« Tan cargada de vida está la verde / absenta de tus ojos cuando hablas, »
Abelardo Linares · A unos ojos
Biografía y amplia selección de poemas de Abelardo Linares. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica....
Biografía y amplia selección de poemas de Abelardo Linares. Antología de la poesía hispanoamericana. Poesía sensual perdurable y romántica.
Poesía del siglo de oro. Traducciones poéticas. Archivos sonoros.
Tan cargada de vida está la verde absenta de tus ojos cuando hablas, que emborracha mirarte, y tanto frío puede albergarse en ellos, que se hiela mi pecho si me miras. Soy apenas quien teme y quien desea. No me mires si es tan sólo por juego o por despecho, pues abrasa la llama que en mí prendes con apenas volver a mí tus ojos. Pero si sólo es juego o es despecho, en esa luz de súbito relámpago que enciende tantas veces tu mirada, quiero quemarme así si así me miras, pues no existe el ayer ni importa el luego. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
Alegra el corazón haber vivido, y no importa del todo que el pasado no sea ya otra cosa que pasado. Si nos quemó la llama del vivir, su huella es una herida hecha de orgullo y de melancolía. Pues vivimos una vez como nadie (ni siquiera nosotros mismos) vivirá de nuevo. Ese desvalimiento, esa tristeza que da sentir pasado lo pasado, es nuestra condición, la misteriosa ley que, a nuestro pesar, ha de cumplirse como si fuera el precio de la vida. ¿y cuál si no es el precio de la vida sino seguir viviendo aunque sepamos que la parte mejor ya nos fue dada? Pero si hay dignidad en la memoria y admitimos que no fue un precio injusto el que debió pagar nuestro deseo, se alegra el corazón de haber vivido al conocerse brasa de esa llama por la que ardió en el tiempo. Y ahora sabe, al fin, aunque lo tema, que le aguarda. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
las luces rojas Sus cuerpos bajo aquella luz rojiza, su desnudo irreal entre la rasa niebla. Fosforescía el cuarto, altas paredes con blancos azulejos. Pensé: es un hospital, quizás la habitación de revelado de un amigo fotógrafo. Pero aquellas dos lunas gemelas en un cielo azul cobalto eran de otra galaxia, y miré el firmamento y no reconocí ninguna estrella que antes que yo miraran otros ojos humanos. Era un bárbaro rito el que cumplían ante mí aquellos cuerpos. Pude apenas saber de una desolación y una belleza que el deseo no nombra, y sentí que espiaba el fondo más secreto de mí mismo. Goce o dolor, su voz se rompía en mi pecho, aunque al oído fuera indescifrable. Mirándose a los ojos durmieron en su abrazo. Ciego ascendía un sol agonizante Y era fría su luz en el alba indecisa. Bajo aquella luz roja, en un mundo ya muerto como yo mismo vi borrarse a los amantes. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
Era un café y estábamos charlando. Un extraño café de gigantescas sillas con unos veladores diminutos. A nuestro alrededor rostros borrosos o, más exactamente, unos hombres sin rostro; y así no me extrañó todo el silencio de aquel local de espejos infinitos. No puedo recordar de qué charlaba, pero sí mi alegría y la viveza, sin duda exagerada, de mis gestos. Él me dejaba hablar, indiferente a toda la pasión que había en mis palabras. De repente me dijo con voz bronca: ¿Y tú que harás ahora que estás muerto? Al principio no supe comprenderle, tan estúpido aquello, tan falto de sentido, y volví la cabeza. En los espejos quise mirar mi rostro, pero era el de mi padre el que veía en ellos. ¿Al fin te has dado cuenta? ¿De qué?, le pregunté. De que eres un sueño, hijo mío. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
extraño Alguien está a la puerta de mi casa. Me he levantado en medio de la noche y le espío a través de los visillos. Alguien llama al portal, llama a mi casa, y yo escucho sus golpes sin abrirle. Hay alguien en la calle que se oculta en la noche sin luna y que me llama, alguien que no conozco, alguien extraño. ¿Por qué entonces me inquieta su presencia? ¿Cómo sabré que es a mí a quien llama si no es por mi temor, por esta angustia irreal como un sueño, inexplicable? Sí, quizás es un sueño y nadie llama, o es un sueño y yo mismo soy quien llamo a una puerta que nadie ha de abrir nunca, pues la cierra el temor y él es la llave. Miro afuera y no puedo ver su rostro. Miro hacia arriba y veo los visillos y una sombra tras ellos que se oculta. Solamente una sombra.
