« La Escuela Normal Central hizo, en un cuarto de siglo, la labor casi milagrosa de transformar a la mujer española, de ser pasivo, destinado (fuera de la función de la maternidad, siempre augusta) a convertirse en peso muerto de la sociedad, en un ser inteligente, activo, apto para bastarse a sí misma y aun para servir a otros de sostén fuerte y abnegado. Aquellos tipos de las Señoras de Porreño, arrancados por el maestro Galdós a la vida real de la segunda mitad del siglo XIX, han pasado a la Historia. »
Concepción Saiz Otero