« El camino a Sefarad no termina en la frontera de España o Portugal. Termina cuando el descendiente siente, por primera vez, que ya no está en el exilio. Termina cuando las sombras del pasado se encuentran finalmente con la luz del presente. Más allá del pasaporte se encuentra un futuro donde los sefardíes ya no son un pueblo definido por su expulsión, sino un pueblo definido por su regreso. »
Erik Andrés Reynoso Márquez