« Ah! no señores, si es exacto que en el mundo material nada se pierde porque todo se transforma, convirtiéndose en impulsión, en calor o en luz, cuan cierto es, que en la vida de los pueblos no hay sacrificios estériles ni energías morales perdidas y sin reflejo. El movimiento revolucionario de Julio, ineficaz para modificar en los hechos y en el sentido de sus reclamaciones la política argentina, ha operado y obra permanentemente como un apercibimiento para los gobiernos, como un ejemplo, una amenaza y un estímulo para las virilidades de la opinión! »
Vicente Carmelo Gallo