« La cachetada sobrevino a gran velocidad. El fuerte ardor en la cara de Balsabio se transformó en furia incontenible, la cual a su vez se transformó pocos instantes después en furia contenible, convirtiéndose finalmente esta en furia contenida. José Balsabio pensó que cualquier acción bélica de su parte daría lugar a una reacción diez veces más potente. También pensó en la posibilidad de que un gesto suyo de ternura tuviera también una respuesta diez veces más tierna del jefe del servicio de vigilancia. Pero no quiso hacer la prueba, le pareció ridículo sonreírle a alguien que le acababa de pegar. »
Leo Maslíah