« ...Debo reconocer que, efectivamente, de no ser por mi fe yo sería un burgués de la dolce vita, o de lo que fuere. Para mí sería mucho más cómodo, e incluso me lo podría autojustificar, y entonces sí que sería un opio de mí mismo, mantenerme alejado de todo compromiso y de toda lucha social y política. »
Joaquín Ruiz-Giménez