« Algunos/as dirán: “Ah, si es consentida no es violación.” Es un consentimiento mentiroso, que pone a la mujer en un lugar de seductora, de complaciente, y por años esa situación va limando la psiquis, va fagocitando a la mujer y la convierte en objeto. La mujer prostituida un día ya no se encuentra, no se reconoce. »
Delia Escudilla