« —¿Cómo te ha ido el día? - me pregunta mi madre todos los días.
—Bien, normal, le respondo yo.
Bien y normal, siempre las dos mismas palabras. Las ocasiones en que le doy una respuesta diferente se pueden contar con los dedos de una mano. Cuando tengo que responderle otra cosa como fatal o muy bien intento no tenerla delante [...] Cada vez que yo le respondo Bien, normal me lanza una mirada escéptica.
—Ya -dice- me parece estupendo.
Pero yo sé que es mentira. A mi madre no le gusta esa respuesta. Le encantaría decirme que la vida es mucho más que normal. »
Hiromi Kawakami