles-

pañuelos anudados a las caderas del horizonte

y brotes semejantes a senos.

Gaviotas-

chozas volantes

rodeadas de playas.

La luz no se defiende-,

La luz ataca

o se rinde.

La nube tiene
pensamientos.

El relámpago los dicta,

el trueno los transmite.

El mar no sabe bailar

ni dormir

más que desnudo.

Lo extraordinario es lo habitual-

dormido en el lecho de nuestros sueños.

El horizonte tiene muchas caras

con sus correspondientes ojos que lo miran.

La luz tiene muchos cuerpos

mas sólo posee una cara.

Amor- eternidad que dura un sólo instante.

Odio- instante que dura como si fuera eterno.

La norma es siempre

anomalía reiterada.

El mar está en perpetuo éxtasis.

Por eso jamás lo vemos de pie.

Donde estemos, estará el polvo-

incesante encuentro.

Donde estemos, estará el tiempo-

incesante despedida.

La playa usa el tiempo

para permanecer sentada.

Las olas usan el tiempo

para permanecer en movimiento.

El mar no tiene tiempo
de conversar con la arena:

está siempre ocupado en componer las olas.

Cielo- sombrero

lo bastante grande para todas las cabezas.

La nieve

es amiga del cansancio,

hermana de la vejez.

La nube no grita

ni habla,

mas lo dice todo.

Si el mar fuera bosque

las palabras serían pájaros.

El polvo es hermano del cuerpo

amigo del alma.

Lo efímero es lo que sorprendes.

Lo eterno es lo que te sorprende.

Todas las criaturas vienen a la muerte

salvo el hombre;

es la muerte quien viene a él.

La desesperación es costumbre,

la esperanza es invención.

La luz más lejana

nos es más próxima

que la oscuridad más cercana-

La distancia, generalmente, es leyenda.

La vida es quien dicta.

La muerte es su fiel escriba.

La alegría tiene alas

mas no tiene cuerpo.

La tristeza tiene cuerpo

mas no tiene alas.

Agua- eterno adolescente.

La piedra canta dormida.

La sombra de la rosa

es otra rosa marchita.

La oscuridad nace de rodillas,

la luz nace de pie.

La rosa es la estación del ojo,

su perfume, la estación del corazón.

El sueño es el único inocente

que no puede vivir

más que huyendo.

Escritura- casa inacabada

para esa familia errante: el alfabeto.

Las rocas no se interesan

por el canto de las aguas.

El invierno se alegra

cuando vuelve a casa

y lee la escritura del otoño.

A veces

le crecen las garras al campo

mientras espera el agua.

La palabra más pura desciende de la boca del cielo.

Aún así la llaman palabra caída.

Voz- alba de la palabra.

El sol tiene una casa

sin camino.

El cuerpo del sol es su luz-

El sol es una mujer desnuda*

aunque esté vestida.

Sí, la luz se prosterna

mas sólo ante otra luz.

El pensamiento siempre vuelve.

La poesía siempre viaja.

El mensaje de la rosa es su perfume.

Nos lo transmite susurrando.

El secreto es la casa más bella

pero no se puede habitar.

La bruma tiene un sólo ojo y un sólo pie

y no tiene manos-

La nube tiene un cuerpo entero.

El mar es un bosque que
danza.

La nube es un bosque que avanza.

Ola- guitarra

cuyas cuerdas son las playas.

Los pájaros rechazan cantar

en los campos que ignoran el silencio.

La nube es un libro

que el agua escribe para un sólo lector:

la tierra.

La espuma es la escritura de las olas.

Las playas son las hojas.

La luz es la certeza de la sombra.

La sombra es la ilusión de la luz.

Estrellas-

alfabeto que escribe el espacio.

La luz es un cuerpo

del que no vemos más que los brazos.

El agua es un cuerpo

del que no vemos más que el rostro.

La oscuridad nace paralítica,

la luz viaja desde que nace.

La luz es el cuaderno de la naturaleza,

escribe en él con tinta invisible.

La luz es como el niño en su lecho,

su única arma es su rendición.

El sol repite su luz

que es siempre nueva.

Ceniza- llanto de la llama,

risa del fuego.

Sólo el fuego llora riendo,

ríe llorando.

La mariposa es hilo de luz:

el fuego es su más bello vestido.

El sol nos precede

Sin moverse.

La luz sólo puede dormir

con el camisón de la oscuridad.

El agua es la infancia de la nube.

El desierto se fue lejos por amor al sol.

Así se quemó.

La playa es una almohada

en la que se reclinan las nubes.

El suelo tiene derecho

a confundir la hormiga con el trigo.

El meteoro cae

y la hoja cae.

Mas ¿cuál es su parecido?

¡Oh! Ignorancia de la luna

¡Oh! Su gloria vana.

No sabe conversar con
ninguna estrella.

No sabe leer ninguna palabra.

y la luz que se le atribuye

no es más que un traje prestado.

La nube es un traje

que ningún cuerpo puede vestir .

La ceniza tiene siempre mirada de despedida.

