« [Con la victoria de la Segunda República Española], dentro de cada partido las mujeres habían luchado, lógicamente, por sus ideas, desmontando, además la vieja idea de que no estaban preparadas para el ejercicio de los derechos políticos. La lucha de las mujeres de derechas y de izquierdas era un ejemplo, por lo tanto, de la democracia, para Huici. Después de estas afirmaciones en defensa de la mujer, nuestra autora hacía otra interpretación y en clave de izquierdas. Así, consideraba que los partidos de la derecha no querían de la mujer más que su voto, y un voto que calificaba de sumiso, para volver a colocarla en el encierro, en sus casas hasta la próxima consulta electoral. Aún suponiendo esa pasividad femenina los partidos de izquierda, y mucho menos los marxistas, podían aceptar ese plan. »
Matilde Huici