« La mujer no pide el voto para abandonar por las ocupaciones político-sociales los sagrados deberes que como esposa, madre y guardadora del hogar le son de antiguo privativos. Ciertamente que la mujer que se halle libre de determinadas obligaciones podrá actuar en la política conforme a su leal saber y entender; y para estas ciudadanas conscientes y capacitadas, no por el sexo, sino por su inteligencia y estudios, queremos el voto (…) en la seguridad de que cuantos más hombres practiquen la sana política que entraña el feminismo, menos mujeres sentirán la necesidad de ejercitar sus derechos políticos. »
María Espinosa de los Monteros