El fuego tiene siempre mirada de encuentro.

Dondequiera que el agua se instale

torna el lugar en lecho para tenderse.

Durmiendo, el agua camina.

Inválida, se levanta y trabaja.

Raramente canta el mar:

está creado para danzar.

Olas- misa de voces

que la mar eleva

para saludar al silencio de las rocas.

Ramas- vestidos para cuerpos

que son el propio aire.

Jardín- mujer

cuyo cuerpo es la tierra

y la hierba el vestido.

Hasta cuando se entristece,

el sol no puede vestirse más que de luz.

Oscuridad- tirana que cerca el espacio.

Luz- caballero que lo libera.

Rosa- barco que navega
por el aire

con un sólo pasajero: el perfume.

El perfume de la rosa la delata.

Todas las virtudes

Desean para sí tal delación.

Seguro que el propio sol

cuando deja este espacio

se retira a su casa

por equivocación.

Tú, que no amas la poesía-

tu muerte no será bella.

Es una suerte que la luz lea

y no escriba.

Si no, estaría ausente,

embelesada en la lectura de la oscuridad.

¿Es pecado el deseo?

Tal vez- a veces.

Mas el placer

es siempre casto.

*A diferencia del español, la palabra sol en árabe es femenina.

De "Homenajes"
1988

Versión de María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Homenaje al día y a la noche

EL DÍA cierra la verja de su jardín.

Se lava los pies y se pone el manto

para recibir a su amiga la noche.

El crepúsculo avanza lentamente.

En sus hombros hay manchas de sangre,

en sus manos una rosa,

casi marchita.

El alba avanza ruidosa.

Sus manos abren el libro del tiempo

y el sol pasa las páginas.

En el umbral del ocaso

el día rompe sus espejos

para conciliar el sueño.

Los días-

cartas que el tiempo escribe a los hombres

sin palabras.

Cada día

el sol alumbra a un niño

llamado mañana.

Su vida dura poco.

Los momentos son olas del tiempo.

Cada cuerpo es una playa.

El tiempo es viento

que sopla del lado de la muerte.

La noche abotona la camisa de la tierra.

El día la desnuda.

Es el alba-

En el balcón las flores se frotan los ojos.

En la ventana

ondean las trenzas del sol.

El día ve con las manos.

La noche ve con todo el cuerpo.

Si el día hablara,

anunciaría la noche.

Apacible es la mano de la noche

en las trenzas de la melancolía.

El invierno es soledad,

el verano migración.

Entre ambos, la primavera es un puente.

Sólo el otoño se adentra en todas las estaciones.

El tiempo es una montaña

donde habitan el día y la noche.

El día asciende,

la noche desciende.

El día no sabe dormir

más que en el regazo de la noche.

La luna vela

en el balcón de la noche.

Se le concedió a mi tristeza

ser una continua noche.

El pasado,

lago para un solo nadador:

el recuerdo.

La luz- vestido

que a veces teje la noche.

El crepúsculo- única almohada

en la que se abrazan el día y la noche.

La luz sólo actúa despierta.

La oscuridad sólo actúa dormida.

Los sueños de la noche son hilos con los que tejemos

los trajes del día.

De "Homenajes"
1988

Versión de María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

Homenaje

al viento y a
los árboles

DESNUDO,

el viento se pasea.

Si el espacio llorase,

como pretende la nube,

el viento sería una historia de lágrimas.

Arbol-*

feminidad del viento.

En el polvo toco

los dedos del viento.

En el viento leo

la escritura del polvo.

El camino no puede avanzar de verdad

más que a través de un viento dialogante

con su propio polvo.

El polvo tiene un cuerpo

que no baila sino con el viento.

El aire- único amante

que duerme con el fuego

en la misma túnica.

El viento posa la mano derecha

en el hombro de la rosa

y se mete la izquierda en el bolsillo:

Viento- ladrón de perfume.

El viento no cosecha más que ceniza

y trabaja

como si no conociera más que la siembra.

¡Viento!-

Establo en la ciudad

caballo en la aldea.

...música que viene de árboles

tañidos por el viento.

El sol es más ordenado que el aire.

El aire es más justo que el sol.

El viento no firma

las cartas que escribe.

La lluvia es el bastón del aire,

el aire es el columpio de la lluvia.

Nubes- libros

que el viento desgarra.

Espacio- mar oscilante.

cuyas olas son el aire.

El polvo lee lo que no
ve.

El viento dice lo que no sabe.

El viento es el dialecto

en la naturaleza.

La luz es la lengua culta.

Todo tiene un trono donde sentarse,

salvo el viento:

él es su propio trono.

El aire-

único amante

con quien baila la rama

mientras ella se dispone a acostarse

con otro amante.

El fuego dijo: proclamaré a la ceniza albacea.

La ceniza dijo: no escribiré mi testamento.

El viento dijo: yo seré el testigo.

Vientos- cuerpos que caminan

con pies invisibles

como de ángeles.

El viento es la cuerda que flota en el espacio

y es a la vez el artista y la música.

