« El Estado es lo que está en disputa; desde 1875 a 1937 la Argentina tuvo reglamentación de la explotación sexual, la prostitución y la trata. A partir de esa fecha el Estado tomó compromisos con su comunidad y a nivel internacional, firmando convenios en Naciones Unidas para ser abolicionista y sin embargo no garantiza esa política y el movimiento feminista ha tenido que enfrentar algunos avances, como que el Ministerio quisiera imponernos en la Economía Popular el trabajo sexual. El trabajo sexual no es trabajo, es violencia. »
Graciela Tejero Coni