« El mayor Stede Bonnet no se atrevió a negarse. Lo aligeraron de su cuchillo y de su trabuco. Prestó juramento sobre el hacha (pues Barbanegra no podía soportar la vista de una Biblia), y le asignaron su ración de galleta y de ron, con su parte de futuro botín. Nunca habría imaginado el mayor que la vida de los piratas estuviese tan reglamentada. »
Piratería