Poesía Universal

Abelardo Linares

Biografía y amplia selección de poemas de Abelardo Linares. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....

Biografía lírica

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Biografía y amplia selección de poemas de Abelardo Linares. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.

Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.

Lírica y Versos

Poemas de Abelardo Linares

9 poemas seleccionados
1.

A unos ojos

Tan cargada de vida está la verde

		absenta de tus ojos cuando hablas,

		que emborracha mirarte, y tanto frío

		puede albergarse en ellos, que se hiela

		mi pecho si me miras. Soy apenas

		quien teme y quien desea. No me mires

		si es tan sólo por juego o por despecho,

		pues abrasa la llama que en mí prendes

		con apenas volver a mí tus ojos.

		Pero si sólo es juego o es despecho,

		en esa luz de súbito relámpago

		que enciende tantas veces tu mirada,

		quiero quemarme así si así me miras,

		pues no existe el ayer ni importa el luego.


		De 
		"Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España
2.

Anatomía de la melancolía

Alegra el 
		corazón haber vivido,

		y no importa del todo que el pasado

		no sea ya otra cosa que pasado.

		Si nos quemó la llama del vivir,

		su huella es una herida hecha de orgullo

		y de melancolía. Pues vivimos

		una vez como nadie (ni siquiera

		nosotros mismos) vivirá de nuevo.

		Ese desvalimiento, esa tristeza

		que da sentir pasado lo pasado,

		es nuestra condición, la misteriosa

		ley que, a nuestro pesar, ha de cumplirse

		como si fuera el precio de la vida.

		¿y cuál si no es el precio de la vida

		sino seguir viviendo aunque sepamos

		que la parte mejor ya nos fue dada?

		Pero si hay dignidad en la memoria

		y admitimos que no fue un precio injusto

		el que debió pagar nuestro deseo,

		se alegra el corazón de haber vivido

		al conocerse brasa de esa llama

		por la que ardió en el tiempo. Y ahora sabe,

		al fin, aunque lo tema, que le aguarda.

		

		De "Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España
3.

Bajo

las luces rojas

		

		Sus cuerpos bajo aquella luz rojiza,

		su desnudo irreal entre la rasa niebla.

		Fosforescía el cuarto, altas paredes

		con blancos azulejos. Pensé: es un hospital,

		quizás la habitación de revelado

		de un amigo fotógrafo. Pero aquellas dos lunas

		gemelas en un cielo azul cobalto

		eran de otra galaxia, y miré el firmamento

		y no reconocí ninguna estrella

		que antes que yo miraran otros ojos humanos.

		Era un bárbaro rito el que cumplían

		ante mí aquellos cuerpos. Pude apenas saber

		de una desolación y una belleza

		que el deseo no nombra, y sentí que espiaba

		el fondo más secreto de mí mismo.

		Goce o dolor, su voz se rompía en mi pecho,

		aunque al oído fuera indescifrable.

		Mirándose a los ojos durmieron en su abrazo.

		Ciego ascendía un sol agonizante

		Y era fría su luz en el alba indecisa.

		Bajo aquella luz roja, en un mundo ya muerto

		como yo mismo vi borrarse a los amantes.

		

		De "Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España
4.

El café con espejos

Era un café y estábamos charlando.

		Un extraño café de gigantescas sillas

		con unos veladores diminutos.

		A nuestro alrededor rostros borrosos

		o, más exactamente, unos hombres sin rostro;

		y así no me extrañó todo el silencio

		de aquel local de espejos infinitos.

		No puedo recordar de qué charlaba,

		pero sí mi alegría y la viveza,

		sin duda exagerada, de mis gestos.

		Él me dejaba hablar, indiferente

		a toda la pasión que había en mis palabras.

		De repente me dijo con voz bronca:

		¿Y tú que harás ahora que estás muerto?

		Al principio no supe comprenderle,

		tan estúpido aquello, tan falto de sentido,

		y volví la cabeza. En los espejos

		quise mirar mi rostro, pero era el de mi padre

		el que veía en ellos. ¿Al fin te has dado cuenta?

		¿De qué?, le pregunté. De que eres un sueño,

		hijo mío.


		De 
		"Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España
5.

El

extraño

		

		Alguien está a la puerta de mi casa.

		Me he levantado en medio de la noche

		y le espío a través de los visillos.

		Alguien llama al portal, llama a mi casa,

		y yo escucho sus golpes sin abrirle.

		Hay alguien en la calle que se oculta

		en la noche sin luna y que me llama,

		alguien que no conozco, alguien extraño.

		¿Por qué entonces me inquieta su presencia?

