« Alrededor del año 2011 recién estábamos con las experiencias Facebook, muy pocas personas tenían conocimiento de otras plataformas. Había muy poca concientización sobre la protección de datos personales, por ejemplo, también estaba muy presente la sobreexposición de nuestras vidas en las redes sociales. Todo esto llevó a pensar de qué manera regular y proponer normativas a nivel nacional, que ampararan todo lo que ya veníamos sufriendo en este momento. Así es como nace la fundación Activismo Feminista Digital, primero detectando que los comportamientos violentos en Internet no eran aislados: respondían a una mecánica, había detrás de cada comportamiento una métrica que se podía reconocer, razón por la cual empezamos nosotras a nominar todo esto dentro de lo que es la violencia de género digital. »
Marina Benítez Demtschenko