« En [mis obras] faltará mucho para la perfección; pero el sexo, y las continuas ocupaciones, y no vulgares penas que acompañan mi situación, no me han permitido limarlas con más escrupulosidad [...]. Ni ambiciono una gloria extraordinaria, ni puedo resolverme a creer con tanta injusticia en mis compatriotas, que dexen de tolerar los defectos que haya en mis composiciones con la prudencia que juzgo merece mi sexo. Si me engaña esta esperanza: estoy bien segura de que la posteridad no dexará acaso de dar algún lugar en su memoria á este libro, y con esto al menos quedarán en parte premiadas las tareas de su autora. »
María Rosa de Gálvez