		¿Cómo sabré que es a mí a quien llama

		si no es por mi temor, por esta angustia

		irreal como un sueño, inexplicable?

		Sí, quizás es un sueño y nadie llama,

		o es un sueño y yo mismo soy quien llamo

		a una puerta que nadie ha de abrir nunca,

		pues la cierra el temor y él es la llave.

		Miro afuera y no puedo ver su rostro.

		Miro hacia arriba y veo los visillos

		y una sombra tras ellos que se oculta.

		Solamente una sombra.
6.

En

la mañana del mundo

		

		Apenas la caricia de tu mano.

		Mi piel es de cristal cuando me tocas.

		¿Qué apaciguada luz, qué temblor hecho brasa

		se deslíe en mis ojos si me miras?

		¿Dónde hiere tu risa y por qué hiere

		si con ella me abres la mañana del mundo?

		Tu existir me hace un dios y tú me creas.

		No hay mayor claridad ni otro misterio.

		

		De "Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España
7.

Inmensidad

de la noche

		

		En medio de la noche surge a veces

		una pregunta, y la noche se agranda,

		y es inmensa la noche hasta la angustia.

		Como un barco sin luces, silencioso,

		surca así nuestro cuarto tanta sombra

		que parece sin límites el mundo.

		Nos rodea el vacío, es agua oscura

		más densa aún que la sangre. Nada se oye,

		tan sólo un chapoteo de hondo cieno

		allá en lo más profundo de ese agua:

		es nuestro corazón. Pero la noche

		no cesa de crecer y ya es un ojo

		de insoportable desnudez que mira

		nuestro terror. Y es esa la pregunta,

		y la noche lo sabe y mira entonces

		(sólo a veces) el desvalido ser

		que somos, con ternura, y vuelve el sueño.

		Y la infinita gruta que es el universo

		de nuevo resplandece.


		De 
		"Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España
8.

La sombra

La calle estaba oscura, había llovido

		y brillaba la luna en el asfalto.

		Una sombra sin sombra me detuvo

		impidiéndome el paso. Oí su voz,

		de un helado metal que no era humano,

		preguntarme ¿qué buscas, di, qué buscas?

		Permanecí ante ella silencioso.

		¿Qué buscas, di, qué buscas?, repetía,

		la angustia y la mentira son la clave,

		apréndelo (me dijo), aún no es tarde.

		¿Por qué quieres pasar?, ¿dime qué buscas?

		Pero no respondí. Sin decir nada,

		abrí las negras puertas de mi pecho

		y fue mi cuerpo uno con el mundo.

		Sombra sin bulto era aquella sombra

		y le tuve piedad como a algo vivo.

		En la abrasada luz que eran sus ojos

		detuve mi mirada un solo instante.

		¿Qué buscas, di, qué buscas? Me decían

		aún sus ojos ciegos. Nada busco,

		le contesté por fin. Se hundió en la noche

		de mis ojos aquella extraña sombra

		de la que nada supe. Me aguardaba

		una infinita calle toda a oscuras.

		Oí mis pasos y descansé en mi sueño.

		

		De "Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España
9.

La visita del arcángel

Verte, como tras niebla, vuelto el rostro,

		oculta la cabeza entre las sombras,

		y vislumbrar el suelo ajedrezado,

		los hondos muros blancos, la ventana

		y tras ella el paisaje, una alta torre

		guardando la ciudad que ciñe un muro,

		los azules, los verdes, los dorados,

		tan exactos que niegan la distancia.

		Pisar el mármol frío y acercarme

		al sitial donde aguardas silenciosa.

		Querer cerrar los ojos y estar lejos,

		y sentir que mi pulso se acelera

		y que fallan mis piernas, y mirarte,

		mirarte sin embargo cuando giras

		tu rostro envuelto en luz que no es del mundo

		hacia mí que te hablo. Y comprender

		con estupor y asombro quiénes somos,

		pues reconozco al fin cuál es mi sueño,

		y sabiendo cumplido mi destino,

		y, extendidas mis alas, regresar a lo alto.


		De 
		"Espejos" 1986 - 1991

		Pre-Textos, 1991 Valencia-España

Versos y pensamientos de Abelardo Linares

4 citas
« Tan cargada de vida está la verde / absenta de tus ojos cuando hablas, »
Abelardo Linares · A unos ojos
« Alegra el / corazón haber vivido, »
Abelardo Linares · Anatomía de la melancolía
« las luces rojas / Sus cuerpos bajo aquella luz rojiza, »
Abelardo Linares · Bajo
« Era un café y estábamos charlando. / Un extraño café de gigantescas sillas »
Abelardo Linares · El café con espejos
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