« Lástima que yo no sea más joven o que tú no seas más vieja. Hacer el mismo camino al mismo tiempo habría sido una buena cosa... Tus hijos y los míos hubieran sido amigos... o habríamos salido juntas a tomar el sol en el invierno... en lugar de salir sola, como salgo ahora. No me compadezcas, porque no teniendo una Carmen Laforet de sesenta años, prefiero la soledad que está acabando por hacérseme muy querida. »
Elena Fortún