Viento- palabra confusa que murmura

el silencio cósmico.

El viento enseña silencio

aunque no cese de hablar.

El viento está repleto de órganos.

Los órganos estén repletos de gente.

Viento- espiración del
espacio.

Danza es el viento

y todas las cosas

salones de baile.

El árbol pregunta a sus ramas

mas le responde el viento.

Árboles...

libros hojeados por el viento.

Cuando el aire se asoma

las ramas compiten

en estirar el cuello.

Humo- siembra

que sólo puede cosechar

la hoz del viento.

Aire- pañuelo de la hierba.

Los árboles tienen sueños

que sólo se despiertan

en la almohada del viento.

Pasos del viento-

campanas que dejan el espacio

en velación perpetua.

Hoy,

triste por el aire enfermo,

la adelfa no ha bailado.

Camino- caravana de
rosales

cuyas ramas portan

un palanquín rojo.

La polvareda siempre cambia de forma

para saludar a su amado,

el viento.

Al árbol le gusta entonar canciones

que el viento no recuerda.

Oigo campanas de polvo

colgadas tristemente

al cuello del viento.

Viento- puerto único,

movimiento perpetuo

hacia lo desconocido.

*A diferencia del español, la palabra árbol en árabe es femenina.

De "Homenajes"
1988

Versión de María Luisa Prieto

Adonis Ali Ahmad Said Esber

La

herida

I

La hoja dormida bajo el viento

es un barco para la herida.

El tiempo perecedero es la gloria de la herida,

y el árbol que sube por nuestras cejas

es un lago para la herida.

La herida está en los puentes

cuando se alarga la tumba,

cuando se alarga la paciencia

entre los bordes de nuestro amor y nuestra muerte.

La herida es un gesto.

Está en las travesías.

II

A la lengua de timbres asfixiados

yo le otorgo la voz de la herida.

A la piedra que viene de lejos,

al mundo seco, a la aridez,

al tiempo transportado en camilla de hielo,

le enciendo el fuego de la herida.

Y cuando la historia arda en mis vestidos

y las uñas azules crezcan en mi libro.

Cuando le grite al día:

¿quién eres tú?,

¿quién te ha arrojado en mis cuadernos

y en mi tierra virgen?,

notaré cómo brillan en mis cuadernos

unos ojos de polvo.

Oiré decir a alguien:

Yo soy esa herida que comienza a crecer

en tu historia pequeña.

III

Te he llamado nube,

¡oh herida y paloma del adiós!

Te llamé pluma y libro.

Y es ahora cuando empiezo a dialogar

con la lengua hundida

en las islas viajeras,

en el archipiélago de la vieja caída.

Es ahora cuando enseño a dialogar

al viento y las palmeras,

¡oh herida y paloma del adiós!

IV

Si en el país de los espejos y los sueños

tuviera un puerto.

Si poseyera un barco

y los restos de un pueblo.

O una ciudad tuviera

en el país del llanto y de los niños.

Haría con todo ello

una limpia canción para la herida.

Aguda como flecha

que traspasara árboles,

piedras y firmamentos.

Tan tierna como el agua.

Igual que la invasión,

desafiante,

atónita.

V

Llueve sobre nuestros desiertos,

¡oh mundo engalanado del sueño y la nostalgia!

Llueve, y agítanos, a nosotros, que somos

palmeras de heridas.

Y pártenos dos ramos

de un árbol enamorado del silencio de la herida,

de un árbol que vele sobre la herida

con las cejas y las manos arqueadas.

¡Oh mundo engalanado del sueño y la nostalgia!

¡Oh mundo que me cae sobre la frente!,

como la herida dibujado.

No te acerques, la herida

está más cerca que tú.

No me tientes, la herida

es más bella que tú.

Y esa magia lanzada por tus ojos

sobre los reinos últimos

ha sido sobrepasada por la herida.

La pasó, sin dejar una vela seductora,

sin dejarle una isla siquiera.

De "Canciones de
Mihyar el de Damasco" 1961

Versión de Pedro Martínez Montávez

Adonis Ali Ahmad Said Esber

La perdición

La perdición, la
perdición...

La perdición nos salva y guía nuestros pasos.

La perdición es resplandor,

y el resto, máscara.

La perdición nos unifica con nuestros semejantes.

La perdición cuelga de nuestras visiones

el rostro de los mares.

La perdición es esperar.

De "Canciones de
Mihyar el de Damasco" 1961

Versión de Pedro Martínez Montávez

Adonis Ali Ahmad Said Esber

La única tierra

Habito estas palabras
vagabundas.

Vivo, y sólo mi rostro me acompaña.

Mi rostro:

mi camino.

Con tu nombre.

Contigo, ¡oh tierra mía!,

que, encantada,

te alargas.

Tú sola.

Con tu nombre,

¡oh muerte!,

¡amigo mío!

De "Canciones de
Mihyar el de Damasco" 1961

Versión de Pedro Martínez Montávez

Adonis Ali Ahmad Said Esber

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