« Debe ser sencillísimo que, así como a un marxista la base doctrinal del reconocimiento de la lucha de clases es punto de partida para no equivocarse (y el que se equivoca sólo prueba que está ayuno de doctrina, por muy bajo que sea el número de su carnet), para un católico lo que manda su religión es también punto de enjuiciamiento que no permite errores ni malentendidos. »
Margarita Nelken