« En ambos existe el deseo de conocer, de saber, pero en la mujer domina el afán de conocer las cosas que la rodean, los detalles, los hechos aislados que impresionan su fantasía, degenerando este afán de saber, cuando no tiene alimento sano y adecuado, en frívola curiosidad; y el hombre, como hemos dicho, prefiere los conocimientos de orden general y en particular la ciencia. »
Matilde García del Real y Álvarez Mijares