« La marcha de la historia no se detiene. La terrible desgarradura que supuso la Guerra Civil del 36 con la brusca desaparición del Instituto-Escuela –y el yugulamiento del impulso innovador que los pedagogos de la Institución llevaban adelante– trajo como consecuencia el nacimiento de “Estudio”, con el propósito de acomodar a las nuevas circunstancias la posibilidad de mantener vivos los ideales pedagógicos, la esencia de lo que había sido nuestra tradición, que debía perdurar contra viento y marea. »
Carmen García del Diestro