« Aunque la belleza estuviese encerrada bajo veinte cerrojos, para facilitarse entrada, el amor acabaria por quebrarlos todos. »
Venus y Adonis (Shakespeare)
Venus y Adonis es un poema de William Shakespeare escrito en 1592 y publicado en 1493.
« Aunque la belleza estuviese encerrada bajo veinte cerrojos, para facilitarse entrada, el amor acabaria por quebrarlos todos. »
« De noche es cuando vé mejor el deseo. »
« El amor alegra como el rayo de sol después de la tempestad; la lujuria, por el contrario, entristece como la tempestad después del sol. La dulce, primavera del amor conserva perenne frescura; el invierno de la lujuria se anticipa mucho a su estío. El amor nunca se sácia; la lujuria muere de náuseas; el primero es todo verdad, la última, un conjunto de pérfidas mentiras. »
« El amor es un espíritu, fuego todo él, que exento de gravedad, en vez de bajar, tiende a elevarse. »
« El amor es un fuego que debe apagarse prontamente; pues si dá llama, prende fuego al corazón. »
« El amor instituye sus fiestas donde dos se encuentran a solas. »
« El dolor tiene dos lenguas, y ninguna mujer, hasta ahora, ha sabido hacer uso de ambas, sin saber como diez mujeres. »
« El infortunio es humillado generalmente, y en su depresión, nadie la tiende la mano. »
« Frases duras y miradas severas no deben ahuyentar al que ama; pues las rosas tienen espinas, y sin embargo se cojen. »
« La belleza no debe ajarse en capullo; las flores delicadas que no se cojen a tiempo, se marchitan y mueren muy pronto. »
« La pasión no desmaya como un lívido cobarde; por el contrario, insiste más, cuando su bien es más difícil. »
« Las horas de los amantes son largas, aunque parezcan cortas. Si gozan de un mútuo contento, se imaginan que los demás disfrutan de la misma satisfacción y comparten igual placer. Sus largas historias, hartas veces referidas, acaban sin auditorio y jamás tienen fin. »
« Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados. »
« Los fines inesperados se alcanzan ordinariamente a fuerza de temeridad, sobre todo en amor, en que la licencia vá a menudo más allá del permiso. »
« Una corriente detenida desborda con ímpetu extraordinario. Lo propio puede decirse del dolor comprimido: un libre y verbal desahogo, templa el fuego del amor; mas si los labios llegan a enmudecer, el alma está perdida, su esperanza desaparece. »
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