« Para nosotros los japoneses, ya estaba completamente claro que nuestro país tendría que afrontar una gravísima crisis, a menos que, de una manera u otra, lográramos hacer intervenir elementos que fueran capaces, por sí solos, de cambiar radicalmente la situación. Así, pues, era muy natural que, en semejantes circunstancias, los combatientes nipones estuvieran dispuestos a sacrificar sus vidas por el Emperador y la patria. »
Rikihei Inoguchi