« La de líos que me evité con esta máquina de pedos. Siempre la llevo encima, y cuando alguien se pone violento, la saco y la utilizo a discreción: nadie puede resistirse, la gente empieza a reírse, y cuando te estás riendo se te van las ganas de pelear. Es un invento maravilloso y un compañero de viaje imprescindible. [...] El pedo genera muchos conflictos. Pondré un ejemplo: si una mujer bonita deja ir uno de esos, puede salirse con la suya tranquilamente. Basta con que tome la decisión de no decirle a nadie que fue ella. Un hombre nunca podría hacer eso. »
Leslie Nielsen