« Estamos ante una situación de proxenetismo reproductivo. Una industria de explotación reproductiva que en Ucrania ha encontrado un mercado low cost. Es una vergüenza absoluta. Los padres y madres que compran bebés en Ucrania y las zonas limítrofes pagan entre 40.000 y 60.000 euros por cada criatura, frente a los 120.000-150.000 dólares que se pagan en Estados Unidos o Canadá por la compra de bebés. »
Nuria Coronado Sopeña