« Como hijo del pueblo, nunca podré olvidar que el único título que poseo es su voluntad. »
Benito Juárez · Ortega (2013), p. 1942
Benito Pablo Juárez García (San Pablo Guelatao, Oaxaca; 21 de marzo de 1806 – Ciudad de México, 18 de julio de 1872) fue un político y presidente de México.
« Como hijo del pueblo, nunca podré olvidar que el único título que poseo es su voluntad. »
« En ocasiones el enemigo nos enseña dónde está el vado del río. »
« En política, la línea recta es la más corta. »
« La democracia es el destino de la humanidad futura; la libertad, su indestructible arma; la perfección posible, el fin donde se dirige. »
« La respetabilidad del gobernante le viene de la ley y de un recto proceder, y no de trajes ni de aparatos militares propios para los reyes de teatro. »
« Los gobiernos civiles no deben tener religión. »
« Los hombres no son nada, los principios lo son todo. »
« Más vale una guerra que dos guerras. »
« Nadie sabe hoy lo que mañana podrá ser el hombre más oscuro. »
« No reconozco fuente de poder más pura que la opinión pública. »
« Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos, no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala. »
« El gobierno tiene el sagrado deber de dirigirse a la nación, y hacer escuchar en ella la voz de sus más caros derechos e intereses. »
« Desearía que el protestantismo se mexicanizara conquistando a los indios; éstos necesitan una religión que los obligue a leer y no les obligue a gastar sus ahorros en cirios para los santos. »
« Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios propios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará. »