« Bien están los buenos pensamientos. Pero resultan tan livianos como burbujas de jabón si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción. »
Gaspar Melchor de Jovellanos
Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, Asturias, España, 5 de enero de 1744-Puerto de Vega, Navia, 27 de noviembre de 1811) fue un escritor, jurista y político español de la Ilustración.
« Bien están los buenos pensamientos. Pero resultan tan livianos como burbujas de jabón si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción. »
« La ciencia es sin disputa el mejor, el más brillante adorno del hombre. »
« La simpatía mueve dos cuerpos con una sola alma. »
« Las pasiones alteran momentáneamente la índole de los hombres, pero no la destruyen. »
« La tierra no produce para ellos [los ignorantes] sino malezas y abrojos. »
« Los manantiales de la abundancia no están en las plazas, sino en los campos; sólo puede abrirlos la libertad y dirigirlos a los puntos donde los llama el interés. »
« Los pueblos tienen el gobierno que se merecen. »
« Para el hombre laborioso, el tiempo es elástico y da para todo. Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo. »
« ¿Qué sería de una nación que en vez de geómetras, astrónomos, arquitectos y mineralogistas, no tuviesen sino teólogos y jurisconsultos?. »
« Quien deja de ser amigo de mi Patria deja de serlo mío. España no lidia por los Borbones, ni por Fernando. [...] En una palabra: España lidia por su libertad. »
« Si las lágrimas son efecto de la sensibilidad del corazón, ¡desdichado aquel que no es capaz de derramarlas!. »
« Todo impuesto debe salir de lo superfluo, y no de lo necesario. »
« Con rara unanimidad —los casos de Jovellanos y Floridablanca tiene su explicación: el primero en su indeterminación política, claramente expuesta en sus obras doctrinales, que le tuvo varios días a la puerta de Madrid, dudando acerca del partido más conveniente, y el segundo, en razón de su edad y de la violenta reacción que le produjo el espectáculo de la revolución— los ilustrados de Carlos III se enrolaron bajo las banderas de José I, constituyendo el núcleo del partido que se llamaría afrancesado. »
« Pocos escritores dramáticos contaba el Parnaso español, a principios del siglo presente; pocas también fueron las obras que dejaron. Cinco solas escribió Moratín, cinco Cienfuegos, Quintana dos; Plano, Meseguer y Sánchez una cada uno. Jovellanos, preso en Bellver, mal podía ya pensar en ficciones poéticas;... Cienfuegos murió en Francia, llevado allí por ser enemigo de los franceses; Moratín emigró por amigo: la segunda visita que nos hicieron nuestros vecinos en el año 1823 arrojó de la Península o redujo al silencio a los sucesores de Moratín y Cienfuegos. »
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