« El diablo no es tonto. Puede hacer sentir a los hombres acerca del cielo de la manera como deberían sentir respecto al infierno. Puede hacerles temer los medios de la gracia en una forma tal como temen al pecado. Y lo hace así, no a la luz, sino en la oscuridad; no con realidades, sino con sombras; no con claridad y sustancia, sino con sueños y engendros de psicosis. Los hombres son tan pobres de entendimiento que unas pocas cosquillas bajo su espina dorsal serán bastante para alejarlos de descubrir la verdad. [p. 33 cap. 1] Incluso los católicos, miles de católicos de todas partes, tienen la consumada audacia de llorar y quejarse de que Dios no oye sus oraciones de paz, cuando ellos han olvidado no sólo Su voluntad, sino los dictados ordinarios de la razón natural y prudencia y permiten que sus hijos crezcan según las normas de una civilización de hienas. »
Thomas Merton