la mañana del mundo Apenas la caricia de tu mano. Mi piel es de cristal cuando me tocas. ¿Qué apaciguada luz, qué temblor hecho brasa se deslíe en mis ojos si me miras? ¿Dónde hiere tu risa y por qué hiere si con ella me abres la mañana del mundo? Tu existir me hace un dios y tú me creas. No hay mayor claridad ni otro misterio. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
de la noche En medio de la noche surge a veces una pregunta, y la noche se agranda, y es inmensa la noche hasta la angustia. Como un barco sin luces, silencioso, surca así nuestro cuarto tanta sombra que parece sin límites el mundo. Nos rodea el vacío, es agua oscura más densa aún que la sangre. Nada se oye, tan sólo un chapoteo de hondo cieno allá en lo más profundo de ese agua: es nuestro corazón. Pero la noche no cesa de crecer y ya es un ojo de insoportable desnudez que mira nuestro terror. Y es esa la pregunta, y la noche lo sabe y mira entonces (sólo a veces) el desvalido ser que somos, con ternura, y vuelve el sueño. Y la infinita gruta que es el universo de nuevo resplandece. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
La calle estaba oscura, había llovido y brillaba la luna en el asfalto. Una sombra sin sombra me detuvo impidiéndome el paso. Oí su voz, de un helado metal que no era humano, preguntarme ¿qué buscas, di, qué buscas? Permanecí ante ella silencioso. ¿Qué buscas, di, qué buscas?, repetía, la angustia y la mentira son la clave, apréndelo (me dijo), aún no es tarde. ¿Por qué quieres pasar?, ¿dime qué buscas? Pero no respondí. Sin decir nada, abrí las negras puertas de mi pecho y fue mi cuerpo uno con el mundo. Sombra sin bulto era aquella sombra y le tuve piedad como a algo vivo. En la abrasada luz que eran sus ojos detuve mi mirada un solo instante. ¿Qué buscas, di, qué buscas? Me decían aún sus ojos ciegos. Nada busco, le contesté por fin. Se hundió en la noche de mis ojos aquella extraña sombra de la que nada supe. Me aguardaba una infinita calle toda a oscuras. Oí mis pasos y descansé en mi sueño. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
Verte, como tras niebla, vuelto el rostro, oculta la cabeza entre las sombras, y vislumbrar el suelo ajedrezado, los hondos muros blancos, la ventana y tras ella el paisaje, una alta torre guardando la ciudad que ciñe un muro, los azules, los verdes, los dorados, tan exactos que niegan la distancia. Pisar el mármol frío y acercarme al sitial donde aguardas silenciosa. Querer cerrar los ojos y estar lejos, y sentir que mi pulso se acelera y que fallan mis piernas, y mirarte, mirarte sin embargo cuando giras tu rostro envuelto en luz que no es del mundo hacia mí que te hablo. Y comprender con estupor y asombro quiénes somos, pues reconozco al fin cuál es mi sueño, y sabiendo cumplido mi destino, y, extendidas mis alas, regresar a lo alto. De "Espejos" 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España
« Tan cargada de vida está la verde / absenta de tus ojos cuando hablas, »
« Alegra el / corazón haber vivido, »
« las luces rojas / Sus cuerpos bajo aquella luz rojiza, »
« Era un café y estábamos charlando. / Un extraño café de gigantescas sillas »
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