« Cuatro horas haciendo de héroe en el portal; otras cuatro de plantón en la cola del pan; otras cuatro para pelear con los vecinos en las reuniones diarias del sóviet de los inquilinos, y todas las horas del día y de la noche para pasar miedo, un miedo negro que no le dejaba a uno vivir. Indudablamente, era más cómodo pagar al casero. »
Manuel Chaves Nogales