« Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades. »
Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda fue la última obra de Miguel de Cervantes, publicada de forma póstuma en 1617 en la imprenta de Juan de la Cuesta en Madrid. No hay que confundirla con la comedia Persiles y Sigismunda (1633) de Francisco de Rojas Zorrilla, inspirada en ella.
« Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades. »
« Andan el placer y el pesar tan aparejados, que es simple el triste que se desespera y el alegre que se confía. »
« Contra el callar no hay castigo ni respuesta. »
« De altos espíritus es aspirar a las cosas altas. »
« De las miserias suele ser alivio una compañía. »
« El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo. »
« El ver mucho y leer mucho aviva los ingenios de los hombres. »
« En los ánimos encogidos nunca tuvo lugar la buena dicha. »
« Es tan ligera la lengua como el pensamiento, y si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua. »
« La alabanza tanto es buena cuanto es bueno el que la dice, y tanto es mala cuanto es malo y vicioso el que alaba. »
« La baja fortuna jamás se enmendó con la ociosidad ni con la pereza. »
« La figura de la muerte, en cualquier traje que venga, es espantosa. »
« La hermosura que se acompaña con la honestidad es hermosura, y la que no, no es más que un buen parecer. »
« La necesidad, según se dice, es maestra de sutilizar el ingenio. »
« La venganza de los que bien se han querido sobrepujan a las ofensas hechas. »
« La verdad bien puede enfermar, pero no morir del todo. »
« Los celos se engendran entre los que bien se quieren del aire que pasa, del sol que toca y aun de la tierra que se pisa. »
« Los delitos llevan en las espaldas el castigo (pues siempre se teme). »
« Los males que no tienen fuerza para acabar la vida, no la han de tener para acabar la paciencia. »
« Más hermoso parece el soldado muerto en la batalla que sano en la huida. »
« Más quiero ser mala con esperanza de ser buena, que buena con el propósito de ser mala. »
« Mientras se amenaza, descansa el amenazador. »
« Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no la sabe. »
« No desees y serás el más rico hombre del mundo. »
« No estamos obligados a castigar a los que nos ofenden, sino a aconsejarles la enmienda de sus delitos, que el castigo toca al juez, y la reprensión a todos [...]. »
« No hay carga más pesada que la mujer liviana. »
« No hay liberal mal puesto, como no hay avaro que no lo sea. »
« No te precipites y, pensando castigar el ajeno delito, te eches sobre ti la pena de la culpa propia. »
« ¡Oh, soledad, alegre compañía de los tristes!. »
« Tal vez en la llaneza y en la humildad suelen a esconderse los regocijos más aventajados. »
« Tanto es una ventura buena, cuanto es duradera, y tanto es duradera, cuanto es honesta. »
« Una onza de buena fama vale más que una libra de perlas. »
« Un buen arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma. »
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