« Si no pasaste por una situación de abuso, es muy difícil que puedas a llegar a darte cuenta de qué es lo que se siente. Sentís que tu cuerpo fue expropiado, que es un desecho que sólo sirve para tirar. Ese cuerpo que pasó a estar en manos de otro sin mi consentimiento, con el paso del tiempo se convirtió en un cuerpo empoderado, recuperado. Un cuerpo que no responde a estereotipos y cumple con sus deseos. Que no se queda en el lugar de víctima, al contrario, y quiere ser libre otra vez. »
Belén López Peiró