« Yo creo que no hay principio ni fin, que esto existe y es así y existirá siempre. Y que nos moriremos, lo que me pone… [lo que me desespera] es que me voy a morir sin haber comprendido nada. Una manera de tranquilizar esta angustia de que te vas a morir sin haber entendido –ya no hablo de por qué estoy aquí o por qué no estoy aquí– sin haber entendido cómo funciona esto, hacia dónde va esto. Una manera quizá de tranquilizarme o de soportar todo esto es trabajando el tema del infinito. »
Esther Ferrer