« —Bueno, Nasrudín. Sé que has perdido a tu único burro. La vida puede ser difícil sin él. Pero no estés tan triste hermano.
—¿Parezco triste?
—"Sí, muy triste... Mucho más triste que cuando murió tu esposa". [...]
—“Es que entonces todos vosotros me animábais diciendo “No estés tan triste, hermano Nasrudín. Te conseguiremos una nueva esposa”. Pero ahora, ya ves, nadie me ofrece un burro para reemplazar el que perdí. »
Nasreddin